Un camino. Una pasión.

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Pasión.

Creo que con esa palabra bastaría para acompañar a las imágenes que puedes ver en esta entrada, pero no seria justo dejar sin explicar como es el duro proceso llevado a cabo para crear un nuevo camino.

Muchas horas invertidas y un solo fin, el poder disfrutar con nuestra bici en los mejores senderos.

El proceso comenzó muchos meses atrás con una idea de nuestro amigo Javi (Laetus), encargado de las pistas del Bike Park La Pinilla Merida.

En su mente ya rondaba hacía tiempo el crear un nuevo camino de nivel «verde» desde la parte superior del Bike Park hasta la parte final de este.

Tras días de largas caminatas bajo el sol en busca de posibles trazadas para la nueva línea y multitud de reuniones con los encargados de la estación y el resto de bike patrol, se llegó a la conclusión de que con una pequeña inversión y comenzando los trabajos en Octubre, tras el cierre de la temporada de verano en la estación, podría estar listo para Junio, justo antes de la reapertura del bike park.

En Octubre, dos semanas después de echar el candado a nuestro querido telesilla y teniendo «claro» por donde debía de pasar el nuevo camino, comenzamos el arduo trabajo.

Quitar la broza de más de veinte centímetros de profundidad con las rastrillas y tirarla lo mas lejos posible, picar en el duro suelo de La Pinilla, sacar piedras del tamaño de una moto, separar la tierra buena de las pequeñas piedras, raíces y ramas secas, pelearse hasta que las ampollas de las manos se hiciesen tan grandes como tus propias uñas con tocones agarrados al suelo con rabia, y arrastrar y mover tierra y árboles caídos, hasta dejar un camino de un metro y medio de ancho bien compactado.

Como si no fuera dura la tarea de por si, la climatología de la montaña añadió más dureza aun a nuestras tareas.

Momentos de mucho calor, lluvia, granizo, nieve, además de los temidos mosquitos «velociraptor» o las malditas pulgas, que nos jugaron mas de una mala pasada y estropeándonos más de un bocata de nocilla.

Llegados a navidades, nos comunicaron una gran noticia, y otra no tan buena.

El director de la estación nos propuso abrir el bike park mientras el tiempo lo permitiese, y no pudimos decir que no.

Esto dio momentos nunca antes vistos, esquiadores a un lado del valle, y bikers (y no bikeros) al otro disfrutando cada uno con su deporte favorito.

La otra noticia fue que tras la mala temporada de nieve, era inviable el alquiler de la maquina que nos hacia falta para abrir toda la parte superior de la nueva línea verde, sumado esto a las semanas que el bike park estuvo abierto en navidades, nos dejaba con mucho menos tiempo para terminarla.

Visto el panorama, pero aun con la ilusión de tenerla terminada para Junio, se decidió limpiar y adecentar la línea principal a todos los circuitos de la izquierda del telesilla, para que esta fuese mas fácil y en consonancia con la nueva línea.

En Abril, llegó el turno de las pasarelas de madera. Dos inmensos palees de baldas de dos metros y medio de largo, que con ayuda del personal de la estación y el Unimog conseguimos subir bastante arriba, pero no como para llegar hasta donde hacían falta.

Fueron días enteros cargando baldas montaña arriba, haciendo cadenas humanas para hacerlo mas llevadero, muchas astillas clavadas y espaldas doloridas, pero al final, cada tablón fue colocado en su sitio, y ahora esperan ser pisados por nuestras bicis durante mucho tiempo.

Y tras ocho largos meses de arduos trabajos, podemos decir que «lo hemos conseguido», hecho a mano por los bike patrol, amigos y compañeros.

Este post, el video y las fotografías son un homenaje a todas las personas que han hecho posible este trabajo, y que año tras año apoyan nuestro deporte desinteresadamente, movidos únicamente por un motivo, su pasión.

Por: Juan Angel Triguero