Un ciclista sospechoso de un delito tras dejar activada su App móvil de entrenamiento

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Un ciclista sospechoso de un delito tras dejar activada su App móvil de entrenamiento
Imagen de archivo - Google

Que el Gran Hermano nos vigila no es nada nuevo.

Desde la infinidad de cámaras de seguridad colocadas en la vía pública y en lugares privados, pasando por los micrófonos y webcams de tabletas y ordenadores, y terminando por los teléfonos móviles y la infinidad de aplicaciones que instalamos en ellos y les damos permiso para utilizar cada uno de los sensores con los que cuentan nuestros smartphones, que no son pocos.

Nos vigilan. Sobre esto hay infinidad de opiniones, hay a quien no les importa lo más mínimo, apelando a la seguridad que esto les da gracias a que de esta manera se puede atrapar más fácilmente a «los malos».

Pero también los hay que no le hace mucha gracia que su teléfono móvil les diga a terceros donde se encuentran en cada momento, por donde pasan andando, en bici, en coche, donde compran y a quien visitan, entre otras muchas cosas.

En el siguiente ejemplo real, tenemos a un ciclista urbano quien como muchos, utiliza una aplicación móvil para registrar sus desplazamientos en bicicleta por la ciudad.

Este tipo de aplicaciones nos suelen preguntar amablemente al instalarlas si les damos permiso para utilizar nuestro GPS, nuestra cámara de video/foto (imagen+sonido), si queremos compartir nuestros contactos o incluso si le damos acceso a nuestros archivos (cada vez que subimos una foto desde nuestro teléfono móvil, es porque tienen acceso a todos los archivos guardados).

Este ciclista de la ciudad de Florida se ha visto envuelto en un serio problema gracias a su teléfono «inteligente».

Todo lo que hacemos con nuestro teléfono móvil queda registrado en cada una de las aplicaciones móviles que este tiene instalado.

En este caso, el ciclista tenia instalado la app RunKeeper, que registra todos sus desplazamientos.

En este punto de la historia, aclarar que la Policía tiene los medios para poder localizar con la ayuda de las operadoras de telefónica, cualquier celular que se encuentre encendido.

Mediante una triangulación de las antenas y repetidores de telefonía, son capaces de geolocalizar cualquier dispositivo móvil conectado a la red, con exscasos metros de error, incluso cuando este está en «modo avión».

Zachary McCoy, que así se llama este ciclista, pasó con su bicicleta hasta tres veces en el mismo día por delante de una misma casa.

En dicha casa se había cometido un robo con fuerza en las mismas horas en las que Zachary había pasado aquel día frente al domicilio.

Las investigaciones de los agentes que llevan este caso, un simple robo a priori, les llevaron a preguntar al gigante Google, quien almacena la gran mayoría de datos de teléfonos móviles del mundo, y no solo los que tienen instalado Android…

En este paso Google comunicó al ciclista que sus datos guardados en sus servidores y referentes a su teléfono móvil, habían sido requeridos por la Policía.

Tras verificar que Zachary se encontraba o había pasado por el lugar del robo aquel día, pasó directamente ser sospechoso del delito, con las consecuencias que ello conlleva (declaraciones, abogados, gastos, currículum delictivo…).

Hoy en día, nadie está a salvo del Gran Hermano, y como vemos en esta ocasión, y como otras tantas veces ha ocurrido, cualquiera podemos ser sospechoso.