Iago Garay 8º en la Megavalanche de ALPE D’HUEZ y 1º Senior

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Tras acabar en Les Deux Alpes, el martes cruzamos el valle para ir a Alpe D’Huez. Ya subiendo por las míticas curvas por las que tantos ciclistas, Tour incluido, pasan cada año, se podía apreciar que este lugar es una meca de la bicicleta tanto de carretera como de montaña. Aún quedando 9 días para que pasase el tour, decenas de caravanas estaban ya aparcadas a los laterales de la carretera intentando buscar el mejor sitio para poder disfrutar de uno de los finales de etapa más míticos del Tour.

Llegamos al medio día y el recibimiento no fue muy bueno, los remontes estaban cerrados por tormenta eléctrica y llovía de vez en cuando pero, finalmente, dos horas antes del cierre de la estación volvieron a abrir los remontes, así que aproveche para echarle un vistazo al circuito de la clasificatoria.

El miércoles y el jueves transcurrieron más o menos igual. Amanecía soleado y por la tarde entraban las tormentas, cerrando los remontes momentáneamente, pero dejando los circuitos sin polvo, algo que ayuda bastante, ya que más de 1800 corredores bajando por el mismo sitio pueden convertir un circuito en un sitio de niebla polvorienta constante.

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Los circuitos no habían cambiado demasiado con respecto al año pasado, lo primero que se podía apreciar tanto en la clasificatoria como en la final era la tremenda cantidad de nieve que había (para qué os hagáis una idea el glaciar de Alpe D’Huez abría para esquiadores en verano por primera vez en 10 años), además la estación había puesto mucho esfuerzo para abrir un nuevo sendero que evitase una de las subidas más duras del circuito de la final, reduciendo ya a sólo dos las subidas que hay en el circuito de la Mega, haciéndolo por lo tanto mucho más rápido.

Si hay algo por lo que me gusta tanto esta carrera es por los días previos a ella.
En toda la zona hay un ambiente excelente, mogollón de gente de muchas nacionalidades distintas se desplazan hasta Alpe D’Huez para disfrutar de los senderos súper divertidos con vistas impresionantes que tiene la zona. Todo el mundo está contento y al final del día las terrazas y restaurantes del pueblo se llenan de agotados riders «rehidratándose» tras una buena jornada de Enduro del bueno.

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El viernes tuvieron lugar las clasificatorias. Los más de 1800 corredores se dividieron en mangas de 110 para bajar por un circuito totalmente distinto al de la final, bastante más corto y prácticamente sin pedaleo.
Yo salía en la manga 14, casi de los últimos, estaba algo nervioso por saber cómo se habían quedado los neveros tras el paso de todas las demás mangas, ya que podía haber cambiado mucho. Normalmente suelo tener una salida muy mala en las clasificatorias, ya que toda la primera parte transcurre por una pista de servicio muy rápida en la que los riders más corpulentos y fuertes tienen cierta ventaja, sin embargo esta vez tuve una salida excelente, en la segunda curva ya estaba en primera posición y pude pasar sin problemas todos los neveros, que no habían cambiado demasiado. De vuelta a la pista de servicio un corredor suizo me adelantó, mientras que el resto de corredores estaban a bastante distancia, me puse a su rueda y en cuanto llegamos a la zona de sendero más técnica vi que él iba más lento y llegando a otra pequeña zona de pedaleo le adelanté y me puse en primera posición hasta línea de meta. Gané por primera vez una clasificatoria de alpe D’Huez, con 12º mejor tiempo, y aunque era la 3ª vez que me clasificaba para la primera línea de salida está vez supo mucho mejor.

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Las sensaciones sobre la nueva Bronson eran increíbles! Tras sólo dos semanas montando con ella ya la sentía como una extensión de mi cuerpo, bajaba por las zonas técnicas como si fuera con una bici de descenso y a menudo oía entre el público alguna exclamación relacionada con una trazada o como pasaba alguna de las zonas técnicas, además  en las zonas de pedaleo el sistema VPP y las ruedas de 27,5 pulgadas me permitían ir increíblemente más rápido, haciendo más fácil rodar a altas velocidades.

Me sentía fenomenal sobre la bici y la motivación tras las clasificatorias no podría ser mejor. El sábado comentaba: «este año si lo voy a hacer bien» mientras revisaba las imágenes del circuito que había grabado en los entrenamientos.

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Domingo, 5:20 de la mañana, suena el despertador, con los ojos medio abiertos me visto y desayuno y me pongo toda la ropa de abrigo que he traído y salgo en camino al glaciar de Alpe D’Huez. Al ser tantos los corredores que tienen que tomar la salida, tenemos que empezar a subir muy temprano y a las 7:30 de la mañana pude ver como amanecía desde el Pic Blanc a 3330 metros de altitud. La nieve estaba dura y el sol brillaba con intensidad y sin nubes cerca. Todo indicaba que sería un buen día.

Durante las casi dos horas de espera podías ir viendo como la gente iba llegando al glaciar, todos con una cara muy peculiar, contentos de estar ahí arriba, con esas vistas y a punto de correr una de las carreras más divertidas del mundo, pero a la vez muertos de miedo, ya que ponerte en una línea de salida, rodeado de más de 300 corredores a 3330 metros de altura, con un largo tramo de nieve a tus pies da bastante respeto.

