Vídeo: «¡A ver si te pilla un coche!». El día a día en Madrid con los conductores psicópatas

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Según algunos, son casos aislados, pero lo cierto es que es el día a día de muchos ciclistas urbanos de la ciudad de Madrid.

Mientras Madrid sigue haciendo oídos sordos a las diversas asociaciones ciclistas y a lo que ocurre en otras ciudades del mundo infinitamente más modernizadas, la lucha de los ciclistas en la carretera, perseguidos por las autoridades y acosados por muchos conductores, continúa.

Seguro ahora mismo, tras leer este párrafo, los anti-carriles bici estén pensando… «ves, eso pasa por construir carriles bici, ahora los conductores creen que la carretera es toda suya«.

Pero eso demuestra, que al igual que los gobernantes, tampoco conocen muy bien como funciona el tema, peatón/patinete/bici/transporte público/moto/coche en otras grandes ciudades europeas, y como estas están cambiando a pasos agigantados a favor de los tres primeros nombrados.

«¡Qué rebuznas a ver idiota!»

@imberbe67




El tema es que no es ni un caso aislado ni tampoco solo ocurre en Madrid, pero lo cierto es que es el día a día si te mueves en bicicleta por esta ciudad.

Hay cuatro carriles contados (aquí vienen de nuevo los negacionistas de los carriles bici diciendo que hay más de 400 km de carriles bici en todo Madrid), y los que existen, el 95%, no sirven para desplazarte en bicicleta, son peligrosos, lentos, llenos de bordillos, farolas, personas y un largo etcétera.

En el siguiente ejemplo gráfico, una vez más nuestro compañero @imberbe67 tiene que ver como coches le adelantan por el carril bus de la derecha, le pitan pidiendo paso cuando va circulando correctamente, e incluso se bajan del coche para decir lindeces como «¡no puedes circular por aquí!» o «¡a ver si te pilla un coche!«.

Psicópatas al volante

Incultura, insolidaridad, desconocimiento de la normativa, vista gorda de los agentes del orden, dejadez de la autoridades, descontrol total, y otro largo etcétera de una ciudad, capital de España, donde el coche y muchos energúmenos que van al volante e incluso de copilotos (muchos no quiere decir todos ojo), se creen los dueños del asfalto.

La última campaña de la Policía Municipal de Madrid no trata de sacar de la carretera a estos peligros públicos, sino de controlar al más débil de la cadena para que no sigan creciendo como setas.

Y así, en una ciudad sin ley ni orden, donde el más fuerte se impone al más ecológico, y donde los carriles bici y vías ciclistas protegidas brillan por su ausencia, este es el pan nuestro de cada día.