Vídeo: «Cago en la puta». Pinchar a -56º C en medio de la tundra siberiana

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José en su último viaje donde tuvo que abandonar por las congelaciones sufridas.

José Andrés Abián Pajares es un aventurero de la bicicleta con mayúsculas, y en estos momentos se encuentra atravesando una de las zonas más gélidas del planeta montado en su mountain bike, y como puedes esperar, no está siendo un camino de rosas. Más bien un camino de hielo y nieve, sobre todo, mucho frío.

Zaragozano de nacimiento, José trabaja como conserje en un colegio de Cadrete, pero en su tiempo libre o como en esta ocasión, pidiendo una excedencia de tres meses, recorre las zonas más inhóspitas del planeta con su bicicleta.

Su último viaje le está llevando a atravesar Siberia, justo en la época del año con las temperaturas más bajas, que pueden ser inferiores a -50º C.

Tal es el caso de la jornada de hace unos días. Normalmente recorre con pedalada firme unos 40 kilómetros diarios, aunque la cifra no es exacta pues todos sabemos que cuando la temperatura baja de 0º C los aparatos electrónicos no suelen funcionar muy bien.

En uno de sus últimos vídeos podemos verle con un problema mecánico muy típico de los ciclistas, el pinchazo.

Una avería tan común y a la vez sencilla de reparar cambiando de cámara o colocando un parche, que se hace realmente imposible cuando la temperatura es de -56º C.

Sacar las manos de los guantes aunque solo sean un par de minutos, puede resultar en un grave problema para su salud, sufriendo congelaciones en sus dedos que le llevarían a abandonar su aventura, de la que aún le quedan más de dos meses sobre la bici.

José Andrés tuvo que esperar unas cuantas horas hasta que un coche pasó y lo pudo llevar a una zona más resguardada para poder reparar su bicicleta y continuar.

Y esta lección parece que la tiene ya aprendida, pues en otro de sus locos viajes no tuvo más remedio que quitarse un solo guante para montar su tienda de campaña, donde suele dormir cuando no encuentra otro refugio o población cercana, con el resultado de congelación y teniendo que ser rescatado y dando por concluida su aventura.

En su bicicleta, donde transporta todo lo necesario para sobrevivir en este clima extremo, también tiene colocado un espejo retrovisor, y no precisamente para ver los coches que se le aproximan por detrás.

En estas latitudes, es muy raro cruzarse con algún vehículo, y hay que tener no solo un físico excepcional, también una cabeza de hierro.

El espejo de su bicicleta le sirve para verse la cara, pues el frió, a parte de insensibilizar las zonas expuestas, puede comenzar a congelaras sin que nos enteremos. Este le sirve para ir verificando que su cara no presenta signos de congelación.

Hace unos días tuvo que detener su aventura unos días para controlar unas manchas que presentaba su nariz. Por suerte la cosa no fue a más y continúa su aventura.

Mucha suerte.

Puedes seguir a José Andrés Abián desde su canal de Youtube. En Rusia es toda una celebridad ya.