Desafío Courel, cuando el cuerpo va más allá del límite por Silvia Blanco (Saracen – Iberobike)

Desafío Courel

Desafío Courel

Prácticamente finalizada la temporada 2016, y con el gas ya al límite, decidí despedirme de un año cargado de buenos momentos asistiendo a un gran reto, el Desafío Courel. En las anteriores ediciones, diversos motivos me impidieron participar, pero este año no había excusa, así que mente positiva y a disfrutar del espectacular recorrido por A Serra do Courel.

El viernes me desplazaba a Quiroga, con mi inseparable Xisco; al llegar, ya se empezaba a respirar el ambiente deportivo, con multitud de bicicletas rodeando la zona del Albergue municipal, donde tendría lugar la salida del evento. Aun siendo cerca de 200 los participantes, es triste que una prueba de este tipo no atraiga más cantidad de ciclistas, pues a pesar de la enorme dureza, el grado de sufrimiento es equiparable al de disfrute.

Desafío Courel

Llegó el sábado y, todavía con el cielo oscuro, tomamos la salida acompañados de las grandes palabras de Victorio Luis Rodríguez Nieto, siempre sacando una sonrisa al pelotón. Un par de kilómetros rodando por asfalto y pronto llegaron los primeros repechos, tan empinados que muchos nos vimos obligados a echar pie a tierra. Mi corazón latía desbocado y las piernas parecían no querer pedalear, pero mi cabeza me repetía que más adelante todo iría a mejor, y decidí escucharla. Continuaríamos subiendo varios kms más, algunos con pendiente suave y otros al límite de las fuerzas. Lo que caracteriza a esta marcha es la falta de zonas llanas, o bien subes o te limitas a bajar en picado… jeje.

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Coronado este primer pico, bajaríamos durante largo rato por una pista rápida sin gran complicación, saliendo a la carretera, para continuar hacia el ascenso al siguiente puerto. En este tramo de asfalto, alrededor del km 30, llegaría el primer percance de la prueba, con una pérdida de unos 20 minutos por un camino prácticamente intransitable, cortesía de algún gracioso que pretendía sabotear la prueba. Varios fuimos los que cogimos erróneamente ese camino, que nos obligaría a patear durante largo rato, antes de volver a coger el trayecto correcto. Poco después, llegaba el siguiente avituallamiento, donde podía comprobar que habían pasado la mayor parte de los participantes, por lo que tocaba remontar e intentar recuperar el tiempo perdido.

Desafío Courel

Otra vez a subir y subir, para poder llegar a la siguiente cumbre, con algunos repechos de consideración, pero algo más suaves que al principio. Me encuentro con otra de las chicas participantes, con la cual coincido varios kms, y sigo adelante superando poco a poco la dureza del recorrido. Tras bajar un buen rato, empezamos a subir largo y tendido por una zona complicada y técnica, pero de belleza incomparable, que nos llevará a coronar o Alto do Couto, donde repongo fuerzas para poder continuar el terrible ascenso.

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Llegan las imposibles rampas del Formigueiro, donde no quedará otro remedio que empujar la bici por esas cuestas de pizarra… el calor se hace notar, aunque el día es bastante agradable y no llega a agobiar. Cuando ya todo parece haber acabado, alcanzo a distinguir el último de los obstáculos, la subida al Pía Paxaro, a unos 1.700 m de altitud, y en este tramo puedo disfrutar de la compañía de un amigo, un pastor alemán que nos sigue incansable. Al llegar al avituallamiento, echo la vista atrás y contemplo la inmensidad de los montes del Courel, casi entran ganas de gritar para escuchar el eco de mi propia voz! Aprovecho para rellenar el botellín y me despido del colega canino, que se queda reponiendo fuerzas con la gente de la organización.

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A continuación, empezamos a bajar, primero una parte rápida, que pronto se tornará impracticable, con un cortado casi vertical que hace difícil incluso bajar andando. Supero este punto y subo el siguiente repecho, también casi vertical, donde unos chicos me animan y me dicen que la bajada que viene es muy  cómoda y fácil. La verdad es que no sé el concepto de comodidad que tienen en esta tierra, porque los continuos botes y agujeros escondidos entre la hierba no me parecen muy de fiar… jajaja. La mano empieza a protestar y, en varios puntos, tengo que parar a reposar para no perder la fuerza.

Desafío Courel

Llego al siguiente avituallamiento, donde me indican que ya no queda nada, lo peor está hecho; alguna bajada pedregosa y poco más. Resulta que la zona de bajada que peor me pintan es para mí la menos complicada, ya que es algo más lenta que las anteriores y no provoca tanto rebote en la muñeca. Pero aún faltaría completar los últimos repechos técnicos, los cuales me dejan sin energía. Ya superados, toca rodar a orillas del río Quiroga, disfrutando de todo el relax que evoca su cauce. El único problema es que las cosas fáciles nunca son como parecen, así que en esta zona rodadora, donde voy disfrutando a lo grande, de pronto la cadena se sale de su lugar y se mete entre plato y cuadro, con un revoltijo que parece imposible de deshacer. Tres personas más hicieron falta para poder colocarla en su sitio; muy agradecida a esos chicos que pararon a echarme una mano, sino creo que todavía estaría allí batallando. Pero ahora no podía parar, tenía que llegar a Quiroga sin más percances, y de esta sí fue la vencida.

Desafío Courel,

Entrada en meta con algo más de 9 h y media, y una gran felicidad por haber superado el reto, a pesar de las adversidades.

Desafío Courel

Solo queda volver para mejorar esa marca, e intentar no perderme en el intento! Jajaja.

Desafío Courel

Felicitar a la organización por un recorrido espectacular y agradecerles todo el trabajo que supone organizar un evento de tal magnitud para que los amantes del ciclismo podamos disfrutar de la naturaleza en su estado puro. Aquí tenéis una fiel seguidora!!!