¿Porqué el ciclismo no pertenece al no-lugar? Uno de los deportes individuales más sociables

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¿Porqué el ciclismo no pertenece al no-lugar? Uno de los deportes individuales más sociables
La bicicleta y los ciclistas cuentan con un escudo protector que les ayuda a salir de ese no tan conocido no-lugar. (foto archivo DH Guide Canarias)

Los no-lugares existen en todos los rincones del planeta. Las personas, amontonadas, ya sea en el transporte público, en los centros comerciales o en la cola del supermercado, pasan los días sin establecer ningún vínculo social con el resto de miles de personas con las que seguramente se cruzan a diario.

Una sociedad necesitada de un cambio en la forma en la que interactuamos en nuestro día a día, al menos en las grandes ciudades y urbes, donde el consumo es el único afán y el medio de socializar de la gran mayoría de personas.

Siendo el ciclismo un deporte individual, en el que nos basta con nuestra bicicleta y un camino o una carretera para disfrutar de lo lindo, está también considerado como uno de los deportes más sociables, donde no solo reina el buen rollo, sino que se generan amistades que perduran en el tiempo.

No es lo mismo ir al supermercado todos los días y hablar del frio que hace hoy o de lo caras que cuestan ahora las bolsas de plástico, o sentarse en el autobús o el metro media hora con decenas de personas a tu alrededor, que salir a montar en bicicleta con un grupo de ciclistas que no conoces de nada, pero que en menos de tres minutos ya sabes a parte de su nombre, el número que calza y hasta lo que desayuna cada mañana.

Incluso saliendo solo, pocas salidas te bastarán para encontrar alguien con quien compartir tus rutas por muy antisocial que pienses que eres.

Los ciclistas tienen su propio lugar en el mundo, y este abarca infinitamente

Y esto no es algo que ocurra solo cuando sales el domingo y te encuentras con un nuevo grupo de ciclistas que te animan a unirte a ellos, esto ocurre en todos los rincones del planeta.

Da igual si montas en bici en Madrid, Barcelona, Francia o Nueva Zelanda. Los ciclistas por norma general somos así, saludamos a las personas con las que nos cruzamos, incluso si no llevan bicicleta, socializamos siempre que podemos, y también nos ayudamos.

Estoy casi seguro de que si aquellas personas que se desplazan en coche privado e incluso en transporte público, lo hiciesen en bicicleta junto otras que también lo hacen a diario, no solo el pedalear, el aire fresco en la cara, el sol o el sentirse físicamente bien, mejoraría su día a día y su estado de ánimo

También lo haría el poder socializar con otros ciclistas, aunque fuesen parados en un semáforo o subiendo una cuesta durante algunos segundos, y realizando esta actividad a diario. No sería lo mismo que salir de ruta, pero mejoraría su vida notablemente.

Las ciudades están cambiando, las profesiones y la forma de trabajar también y por ende la forma en que nos movemos y nos relacionamos con otras personas.

Internet y los teléfonos móviles (ahora también «el bicho»), han frenado un poco ese cambio, pero la tendencia es que a los NO-lugares vayan reduciéndose cada vez más.

El ejemplo más claro es el de los centros de trabajo, donde antes cada trabajador estaba encerrado en su puesto de trabajo realizando sus tareas, y salvo ocasiones contadas no se relacionaba con el resto. Esto ha ido cambiando en las últimas dos décadas, creando espacios abiertos, zonas comunes y mesas compartidas donde no solo se trabaja, también se crean vínculos, aunque a veces puedan ser de amor-odio.

El ciclismo ha cambiado poco, cada vez somos más en bicicleta, ya sea de forma deportiva o como medio de transporte principal, y aunque el famoso saludo ciclista parece que se está perdiendo, no es del todo cierto.

¿Porqué a los nuevos ciclistas les cuesta saludar cuando se cruzan con otros ciclistas?

La realidad es que los nuevos, los que vienen de ese no-lugar, donde no están acostumbrados a saludar al que se sienta a su lado en el autobús, o al que tiene en frente en la cola del super o con el que se cruza en el pasillo del centro comercial, llegan a ese lugar de espacios abiertos e infinitos donde nos movemos los ciclista, y no sienten esa necesidad de saludar al que circula por el arcén contrario o le adelanta con una bicicleta eléctrica subiendo por una pista en medio de la montaña.

Lo que queda claro es que el ciclismo es un deporte individual, pero que une mucho más que otros deportes y actividades del día a día.

Cada vez más, en competición, y sobre todo en carretera, donde en los últimos años había caras largas y saltaban alguna que otra chispa en la línea de meta, en la propia carrera o en la meta, ahora cada vez mas se ven saludos, sonrisas y abrazos incluso entre los rivales más directos.

El tema da para escribir un libro.

El mundo del ciclismo, siempre irá un paso por delante en los cambios sociales, y la bicicleta demuestra una vez más que no es una herramienta con la que mantenernos en forma o desplazarnos, también es una gran herramienta social para sacar a muchos de ese mundo de nubes, tinieblas y caras largas que es el no-lugar.