Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Jan Ullrich eligió la «pastilla verde» cuando Eufemiano Fuentes le preguntó hasta dónde quería llegar

Jan Ullrich en el podio final del Tour de Francia de 1997 donde consiguió la victoria, siendo flanqueado por Marco Pantani y Richard Virenque.

Duras declaraciones de Jan Ullrich a las puertas de emitirse el documental sobre su decadencia titulado ‘Der Gejagte’ (‘The Hunted’), que se ha estado grabando durante los dos últimos años.

El alemán, que pronto cumplirá 50 años de edad, ha confesado a la prensa alemana que comenzó a doparse nada más pasar a profesionales con el T-Mobile (Telekom).

Esto supone que la victoria del Tour de Francia de 1997 que aún posee en su haber, podría quedar totalmente anulada, así como las 7 victorias de etapa conseguidas entre 1996 y 2003.

Jan Ullrich además ha hablado de como tras el uso de la EPO y el comienzo por parte de las diferentes agencias antidopaje para controlar este sistema, comenzó a realizar transfusiones de sangre.

Sí, me dopé. Si lo hubiese contado antes, habría pasado muchos años maravillosos. Pero no tuve valor.

Jan Ullrich

Según relata el ex-ciclista profesional, alguien le recomendó el médico Eufemiano Fuentes para dichas transfusiones.

Cuando el médico español le preguntó hasta dónde quería, llegar, este le mostró los tres niveles de dopaje que había en ese momento: Verde, Azul o Rojo.

Ullrich, pese a que dice que confiaba 100% en el médico, dijo que solo quería utilizar el primer nivel (verde), y que desconocía por completo lo que implicaban los otros dos, el azul y el rojo.

Este nivel verde se trataba de transfusiones de sangre «propia», como bien recalca Ullrich en sus declaraciones.

Os dejamos con algunas de las palabras de Jan Ullrich donde confiese que comenzó a doparse al pasar a profesionales con el T-Movile y que también se dopó cuando ganó el Tour de Francia de 1997:

«Si hubiera contado mi historia, habría pasado muchos años maravillosos. Pero no tuve el valor. Ahora me siento bien al admitir mi culpa.

En aquella época casi todo el mundo consumía sustancias para mejorar el rendimiento. No tomé nada que los demás no tomaron. 

Para mí, las trampas comienzan cuando obtengo una ventaja. Ese no fue el caso. Quería garantizar la igualdad de oportunidades.

Era culpable y ahora me siento culpable. Puedo decir con todo mi corazón que no quería engañar a nadie. No quería tener ventaja sobre los demás corredores.

Era simplemente una época diferente. El ciclismo tenía un sistema y terminé en él. Para mí era importante empezar las carreras con igualdad de oportunidades.

Entré en contacto con el dopaje en 1995/1996, antes del Tour de Francia . En ese momento me lo explicaron de forma plausible. No tuve miedo. Fue muy obvio para mí en ese momento”.

Yo era joven e ingenuo y entré en un sistema existente. Y eso me pareció tan apetecible e indispensable que decidí hacerlo. 

Mi carrera habría terminado si no lo hubiera hecho. Nunca me sentí como un criminal.

Sé lo que he logrado. Personalmente creo que merezco el título del Tour del 97. Otros tienen que decidir eso. Pero en mi corazón soy un ganador del Tour de Francia.

Quería ganar y aprovechar mis éxitos. En ese momento tenía un nuevo equipo y me recomendaron al Dr. Fuentes, así terminé allí.

Todo estuvo bajo control médico. Al final fue mi propia sangre la que había tomado, algo natural y bajo control médico, no tenía miedo. 

Fuentes me preguntó: ¿Por qué límite quieres pasar? ¿El verde, el amarillo o el rojo? Inmediatamente lo tuve claro: estos son los niveles de riesgo. Dije: siempre verde. Ni siquiera quiero saber cuáles son los otros niveles».