Esta vez vinieron muchos más españoles que otros años, desde Alicante, Pais Vasco y Galicia entre otros, hablando con ellos y entre risas la espera se acabó y era la hora de la salida. Otra de las cosas que hace esta carrera tan especial es la salida, no hay pitidos ni un tío haciendo una cuenta atrás, la salida es con una canción techno de los años 80, para los que la queráis oír es «Alarma» del grupo 666. Lo mejor de todo es que la letra es en español, cuando la canción dice: «alaaaarmaaa; el ritmo fatal… La bombaaaa…. Alarmaaaaaa!» Las cintas que frenan a los corredores se levantan y comienza la carrera!

Todos los corredores salen muy rápido y yo me quedo un poco atrás, la primera pala de nieve se llena enseguida de gente a toda velocidad, pero enseguida hay que frenar para tomar una curva a derechas. Anticipándome a lo que iba a pasar escogí una posición de salida más bien hacia la derecha lo que me permitió tomar la curva por el interior sin apenas frenar ni corredores estorbando, ya que la mayoría iba por la izquierda, donde pasé en tan sólo unos metros de una 20 y pico posición a cuarto puesto justo detrás de Dan Atherton, Ludovic May y Jerome Clementz. En la siguiente pala Remy Absalon me pasa pero consigo ponerme detrás suyo, en la segunda pala de nieve superamos los 100 km/h por lo que el grupo de 5cinco que nos habíamos escapado del resto nos ponemos en posición aerodinámica y en trencillo como si de una prueba contrarreloj se tratase vamos bajando por la nieve. Llegamos al final del glaciar para entrar en el sendero, Dan y Remy cometen un error escogiendo la trazada de salida del glaciar, cayendo al suelo Dan, poniendo a Ludovic May en primera posición seguido de Jerome y 3º yo. En una subida me adelanta Remy mientras que Atherton sigue detrás. Ludovic sufre un pinchazo y se queda fuera de la carrera, por lo que vuelvo a estar 3º. En uno de los múltiples neveros que corta el paso al sendero, tengo un tropiezo y Atherton me pasa, vuelvo a ser 4º. Sigo bajando por el sendero lleno de rocas y con un largo acantilado a mi izquierda. Pienso para mi mismo «concéntrate, no te salgas de trazada, no pinches, NO LA CAGUES!». Y es que esta es la parte que más bajas crea, con tantas piedras sueltas y un sendero tan estrecho las bicis pasan una prueba de fuego por aquí. Toda esta tensión por intentar mantener la posición y no sufrir ningún problema mecánico me pasa factura y me empiezo a cansar antes de tiempo. Aun así, la Bronson se comportó como una campeona y consigo salir del sendero todavía en 4ª posición. Llega la zona más física de unos 2 kilómetros de constante pedaleo por un falso llano, acabando en una fuerte subida.

¡En breve podreis ver el video de la bajada completa!

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Tras pelear un rato con Nico Quere, me adelanta y seguidamente lo hace Lukas Anrig, a una velocidad descomunal. Al final de la subida voy 6º con Nicolás Lau a mi rueda. Comienza de nuevo la bajada, entramos en territorio bikepark, un sendero muy rápido con peraltes y algún saltillo, tras el pedaleo las manos se han recuperado un poco por lo que volvemos a bajar a fondo!. Justo antes de entrar en el primer bosque sufro una caída y Lau me acaba pasando. Las manetas de freno se me mueven en el manillar y pierdo bastante tiempo en intentar colocarlas de nuevo, lo suficiente como para que el neozelandés Jaimie Nicoll me alcance y me pase al finalizar el sendero. Vuelvo a decirme : «no la CAGUES! No dejes pasar ni uno más! » seguía en el top 10 por lo que sigo bajando a buen ritmo. A menos de 2 kilómetros de la meta Frank Parolin me alcanza y me pasa, me pongo a su rueda y veo que también va cansado.
Bajamos juntos los últimos tramos de descenso para llegar a la recta de meta, apenas 300 metros planos en los que reúno todas las fuerzas que me quedaban y salgo al sprint! Consigo pasar a Frank justo antes de la línea de meta y acabo en ¡8ª posición absoluta y 1º Senior!

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Tras recuperar un poco el aliento comienzan las historias, todo el mundo comparte sus bajada, muy contentos por haber llegado abajo enteros.

La sensación es genial, tras 6 años intentándolo por fin consigo un primer puesto en la final de la Megavalanche y además un excelente top 10 absoluto venciendo a grandes estrellas del Enduro y el descenso mundial. Aun así habiendo saboreado el podio absoluto y viendo que soy capaz de pelear con los mejores, el sabor es agridulce, pero la alegría acaba venciendo y disfruto del triunfo.

Quiero dar gracias una vez más a toda mi familia, mi entrenadora María, todos los maravillosos amigos que me apoyan cada día y me mandan mensajes de ánimo y sobre todo a mis fantásticos patrocinadores, que han decidido apostar por mí, haciendo esta victoria también suya! A todos GRACIAS.

Ahora estamos de camino a los Pirineos, para el Campeonato de España de Descenso, huyendo de la cantidad de caravanas y ciclistas que se dirigen a Alpe D’Huez para el Tour.

Vídeo: