Crónica de la Mountemplaria 2015

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Mountemplaria 2015

Mountemplaria 2015

Mountemplaria o debería de decir el monumento al mountanbike. Pues siendo sinceros tanto con la organización como con el entorno que disfrutan en la zona del Bierzo uno puede mantener tranquilamente la afirmación antes escrita.

Para aquellos que la desconozcan esta prueba tiene dos recorridos uno de 57km y otro mucho más exigente para bikers más expertos de aproximadamente 80 km, con 2000 y 2800 metros de desnivel acumulado cada uno.

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Sobre el papel los números ya asustan, pero la realidad es que todo ese sufrimiento merece la pena sólo por poder disfrutar del paisaje y esos eternos senderos y singletracks por los que transcurre el 90% de la prueba.

Si te gustan los tramos técnicos tanto de subida como de bajada este es tu terreno, un terreno disfruton mirado y cuidado al milímetro.

Para este año la intención era realizar el recorrido largo dado que en la edición de 2014 tuvimos que abortar dicha idea dado a la lluvia que no paró de caer durante gran parte del recorrido.

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Pero esta prueba es diferente a todas, este año tocaba sol y calor y eso añadido a las interminables rampas hace que estuviésemos aproximadamente en la mitad del recorrido en el ya famoso avituallamiento de San Cristóbal donde están partiendo toda la mañana jamón serrano (y de muy buen calidad todo sea dicho) con algo más de 35km y ya unos 1500 metros de desnivel acumulado, con lo cual en cansancio empieza a ser considerable.

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En el desvío entre recorrido largo y corto la organización nos anima a seguir con la idea de realizar la ruta larga pues nos comentan que vamos en muy buena posición, gracias a sus ánimos y sonrisas decidimos seguir ya sea tanto por nosotros como por ellos; pues tras organizar esto que mínimo que nosotros, los ciclistas, les correspondamos dando el 110% de nosotros.

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Afrontamos la subida de los 12 apóstoles, unos 10km con unos porcentajes de subida que dan vértigo y sin una sombra que nos resguarde del sol, pero tirando de piernas y de cabeza conseguimos superarla con éxito, ya “sólo” queda una larga bajada con una trialeras en medio y la subida al Pajariel, una rampa corta pero explosiva que consigue sacar de nosotros hasta el último gramo de fuerza que teníamos en la reserva.

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Y finalmente la llegada a meta bordeando el Castillo de Ponferrada, punto de salida y llegada, todo un emblema de la ciudad y de los más bonitos de España.

En estos momentos uno podría pensar que el disfrutar ya se ha acabado, pero realmente sólo acaba de empezar, esta gente sabe cómo cuidar a los ciclistas y lo mejor empieza una vez terminada la prueba.

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Como todos los años para los participantes y familiares se da una cena dentro del Castillo de Ponferrada, el cual se viste de gala y abre las puertas de sus grandes patios y salones solo para esta ocasión, por lo que uno debe de sentirse afortunado de poder estar allí sentado disfrutando del suculento menú de la cena y siempre amenizado por juglares y trovadores como si de la misma edad media se tratase.

Para esta parte final me he guardado el hacer mención especial a uno de los puntos clave y únicos de esta marcha, y son las poblaciones por las que pasa el recorrido, de las cuales sus habitantes se vuelcan con la prueba saliendo a la calle a animar a los corredores y mostrar siempre su mejor sonrisa; hablamos de poblaciones como Molinaseca, Riego de Ambrós, El acebo de San Miguel, Espinoso de Compludo, San Cristóbal de Valdueza y su famoso jamón, Montes de Valdueza, Ferradillo, Villavieja, Rimor y la propia Ponferrada.