Opinión: ¿Cuánto vale mi vida en la carretera?

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En el mes de diciembre de 2015 me dio por repasar en el artículo “no habrá paz para los malvados, justicia ya veremos” los números de accidentalidad y mortalidad ciclista que publica de vez en cuando la DGT  y así poder ver cómo ha evolucionado en estos años nuestra desprotección frente a los vehículos a motor. En ese mismo artículo de opinión, venía una segunda parte dedicada a las sentencias dispensadas por los órganos de justicia, algunas de ellas de auténtica risa (por no llorar).

Ahora en agosto de 2016 ya llevamos un total de 24 ciclistas “fallecidos” en nuestras carreteras, vidas arrebatadas practicando el deporte que amaban. Como ya decía en el anterior artículo,  puedo llegar a entender que un accidente involuntario nos puede suceder a cualquiera mientras conducimos un coche, porque pese a lo que nos quieran vender las marcas, los coches son potenciales máquinas de segar vidas aunque pongamos toda nuestra atención en la carretera. Lo que ya no puedo entender es cuando además de ir drogad@, te das a la fuga y dejas tirado en la carretera a una persona, esto te convierte automáticamente en un/una ser miserable.

24 vidas, con su respectiva mujer o marido, novio, novia, amigos, familiares…hijos. Esa cifra arrastra mucho dolor, porque el impacto de algo así no solo se queda en la carretera, trasciende a muchas más vidas, por eso lo mínimo que se espera es que la justicia recaiga con todo su peso sobre los malvados.

El caso de los dos últimos ciclistas “asesinados” hasta la fecha es de traca, un conductor que triplicaba la tasa de alcohol y que al parecer previamente se había visto envuelto en un accidente, se llevó por delante la vida de dos personas que practicaban ciclismo en una zona con total visibilidad para adelantarlos con seguridad. ¿Cómo actúa la justicia? Rápidamente dejan al conductor en libertad con cargos. Según parece esto significa que no hay riesgo de fuga y que aún queda por esclarecer todo lo sucedido para posteriormente realizar un juicio justo. ¿Qué trasciende a la sociedad? «El conductor acusado de arrollar a dos ciclistas en Botorrita queda en libertad con cargos»

El problema que yo veo aquí es que al final la idea de que matar ciclistas sale barato lleva tiempo calando y es que en muchos casos es real. Parece que vivimos en una total indefensión, porque al final tenemos que leer sentencias que dan pena. Te atropella un borracho que ha ingerido medicamentos sedantes (Diazepam) y que además circula con exceso de velocidad, dejando toda tu vida en forma de reguero en la cuneta ¿y que pena recae sobre sus hombros? nueve meses de prisión y la retirada del carnet durante un año. Así es amigos y amigas en un año lo tendrás circulando de nuevo.

Creo que  las penas por asesinar ciclistas deben endurecerse sustancialmente porque a día de hoy la lectura que hago es como dije anteriormente “matar ciclistas sale barato” y una sociedad que quiere ser moderna, competitiva y sostenible medioambientalmente (o eso dicen los programas políticos) no puede permitir que a los ciclistas nos echen de las carreteras de forma impune, porque sino los «malvados» habrán ganado la batalla.

Nosotros, pese a todo seguiremos montando en bicicleta de carretera.