Ya estamos en el futuro pero, ¿Dónde están las bicicletas de hidrógeno eléctricas?

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El primer prototipo de bicicleta eléctrica movida por hidrógeno que se conoce, diseñada por Manhattan Scientifics en el año 2000.

Según un estudio realizado recientemente, las primeras bicicletas de hidrógeno datan de principios del año 2.000, es decir, hace más de 20 años ya que alguien se propuso utilizar este combustible «sostenible» para ser usado en el ciclismo.

Las dos primeras bicicletas eléctricas movidas por hidrógeno (H2 bike) que se conocen, se diseñaron en dos lugares muy diferentes pero prácticamente a la vez.

La primera de ellas, denominada «Hydrocycle«, la cual puedes ver en la imagen de portada, fue diseñada por Manhattan Scientifics y contaba con un motor de procedencia alemán de 670W.

Paralelamente en Italia, y más en concreto en la ciudad de Roma, ENEA, la Agencia Nacional para la nuevas tecnologías, desarrollo una bicicleta movida por hidrógeno denominada SCENIC 150, ya que contaba con 150W.

Todo esto ocurría prácticamente hace 22 años, que se dice pronto. Por aquel entonces, seguramente ninguna marca de bicicletas de renombre se había ni si quiera planteado entrar en el mundo de las Ebikes o bicicletas eléctricas.

Un estudiante alemán consiguió recorrer 1.200 km con una bicicleta de hidrógeno en 2002

Parece curioso que si hace más de dos décadas ya se había conseguido con éxito fabricar las primeras bicicletas eléctricas movidas por hidrógeno, hoy en día nuestras calles y carreteras no estén llenas de este tipo de vehículos ecológicos.

Aunque los avances tecnológicos han mejorado bastante nuestras vidas en muchos aspectos, también sabemos que estos tienen ciertas limitaciones. Según las películas de hace 40 años, hoy en día ya deberíamos tener ciudades en la Luna y en Marte y coces voladores en la tierra, pero las cosas van más lentas de lo que esperábamos y aún no han llegado con fuerza ni tan si quiera los coches eléctricos.

En 2014 ya nos hicimos eco de los últimos avances en H2 Ebikes con un modelo algo mas sencillo desarrollado por Universidad Australiana de Nueva Gales del Sur en Australia denominado Hy-Cycle.

Desde entonces varias son las bicicletas eléctricas movidas por el primer elemento de la tabla periódica.

Incluso hemos visto como una empresa conseguía aislar el hidrógeno en unas bolsitas en forma sólida, que mezclados con el agua en el propio tanque de la bicicleta, generaban la energía suficiente para mover la bicicleta durante un puñado de kilómetros.

La misma empresa francesa, Pragama Industries, garantizaba con una carga de hidrógeno de dos minutos una autonomía de hasta 150 km con su bicicleta eléctrica H2.

¿Cuál es el problema de utilizar el Hidrógeno como combustible?

El Santo Grial del hidrógeno reside en el significado esa misma expresión anglosajona, y no es que sea muy difícil de encontrar, pues el H2 se puede encontrar principalmente en el agua, en forma de gas y también en forma solida como el carbón.

Cuando nos referimos a que es difícil de conseguir, es por que separar el hidrogeno del oxigeno por ejemplo en el agua, presente en el 70% de la superficie de la tierra, es por que además de ser un proceso costoso, requiere de grandes cantidades de energía para su procesamiento.

En concreto en el caso del agua, para conseguir aislar el hidrógeno y acumularlo, se necesita una gran cantidad de electricidad para producir la famosas electrolisis, que consiste en separar las moléculas de agua (H2O), en oxígeno (O2) e hidrógeno (H2).

Existen tres tipos de Hidrógeno según se coste de obtención, tanto económico como ecológico

A su vez, hoy en día existen tres tipos de Hidrógeno utilizados en la industria, que se diferencian unos de otros, además de por su coste, por la cantidad de emisiones contaminantes en su producción.

  • Hidrogeno Gris: El más barato y contaminante es el denominado Hidrógeno Gris, utilizado en las grandes industrias y que para su obtención son necesarios una gran cantidad de combustibles fósiles.
  • Hidrógeno Azul: Al más oscuro le sigue el Hidrógeno Azul, que sigue requiriendo los mismos combustibles fósiles para su obtención pero emite menos cantidades de CO2. Este carbono, normalmente se almacena en grandes bolsas bajo tierra para evitar ser desprendido a la atmósfera.
  • Hidrógeno Verde: El más caro por el momento y también el más respetuoso con el medio ambiente se denomina Hidrógeno Verde, y es porque este proviene en gran medida de las energías renovables como el viento o el sol.

Si su obtención es costosa y a la vez contaminante, una vez solventado estos pequeños grandes problemas, llega otro que está lejos de poder tener la famosa etiqueta Verde o ECO. Este no es otro que el de su distribución.

El estado gaseoso es sin duda la forma más eficaz de hacer llegar a cualquier parte del planeta el hidrógeno, el problema está en que necesita de una red totalmente nueva de distribución, muy similar a la que desde hace décadas tiene el petróleo o el gas.

La construcción de estas infraestructuras podrían llegar a contaminar más que seguir con los modelos actuales eléctricos de baterías, pero a la larga, y según los expertos, la creación de estos gaseoductos y contenedores de hidrógeno, emitirían muchos menos gases contaminantes que siguiendo con el modelo actual.

Su precio actual supera al de cualquier otra energía común como el diésel, gasolina o el gas en sus diferentes versiones, pero con el paso del tiempo, se espera que los precios se igualen incluso se reduzcan, momento en el que será rentable su utilización y tanto gobiernos como grandes inversores comenzarían a interesarse más por el hidrógeno.

Lo ideal es el hidrógeno verde, pero incluso para su obtención se requieren grandes cantidades de energía provenientes de renovables. Igualmente los expertos han llegado a la conclusión, de que únicamente sería rentable tanto económicamente como ecológicamente hablando, si la energía necesaria para realizar la electrolisis proviniese del sobrante que las compañías energéticas desechan cuando las renovables generan más cantidad de energía de la que se puede verter a la red eléctrica actual.

El problema de esto es que no hay manera por el memento de canalizar y almacenar esa energía sobrante de las renovables, además de que suelen ser intermitente, es decir, no siempre sobra, por lo que no siempre se podría generar hidrógeno.

Como ves, el hidrógeno está ahí, en el aire, en el agua y bajo el suelo, pero hay que aislarlo, almacenarlo y transportarlo, por lo que aún queda un largo camino para que tanto los coches, camiones, aviones y como no bicicletas eléctricas, puedan comenzar a moverse en masa con este preciado elemento.

Primero el petróleo, ahora son las baterías de litio principalmente, y cuando terminemos con estas, quizás se comience a invertir más en hidrógeno.