¿Porqué todos hablan cuando sucede algo grave y no cuando lo ven a diario?

Este tipo de acciones suceden en cada competición. Como nunca ocurre nada, nadie se preocupa mucho, hasta que sucede la desgracia...

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se va a controlar al máximo las siguientes acciones para evitar los contagios y propagación del virus
Imagen de archivo Paris-Niza 2016

Está claro que el mal gesto de ayer del ciclista Dylan Groenewegen, cerrando a Fabio Jakobsen contra las vallas en la primera etapa del Tour de Polonia, no debe quedar impune.

Pero una cosa es que no quede impune y se le imponga una sanción e incluso que tenga que pagar por daños y perjuicios a los implicados, y otra muy distinta es que estas «penas» que se le impongan, sean debido precisamente a las consecuencias, y no a los actos en si.

Estamos viendo como no solo los aficionados, ávidos de desatar su ira contra cualquiera que le pongamos delante, ya sea un político, un cantante o un ciclista, también personalidades e incluso ciclistas profesionales que se encontraban en la misma competición han opinado duramente contra Groenewegen.

Algunos, como en el caso del ex-ciclista profesional y director del Quick-Step Patrick Lefevere, pidiendo que se encarcele a Groenewegen, justo por lo que comento, por lo que ha provocado, y no por la mala acción en si.

Esto ocurre en todas las carreras ciclistas desde siempre

Todos tenemos claro que hay ciclistas más «limpios» que otros, y que con tal de conseguir la victoria algunos son capaces de cerrar el paso de cualquier manera a quien intente rebasarlos. No todos los ciclistas son unos santos, aunque se intente pensar o dar la imagen de que si.

Pero para aquellos que piden la cabeza de Groenewegen, hay que recordarles que casi en cada competición se ven gestos de este tipo, incluso mucho peores y más peligrosos que el de ayer, y estos son sancionados como mucho con la expulsión de carrera e incluso con unos segundos más en la clasificación general.

Lo que ocurre que ayer terminó en tragedia. Entonces es cuando todo el mundo mueve el culo, o mejor dicho los dedos, pues basta con teclear una barbaridad en las redes sociales para quedarse a gusto. No hace falta si quiera abrir la boca.

Y no, no estoy a favor de lo ocurrido ayer, y claro que deseo que le impongan una sanción ejemplar a Groenewegen, pero que se la impongan por su mal acto.

Y que cada acción similar o incluso menor, también sea sancionada duramente, aunque no provoque ninguna consecuencia.

Además, puede que esta sanción ejemplar sirva para erradicar de una vez por todas este tipo de acciones, y también para que los organizadores sean un poquito más cuidadosos con la elección, seguridad y diseño de los recorridos, sobre todo cuando se van a esas velocidades.

Una cosa queda clara, y no hay duda alguna, las personas solo se mueven cuando ocurre la desgracia.

Mientras no pase nada…, como dicen, «¡tú tira pa lante!».

Pronta recuperación a los heridos.