¿Por qué estamos sometidos por los coches si peatones y ciclistas tenemos prioridad?

La falta de control y acción de políticos y autoridades, hace que todavía sea muy difícil convivir entre tanto coche en las ciudades.

Peatones a la acera, y ciclistas a los carriles bici, esa parece ser la máxima de muchos conductores y no conductores, sobre todo en ciudades y entornos urbanos.

Aunque las normas dicen una cosa, la máxima que se persigue desde hace muchos años con la famosa Pirámide de Movilidad Urbana, dista mucho de la realidad actual en dichas ciudades.

Las restricciones al coche van llegando a cuentagotas, y aunque son bienvenidas por los que apostamos por un futuro mejor para todos, no son suficientes para revertir la situación de los último 40 años.

La máxima de cualquier político o autoridad que piense por el bien de los ciudadanos, sería la de dar la prioridad como se indica en dicha pirámide que puedes ver en la imagen de portada.

Pero de nuevo la realidad es que se da más prioridad a coches eléctricos y motocicletas que a otros medios de transporte no solo más sostenibles, sino más humanos.

La Pirámide de Movilidad Urbana establece que por este orden, tienen prioridad sobre el resto peatones, ciclistas, transporte publico, transporte mercancías, y cerrando la pirámide, los coches

Incluso por el bien de la gran mayoría de comercios y pequeñas empresas a pie de calle, el coche no es quien les lleva ni llevará los futuros clientes.

Existe una tendencia de pensamiento de que cuando se peatonaliza una calle, los comercios que hay en dicha vía se van a ver perjudicados.

Pero salvo excepciones (no conocidas por cierto), esa afirmación es totalmente falsa, y lo que ocurre tras dar prioridad a peatones, ciclistas y patinetes eléctricos en una calle, es que esta recobra la vida que tenia antaño antes de la llegada de los motorizados.

El comercio y las ventas aumentan considerablemente, así como la vida en la calle y no dentro de una lata humeante.

¿Quién tiene prioridad en la ciudad, peatones, ciclistas o conductores?

¿Odio al coche?, no. Quien más o quien menos tiene coche, incluso los ciclistas, pero una cosa es tener coche y utilizarlo cuando realmente es necesario, y otra utilizarlo para ir hasta a por el pan y querer aparcarlo en la misma puerta de la panadería.

Volviendo a la normativa, existen algunas normas que ni conductores, ni peatones, y tampoco ciclistas, conocen sobre la prioridad que tienen los más débiles, estos dos últimos en muchas ocasiones.

Aunque como de costumbre, la DGT deja siempre flecos sueltos que se pueden interpretar de varias maneras, cabe destacar las siguientes situaciones donde los conductores y sus coches no tienen prioridad de paso:

PEATONES:

  • En los pasos de peatones.
  • Cuando un vehículo gira y entra a una vía donde hay peatones cruzándola, incluso si lo hacen fuera de un paso de cebra.
  • Cuando un vehículo invade un arcén por el que circulan peatones.
  • Los peatones tienen prioridad en zonas peatonales por las que pueden circular vehículos (calles peatonales, aceras junto a accesos a garajes… ).
  • Cuando los peatones suben o bajan del autobús en paradas señalizadas y se dirigen a una zona peatonal. 

CICLISTAS:

  • Al circulan por carril bici, pasos para ciclistas o en arcenes señalizados.
  • Cuando un vehículo gira y se encuentra un ciclista en la calzada a la que accede.
  • Cuando los ciclistas circulan en grupo y el primero ya ha entrado en un cruce o rotonda.

Como vemos, no son pocas las situaciones cotidianas donde los conductores y sus coches no tienen prioridad de paso, pero aún así no son suficientes.

Cada vez más se limita la velocidad dentro de ciudad o poblado a 50 o 30 km/h.

El único problema de esta limitación, es que nadie la controla, por lo que la norma es inservible. Se dan casos de vías limitadas a 30 donde los coches circulan a diario a más de 70 km/h.

Esto ocurre bastante en la ciudad de Madrid, donde la ausencia de carriles bici segregados en la mayoría de sus calles, hace que los ciclistas tengan que circular por el centro del carril con coches sobrepasándoles a gran velocidad por ambos lados en muchas ocasiones, y acosando a los ciclistas cuando van detrás de ellos.

Aún queda mucho por hacer para que tanto el espacio que ocupan los coches, como su dominio sobre el resto de usuarios de la vía, se revierta y tengamos ciudades más amigables y saludables.

Navega por la nube de etiquetas o comparte el artículo con más amigos y ciclistas: