Vídeo: «Timocarriles». El claro ejemplo de la poca utilidad de los Carriles 30 compartidos entre bicicletas y coches

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Vídeo:
Biciclistas Montserrat Madrid.

Las imágenes hablan por si solas. Los denominados «TimoCarriles» sirven de muy poco, por no decir para nada, si en nuestras carreteras seguimos teniendo el mismo número de coches, furgonetas, etc…

Este tipo de vías ciclistas, predominantes en la ciudad de Madrid e imitados por muchos otros ayuntamientos, permite a los vehículos motorizados compartir el espacio con los ciclistas urbanos.

Pero la realidad es que no ayudan en nada al uso de la bicicleta.

Pintar un símbolo de prohibido circular a más de 30 km/h o una bicicleta blanca sobre el asfalto no garantiza que esto se respete.

Cuando la circulación es fluida, los coches no respetan el límite de velocidad

Pero esta velocidad límite, pese a que el 90% de los conductores no la respeta, no es el mayor problema de los #timocarriles.

El principal problema, y el de toda gran ciudad, es la gran cantidad de coche privado y furgonetas de reparto que circulan por sus calles y carreteras.

Esto hace que en cada semáforo, en cada cruce, en cada gran avenida, los atascos y «miniatascos» sean constantes. El resultado es la imposibilidad de desplazarse en bicicleta con fluidez, porque los coches entorpecen la circulación en los Carriles 30.

Pero hay mucho más. Otro de los problemas es el peligro de mezclarse entre coches que circulan a velocidades que duplican esos 30 km/h en muchos caso, o circular tan cerca de estos cuando la congestión del tráfico obliga a parar y arrancar cada dos segundos.

Respirar tan cerca de los tubos de escape es matarte lentamente

Súmale el estar tragando humo de los tubos de escape, neumáticos, frenos, y otros productos contaminantes que desprenden los coches continuamente.

Hay multitud de estudios que demuestran que separar las aceras o los carriles bici unos pocos metros de la circulación, o separarlos mediante arbustos o plantas, disminuye considerablemente la cantidad de gases contaminantes que respiramos de los coches.

Estar detrás de un tubo de escape es garantía segura de provocar cualquier enfermedad, que a la larga se volverá crónica.

Si tras ver el vídeo piensas que circulando así puedes ir tranquilo al trabajo, a la universidad o a llevar en bicicleta a tus hijos al colegio a diario, tienes un serio problema.

Que no te engañen, exige carriles bici segregados (separados del tráfico a motor). Es por tu salud y seguridad, y la de los tuyos, no es por gusto propio.