Vídeo: Cuando los puertos se subían con nieve y un periódico en el pecho

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Durísimas imágenes de la subida al Paso de Gavia durante el Giro de Italia de 1988.

Largo y tendido se ha hablado en los último días, y también en los últimos años, de lo delicado que se ha vuelto el ciclismo profesional en bicicleta de carretera.

Raro es que el recorrido de alguna competición no se vea afectado por alguna decisión tomada «por la seguridad» de los corredores, sobre todo si esta no se desarrolla durante los meses de verano.

Normalmente, salvo algún conflicto político o sanitario, como ocurrió el pasado año, la meteorología, la mala, suele ser la causante que desencadena dichos cambios en el trayecto inicialmente planeado.

¿Porqué siempre se recortan y quitan puertos en vez de hacer la etapa más larga o dura?

Las subidas, llueve o truene, normalmente no serían problema, pues se va realizando un gran esfuerzo y el frío suele ser «soportable».

Pero como todo lo que sube tiene que bajar, es ahí, sobre todo en los grandes puertos de montaña con vertiginosos descensos, cuando los mayores problemas salen a la luz.

Solamente con la calzada mojada, algunos de los grandes colosos requieren de una gran habilidad sobre la bicicleta, por no decir estar en plenas condiciones físicas, para llegar sano y salvo a la base. Ya si es nieve en vez de agua, el tema se complica aún más…

Hoy en día, prima más la seguridad de carrera, y en especial de los ciclistas, que el espectáculo.

La pregunta que muchos se hacen es ¿porqué siempre que hay que cambiar el recorrido de una etapa, se hace para que esta sea más corta y con menos dificultades montañosas?

El tema es complejo, pues organizar y modificar una prueba del calibre de una gran vuelta por etapas, incluso una competición local no profesional, requiere de muchos pequeño detalles que a el común de los mortales se nos escapan.

Pero en lo que muchos se fijan, es que antaño, no importaba si llovía o tronaba, si la carretera se cubría de nieve o lodo, o si las temperaturas bajaban de los 0ºC.

El espectáculo continuaba y solo los más atrevidos conseguían llegar enteros a la meta.

Os dejamos con estas espectaculares imágenes de hace no mucho tiempo, de 1988 para ser más concretos, en la famosa subida del colosal Passo di Gavia durante el Giro de Italia de aquel año, cuando la nieve hizo acto de presencia, pero el espectáculo continuó como si nada.