Crónica Lalín Bike Race 2017 por Silvia Blanco (Iberobike – BH Bikes by Atika)

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La gran cita de la temporada estaba a las puertas, y tocaba concienciarse para hacerlo lo mejor posible; un campeonato gallego no se corre todos los días, y menos con un recorrido tan espectacular por tierras lalinenses! El club ciclista Montes do Deza, con la colaboración del Extol, preparaban con esfuerzo un trazado con kms para todos los gustos: subidas exigentes, bajadas rápidas, repecheo demoledor… Y todo amenizado por una jornada donde las temperaturas fueron moderadas y permitieron disfrutar al máximo de esta gran prueba.

La parrilla de salida acogía a más de 200 participantes, con un cajón femenino repleto de grandes campeonas, que aprovecharon para sacarse las fotos de rigor, sin percatarse de que tan solo quedaba un minuto para la salida… jajaja. Si es que el postureo nos encanta!!!

Dan las 9:30 y arranca la estampida, aunque pronto se vio algo frenada por los primeros repechos de asfalto que nos dejaron las piernas calentitas…

A partir de aquí, tramo rápido también por asfalto, y giro a la derecha para adentrarnos en los primeros senderos. Zonas arboladas donde rodar cómodo y a velocidad, tratando de conservar la visión a pesar de la polvareda generada por tanto jabalí en acción.

Y, al rato, comenzamos la primera subida, el ascenso al Candán, con unas primeras rampas verticales, aunque por pista de tierra limpia. La subida, aunque larga, se hace cómoda, quitando algún punto conflictivo, y casi sin darnos cuenta, coronamos el primer pico del día.

Rodaje rápido, con repechos intercalados, por el parque eólico, y llegamos a la bajada larga del recorrido; la irregularidad del terreno, junto con las múltiples piedras, hacen pegar brincos sobre la bici, cargando piernas y brazos. Por fin, llega el final, y cuando estoy consiguiendo recuperar la sensibilidad en las manos, sorpresa!!! No obsequian con una subida en varios tramos, de elevada dificultad técnica, donde la hierba y los escalones de piedra son los protagonistas. La afronto como puedo, obligada a echar pie a tierra en algún punto concreto, pero finalmente, logro coronar y recupero el aliento perdido.

Mis sensaciones son buenas, y me lo estoy pasando en grande, tanto que me coge por sorpresa mirar el Garmin y ver que ya estamos en el km 50, punto de corte de la ruta, donde los ciclistas deben decidir si escaparse hacia meta o enfrentarse al temido Testeiro, con sus interminables rampas de hormigón rayado. Por desgracia (o por suerte, quien sabe…), las chicas debemos evitar este tramo, con la intención de equiparar los tiempos de llegada, acortando unos 13 kms respecto a los chicos. Tras reponer en el avituallamiento, inicio de nuevo la marcha, y al rato me adelanta un Xisco todoterreno, que aprovecha el encuentro para vacilarme un rato. Le deseo suerte antes de perderle de vista, pues mis patas no dan para mantener su ritmo ni un segundo…

El tramo final se compone de senderos estrechos por zonas sombreadas, donde la brisa fresca nos permite una tregua, conduciéndonos hacia un túnel de vegetación de belleza incomparable… En una bajada pedregosa, la mala suerte, o la torpeza, hace que en una losa de piedra se me vaya un poco la rueda y, al echar pie, un resbalón me tira de espaldas con la bici por encima, y me voy escurriendo hacia la maleza sin poder evitarlo. Me engancho a un árbol con los brazos, y espero a que llegue un alma caritativa… gracias Jorge Abeal por ese rápido rescate, te debo unas cervezas!!!
Y sobrepasada esta crisis, tan solo toca completar unos últimos kms rápido y llegar a Lalín con una inmensa alegría, y una buena capa de polvo!!! Jajajajajaja.

Muy, muy grandes mis compañeras, que volaron sobre el terreno, imposible alcanzarlas con esas piernas de acero, aunque lo seguiré intentando! Jeje. Quiero agradecer a todos los fotógrafos de la prueba su impecable trabajo, como siempre; da gusto guardar un recuerdo de esos momentos tan sufridos como disfrutados.

Y felicidades, un año más, a la organización de la Lalín Bike Race, por todo el trabajo realizado y por darnos a conocer un entorno tan hermoso como es la Sierra del Candán.