Ruta Imperial – Memorial Alberto León

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Mágico. Con este calificativo podemos definir el ambiente que hemos vivido los bikers en una nueva edición de la Ruta Imperial en San Lorenzo de El Escorial.No en vano, la historia cuenta como los Vetones, pobladores de latitudes por las que ha discurrido la marcha, atribuían propiedades mágicas y sagradas a la zona. Especialmente al Monte Abantos. Lugar donde este pueblo prerromano rendía culto a sus dioses.

Esta nueva edición de la Ruta Imperial suponía el cierre al Circuito MTB 4 Estaciones, formado por cuatro pruebas a celebrar en cada una de las estaciones del año.

La organización planteaba tres itinerarios en los que bikers de todos los niveles tenían cabida: Ruta Iniciación (15 kilómetros), Ruta Media (45 kilómetros) y Ruta Expertos (70 kilómetros).  Si bien la ruta de iniciación se presentaba con un recorrido asequible para que los menos iniciados pudieran disfrutar de una relajada mañana de MTB, el itinerario medio y de expertos destacaban por su dureza y exigencia técnica.

Debido a la irregular meteorología de las fechas precedentes, muchos bikers condicionaron su participación en función del tiempo atmosférico. Algunos de ellos se han encontrado con la imposibilidad de poder tomar parte en la prueba al agotarse los dorsales para la misma. Los 1.600 bikers (la organización aumentó el cupo inicial de 1.200 participantes por la enorme demanda) hemos podido disfrutar de un día perfecto para la práctica del MTB. Tras las bajas temperaturas iniciales, el sol nos ha acompañado a lo largo del recorrido haciendo más llevadero lo exigente de esta nueva edición de la Ruta Imperial.

Las inmediaciones del monasterio de San Lorenzo de El Escorial presentaban un ambiente de puro MTB. Los momentos previos a la salida, donde siempre se mezclan los nervios con las ganas de comenzar, daban paso al pistoletazo de salida y a las primeras pedaladas.

Son las 9:30 y esto acaba de empezar. Nuestra elección ha sido la Ruta de Expertos, por delante nos esperan 70 duros e intensos kilómetros y un desnivel acumulado positivo de los que infunde respeto. A las 9:45 tomarían la salida los participantes del itinerario medio de 45 kilómetros y 15 minutos más tarde los bikers de la ruta de iniciación.

Desde el inicio, el grueso del pelotón mostraba una actitud conservadora. Era necesario guardar energía para afrontar con garantías la parte final. Y es que para comenzar nos enfrentábamos nada menos que a la ascensión al puerto de Malagón a través de una pista forestal que si bien no presentaba dificultad por el firme, sí ha hecho que los bikers nos exprimamos a fondo desde el inicio de la prueba debido a sus duras rampas.

Tras coronar el alto abandonamos la pista forestal para adentrarnos en auténtico terreno de mountain bike. Una pista rocosa con una fina capa de barro que nos llevaba a un prolongado y rápido descenso repleto de rocas que exigía el máximo de concentración. Tras este primer tramo de exigencia técnica llegábamos al primer avituallamiento situado en la presa de Peguerinos. Parada para tomar un respiro e hidratarnos antes de continuar la marcha.

Pocos kilómetros después nos encontrábamos con otra de las “trampas” del recorrido y es que nos enfrentábamos al primer paso por el agua. Las pasadas lluvias han hecho que zonas  cercanas al río hayan quedado ligeramente inundadas y los participantes nos veiamos obligados a bajarnos de nuestras bicis para atravesar estas dificultades. A partir de aquí un continuo sube-baja y pistas en las que la nota predominante eran las grandes rocas. La exigencia y lo “machacón” de este tipo de terreno ya hacían mella en muchos participantes de la Ruta de Expertos.

Tras el segundo avituallamiento y habiendo recargado fuerzas, afrontábamos un tramo de subida constante por una pista ancha que discurría entre pinos regalándonos una bella estampa. Por suerte mucho menos rota que los kilómetros precedentes. Nos dirigimos a la población de Valdemaqueda a través de un descenso por una rapidísima y delicada pista que ponía a los participantes en dificultades. Justo en este tramo, aproximadamente en el kilómetro 37, nos hemos topado con la desagradable sorpresa de dos bikers accidentados con heridas y traumas de bastante importancia. Desde aquí deseamos una pronta recuperación a los protagonistas de este triste hecho, la imagen era muy impactante.
Este hecho ha condicionado el resto de la marcha para muchos participantes que han extremado la precaución al máximo para seguir disfrutando el intenso recorrido de la marcha con toda garantía.

Los kilómetros pasan lentamente sobre un exigente terreno que apenas da tregua. Hemos atravesado Valdemaqueda y nos dirigimos hacia Robledo de Chavela, allí  nos espera un nuevo avituallamiento sólido-líquido. Hasta llegar a Robledo nos tenemos que enfrentar de nuevo a exigentes senderos, a alguna que otra subida imposible en la que era necesario empujar la bici y a una bajada que solo los más valientes se han atrevido a afrontar. En este tramo somos testigos de los daños ocasionados por el incendio que asoló la zona, la estampa es desoladora. Una pista ancha nos lleva a la población de Robledo de Chavela. Muchos bikers acusan el cansancio en forma de calambres, tirones y fuertes dolores. Ahora es cuando muchos se dan cuenta de lo literal en el mensaje de la organización a la hora de hablar de la exigencia física y técnica de la prueba.

Restan unos 20 kilómetros para acabar. Tras el avituallamiento una nueva trampa en forma de subida tendida, con algunos tramos de gran pendiente, va mermando las fuerzas de los participantes. Atravesamos Zarzalejo por carretera y afrontamos un técnico tramo por la calzada romana. Grandes piedras con tramos descarnados que siguen exigiendo el máximo de cada participante. A estas alturas de la marcha muchos participantes van con las fuerzas muy justas y en este punto vemos varias caídas a baja velocidad sin consecuencias.  Al finalizar  la calzada nos adentramos en las cercanías de la Silla de Felipe II, una zona que merece la pena visitar.

Ya estamos en la Calleja Larga, muy cerca de la meta. La mezcla de adrenalina e ilusión dan rienda suelta a ese depósito de energía extra que tenemos todos los bikers. Rodamos a 35 km/h en una zona favorable, estamos postrados a los pies del monasterio. Al atravesar el arco de meta una involuntaria sonrisa se dibuja en nuestro rostro. La satisfacción de un nuevo reto conseguido. Una marcha más, una aventura más para la mochila de los recuerdos.

Nos hacen entrega de la bolsa del corredor con la camiseta de la prueba y otros obsequios. La Ruta Imperial ha terminado. Hemos vivido una prueba con un denominador común, la intensidad. Un recorrido que a nadie ha dejado indiferente. Un entorno ideal para la práctica de nuestro deporte, nuestra pasión. Las expectativas creadas en torno a  la marcha se han cumplido con creces. Hace unas horas hemos terminado la Ruta Imperial  2012 y ya pensamos en la edición de 2013.

Allí nos veremos.