¿Porqué Tadej Pogacar llega a meta sin cansarse y el resto de ciclistas «muertos»?

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¿Porqué Tadej Pogacar llega a meta sin cansarse y el resto de ciclistas
Así es lo más cansado que verás a Tadej Pogacar, al menos hasta ahora...

Eso nos gustaría saber a nosotros para cuando salgamos con la grupeta de amigos y nos quedamos en el primer repecho del día, poder poner cara de estar tumbado en la playa con un mojito de vacaciones mientras nos abanican para no sudar.

Y es que dicen que Tadej Pogacar no suda ni yendo a tope en una contrarreloj ni subiendo el famoso Tourmalet

Pero quizás él no aparenta sudar o sufrir encima de la bicicleta de carretera incluso cuando las cosas se ponen muy cuesta arriba, pero lo cierto es que su equipo sudan todos, desde el mécánico, pasando por el cocinero, o cualquiera de sus compañeros.

Pogacar tiene detrás un inmenso equipo de investigación que analiza e intenta mejorar cualquier cosa con tal de ganar un segundo al crono

Pogacar es la cara visible de cada uno de sus triunfos, y en estos momentos, liderando la carrera ciclista profesional más importante que existe a día de hoy, es la imagen que todo el mundo ve allá donde se sigue de alguna manera u otra el Tour de Francia.

Este año los biomecánicos del UAE Team Emirates han realizado pequeños cambios para mejorar el rendimiento sobre la nueva bicicleta de contrarreloj.

Pogacar ya estuvo viendo el recorrido de los Pirineos en el mes de mayo, y se escapó también para reconocer sobre el terreno la quinta etapa, la primera contrarreloj individual.

Pero de mayo a final de junio las cosas pueden cambiar, además que la tecnlogía y el desarrollo siguen su curso.

El martes antes de comenzar el Tour de Francia, Pogacar, animado por su director de quipo Allan Peiper, fue de nuevo a reconocer el trazado de la quinta etapa.

Las cosas habían cambiado. Pogacar reconoció cada curva, cada repecho, cada alcantarilla, cada badén y rotonda, con la única idea de ganar aunque fuesen dos segundos al crono.

Las sospechas de dopaje sobre Tadej Pogacar

Una cosa lleva a la otra, y es que tener una cara angelical de niño, con la piel blanca y sin ninguna arruga (tan solo cuenta con 22 primaveras), sumado a no hacer ni un gesto en su rostro que determine si está haciendo fuerza, si necesita ir al servicio o si está furioso, hacen que algunos crean que «esto no es normal».

Tras la crono, donde pasó por encima a todos ganando la etapa, y después de la escabechina de la jornada de 250 km del pasado viernes, llegó el turno de la montaña, y ni tan si quiera los escaladores natos han podido hacerle sombra.

Cuando Pogacar quiere bajar un piñón en su bicicleta y acelerar para marcharse en solitario, no hay ciclista en todo el mundo que pueda seguir su ritmo.

Esta es la otra cara, la del resto de participantes del Tour:

Y la verdad, no estamos acostumbrados a que alguien tan joven, y aunque tuviese unos años más, se muestre tan superior al resto de los mejores ciclistas del mundo.

Llámalo genética, físico diferente, mejor entrenamiento, mejor entorno…

Si le súmanos la inexpresión de su cara, la polémica del dopaje aparece, claro está, sin prueba alguna.

Algunos ciclistas llegan extenuados a la línea de meta, tiritando y sin poder mantenerse en pie. Pogacar es otra historia…

El miércoles llega la etapa del Mont Ventoux con 200 kilómetros y tres grandes puertos en total, más dos cotas de cuarta categoría.

El domingo el pelotón, o lo que quede de él, llegará a tierras andorranas con otra etapa en la que volveremos a ver una auténtica escabechina.

Queda mucho Tour aún, y aunque Pogacar domina a placer, las cosas no parecen tan fáciles como su rostro nos muestra.

Esto es lo más «cansado» que verás en Tadej Pogacar