No es país para ciclistas

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no es país para ciclistas

Estadísticas, cifras, siniestralidad… Letras y papel, palabras y pantalla, noticias. Puede que para muchos se reduzca a algo así, pero el aumento de la siniestralidad en la que se ve implicada la bicicleta es cuando menos alarmante.

«Vivimos en una sociedad que aplaude a sus deportistas, que disfruta con las victorias de Valverde, el arrojo de Contador, que ama el ciclismo. Pero es la misma sociedad que amedrenta al ciclista»

A todos los que amamos este deporte, a los que lo vivimos en cualquiera de sus vertientes y de cualquier manera, esto nos afecta. Pero no es menos cierto que esa afección suele ser efímera cuando ocurre a “terceros”. Y aunque entrecomillemos la palabra terceros hay que recordar que hay mucho más de lo que nos une a Scarponi, o a los ciclistas a los que se les ha arrebatado la vida recientemente en Denia, de lo que nos separa. Y que esos “terceros” que nombramos, a su vez también han pasado por duelos efímeros de ver como a otros ciclistas se les había arrebatado la vida en la carretera. Detrás de esas cifras y estadísticas hay familias destrozadas de por vida, vidas injustamente arrebatadas, momentos y vivencias perdidos. Si miramos la vista una década atrás y comparamos los fríos números de personas que han perdido la vida sobre una bicicleta se ha reducido, pero la siniestralidad, el número de accidentes en los que la bicicleta se ve envuelta se ha duplicado en esta última década.

Este artículo no pretende ser alarmista, pero la tendencia actual es esta. El fomento de la movilidad en bicicleta, el auge del sector y un público que cada vez se ha animado más a rodar en bicicleta trae estas consecuencias, en ocasiones fatales. Quizá es algo que antes era exclusivo de los ciclistas que practicábamos el ciclismo de carretera, pero el aumento del uso de la bicicleta en el entorno urbano aumenta el riesgo potencial. Incluso a ti, que puede que solo utilices tu bicicleta de montaña, seguro que en muchas ocasiones te has sentido desprotegido rodando en carretera, aunque haya sido en tramos breves.

Colectivos, expertos, organismos y regulaciones. La situación actual obliga a tomar medidas. Y sí, es cierto que las vemos, que vemos mejorando en algunos aspectos, pero también es cierto que el odio hacia el ciclista está cada vez más presente. No son pocas las voces que claman o exigen una regulación orientada sobre todo al pago de impuestos para la circulación de la bicicleta, argumentando o dejando entrever que el pago de tributos lleva consigo un aumento de derechos del conductor de vehículos a motor respecto al ciclista. Habría que preguntar a estas voces si realmente la adopción de este tipo de medidas influiría algo en la reducción de la siniestralidad. Falta de empatía y civismo y una cultura en la que el consumo de alcohol o sustancias tóxicas está socialmente aceptado son también un gran handicap para la defensa y el respeto de ciclista. Si analizamos el porcentaje de accidentes en los que el ciclista es responsable del siniestro determinamos que esta cifra se reduce a un tercio. Sin embargo los “despistes”, accidentes y comportamientos irresponsables por parte del vehículo a motor conforman el grueso de responsabilidad de accidentes de este tipo.RESPETO AL CICLISTA 1M50 IBEROBIKE

Vivimos en una sociedad que aplaude a sus deportistas, que disfruta con las victorias de Valverde, el arrojo de Contador, que ama el ciclismo. Pero es la misma sociedad que amedrenta al ciclista, que lo considera un estorbo y que cada vez más lo quiere fuera de la carretera. Este artículo puede ser largo, quizá infinito y no se llegaría a una conclusión final. En este discurso existen muchas voces y algunas irreconciliables entre ellas. Muchos clamamos por endurecimiento de leyes o simplemente por aplicación de las mismas, pero al igual que aquellos que exigen que paguemos un tributo, habría que preguntarnos ¿solucionaría esto el grave problema que atravesamos?.

La situación actual es tal que muchos nos planteamos retirarnos por una temporada de la carretera, es tal que el que escribe estas líneas se aparta del ciclismo de carretera, por un tiempo probablemente, pensando en volver en un futuro, probablemente, o quizá no. Puede que sea una actitud cobarde, o sensata, o ninguna de las dos, pero hay situaciones que nos arrastran a tomar decisiones. Y la situación actual nos plantea muchas cuestiones.

Si seguís Iberobike, además de estas tristes noticias últimamente habréis podido ver artículos en los que Alberto Contador concedía una entrevista y nos hablaba de la problemática existente y nos daba consejos de seguridad o como cada vez más marcas inciden en el uso de equipación para el ciclista que aumente su seguridad y visibilidad. El grupo de personas que formamos Iberobike amamos la bicicleta, como tú. Y nunca nos vamos a cansar de decir lo mismo. Invertir en seguridad, nunca es un gasto.

Tenemos a nuestra disposición elementos que ayudan a hacernos más presentes. Kits de ropa de alta visibilidad, luces diurnas de gran alcance. Por favor, cuidar este aspecto, puede que no solucionen del todo el problema pero seguro que ayudan a minimizarlo. Siempre hay alguien que sufre la espera cada vez que salimos hasta que llegamos a casa, hacerlo por ellos, pero sobre todo por vosotros y por todos nosotros.