La segunda etapa de la Transalp prometía dureza y dificultad debido a que la previsión meteorológica era de lluvia continua toda la mañana y además no servía tres puertos un ascenso de casi 3000 metros y 87 kilómetros por delante. Media hora antes de la salida ha empezado a llover y ya no ha cesado durante toda la jornada.
La primera parte ha sido un ascenso continuado al primer puerto Pillerhohe hasta llegar a los 1600 metros y empezar un descenso a través de pistas y senderos donde el principal protagonista ha sido la lluvia incesante y el barro que se ha ido acumulando.
Frenos y cambio han empezado a sufrir hasta que he alcanzado a mi compañero parado intentando hacer funcionar el cambio que ha quedado bloqueado, lo hemos reparado poco ha durado, y hemos tenido que volver a parar sin poderlo solucionar correctamente. Finalmente hemos subido con muchas dificultades el segundo puerto acumulando cansancio y frío.
La bajada que en condiciones normales es un alivio y sirve para recuperase ha sido letal para mi compañero, y en kilómetro 62 ha abandonado por hipotermia.
Finalmente y dosificando al máximo energías he podido llegar al segundo avituallamiento, donde había además de lo habitual té caliente, y a partir de Qui despacio he podido alcanzar el ultimo puerto y acabar con un descenso bastante técnico en Nauders.
Mañana sera otro día.