Vuelta a la finca del Soto de Viñuelas

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A pocos kilómetros de la Puerta del Sol, en dirección norte, se abre paso entre las carreteras que lo circundan, un inmenso encinar, que intenta escapar, cada vez con menos éxito, de la urbe que lo va asfixiando entre sus garras de cemento. Uno de estos reductos naturales de los que podemos disfrutar (en parte) es el llamado Soto de Viñuelas.

Cansado de coger la furgoneta para ir de un lado para otro, sin parar de pisar el acelerador y ver como el depósito baja, el precio del combustible sube y la boina de polución se hace cada vez más perpetua sobre nuestras cabezas, tomé la decisión de que esta vez haría una ruta aprovechando la red de tren de cercanías. Me acordé que mi buen amigo Jesús, me había comentado en varias ocasiones que tenía que acompañarle algún día a realizar una ruta que hace habitualmente por la zona de Tres Cantos. Así que pensé que este iba a ser el día.

Desde la estación de Cercanías de Tres Cantos, pasé a buscarle y desde allí partimos en dirección al polígono industrial – tecnológico hacia la urbanización de Soto de Viñuelas , desde donde parte una senda que va paralela a un muro de piedra.

Este muro, que ya no abandonaremos en toda la ruta, es el que circunda toda la finca del Soto de Viñuelas perimetralmente. De ahí, que solo podamos disfrutar de la finca en las zonas en las que el muro de mampostería pierde altura y nos permite echar un vistazo a su interior, donde un paisaje de encinares adehesados nos regala, en algunas ocasiones bonitas estampas de ciervos paciendo tranquilamente debajo de una confortable sombra, sin inmutarse al oír como nuestros cambios crujen ante los constante subi y bajas que tiene la ruta. Por eso solo podemos disfrutar solo en parte de este soto.

Ya desde Felipe V le vieron al soto la forma de sacarle provecho a la finca cinegéticamente y se les ocurrió, que para que los torpes cazadores pudieran vivir una aventura, encerrarían ahí dentro a sus pobres victimas, todo un reto.

De todas formas obviando lo que se encuentra del muro para dentro, podemos disfrutar de una vistas excepcionales de la sierra madrileña, muy recomendable en eso días de invierno que amanecen soleados con un ambiente claro, desde donde podremos ver toda la cuerda larga y el resto de montañas totalmente nevadas. Esta panorámica la tendremos en el primer tramo cuando vamos en dirección norte. Cuando comenzamos a descender en dirección sur, podremos ver la otra cara de la moneda, unas vistas tremendas de la capital.

El camino que seguimos no tiene ni mucha dureza, ni mucha dificultad técnica, pero son senderos rápidos y divertidos, aptos para rodar a gran velocidad, eso si hay que andar bien de taqueado porque el terreno arenoso nos puede dejar vendidos en alguna subida pronunciada.

Llegando al término municipal de Alcobendas volveremos a tomar rumbo norte, para encontrarnos con el carril bici de Colmenar, el cual tomaremos para que nos lleve directos de nuevo a la estación de Cercanías de Tres Cantos.

Esta es otra opción para los que se queden con ganas de sumar kilómetros, pueden aprovechar este magnífico carril bici para rodar y rodar todo lo que quieran.


Esta ruta es recomendable para los meses de invierno y primavera, además de porque las vistas ganan en espectacularidad, porque las sombras no son muy abundantes y en verano puedes acabar con la cabeza torrada.