Igualdad de raseros

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garmin-676x450Jorge Lorenzo salió en todos los sitios, se le trató como superhombre, yo no quiero quitarle todo el mérito que se merece, aguantar los «chorrocientos» caballos de esas motos 36 horas después de que operasen de una fractura de clavícula es una salvajada.

Pero también es verdad que estaba infiltrado, eso se lo das a un ciclista y es un yonki, se lo das a un futbolista o a un motociclista y es un héroe. Toni Martin acabó siendo retirado en camilla, lleno de golpes y magulladuras y al día siguiente tiene que seguir dando pedales sin poder tomar casi nada porque daría positivo, sin tomar casi nada que sería totalmente normal en el resto de los deportes. Toni Martin ganó la contrarreloj del otro día, todavía renqueante de los golpes de la caída, pero eso no salió en todos los periódicos, al igual que otros tantos ciclistas que aguantan el dolor por no poder según que medicamentos o calmantes. Pero los yonkis siempre serán los ciclistas, los únicos que se dopan serán los ciclistas.

Unifiquemos los criterios de dopaje, alguno se echaría las manos a la cabeza por la cantidad de dinero que iban a perder, como está pasando en el ciclismo, los sponsors lo están abandonando porque dicen que no es un deporte limpio. Me pongo a hacer un ejercicio de imaginación y sólo pensar que a algún futbolista o jugador de baloncesto (por poner sólo dos ejemplos de deportes mayoritarios) le visitasen los “vampiros” a las doce de la noche y saltase a la palestra que ha dado positivo porque tiene un hematocrito alto, lo cual no sería muy difícil cuando se recuperan de los partidos en cámaras hiperbáricas, toman papillas milagrosas en los descansos de los partidos o salen de calmantes hasta las cejas porque sienten los colores de los distintos clubes a los que representan. Se ve que los ciclistas no sienten los colores, aunque sean los suyos propios.

Hace unos cuantos años, en la vuelta a España, uno de los corredores que estaban en el pelotón y que no lo estaba haciendo mal, tuvo la mala suerte de que le picase una avispa en la zona de la ceja, le provocó una reacción alérgica que podía haberse tratado con una simple pomada, pero esa pomada llevaba una sustancia que daba positivo. Al día siguiente no se le permitió salir bajo la amenaza de que si daba positivo por esa sustancia se le suspendería como mínimo por seis meses (si no recuerdo mal). Ahora cambiemos los papeles, si en vez de un ciclista hubiera sido un futbolista pongo la mano en el fuego y no me quemo de ese futbolista juega, si o si.

Con todo esto no quiero que se eche por tierra el trabajo de otros deportes ni de otros deportistas, pero me fastidia mucho que siempre se eche por tierra el trabajo de los ciclistas y se defienda a capa y espada la actitud de algunos deportistas de otras disciplinas que hacen exactamente igual que los ciclistas. Como también me llevan los demonios cuando escucho la famosa frase: “mira como sube, no me extraña, va hasta las cejas”, yo invitaria a toda esa gente que se ponga hasta las cejas también e intenten hacer lo mismo, a ver que pasa. Yo no defiendo que el dopaje, ni mucho menos, pero si es verdad que detrás de poder hacer más de 3.000 Kilómetros en 3 semanas no sólo hay doping, también hay horas de entrenamiento y sufrimiento que pocos deportes tienen.

No quiero cambiar la opinión de nadie, ni rebatir ninguna idea. Pero si me gustaría que no se tratase al ciclista como un politoxicómano, como si fuese en el único deporte que sucediese, sucede en casi todos, la salvedad es que en este deporte muchas prácticas son ilegales mientras que en otros no los son. Cuando empezemos a medir todo por el mismo rasero y no por el dinero que puedan llegar a producir podremos hablar de verdadero dopaje y de verdadero deporte.