Manifestación en coche «a favor» de las renovables y en contra de los parques eólicos

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Qué mejor que protestar y a la vez estar en contra de las energías renovables que hacer una manifestación en coche con globitos volando por todas partes.

En este mismo mundo, y no en uno paralelo como pueda parecer a primera vista, el ser humano sigue demostrando cada vez más cual es el problema real de nuestro planeta.

Como un rebaño de corderitos, uno tras otro y sin salirse del grupo más allá de lo que pueda alcanzarnos la vista, basta que alguien proponga una idea, siendo indiferente el origen y propósito de la misma, para que todos al unísono la sigan sin cuestionarse nada.

Y es que no hay nada más hipócrita y patético que hacer una manifestación en coche a favor de las energías renovables, y no.

«Energías renovables si, pero no así»

Ese es el lema del grupo político Teruel Existe, quienes este domingo convocaron una manifestación en coche por las calles de la ciudad.

A los coches, más de tres centenares, se les sumaron miles de globos verdes, la mayoría de los cuales terminaron volando al libre albedrío.

La protesta, de por si ridícula, no trataba de mejorar la calidad del aire, ni de reducir las emisiones de CO2, ni tan si quiera de mejorar las citadas energías renovables.

El motivo como siempre no es otro más que el dinero y el reparto del mismo, con un pastel como el de las placas solares y los molinos o generadores eólicos que unos pocos se están repartiendo mientras que otros siguen pagando cada vez más por la factura de la luz y pagando las consecuencias medioambientales que también generan.

Seguramente hacer una manifestación de este calibre (pequeño), a pie o incluso en bicicleta, no hubiese hecho tanto ruido, literalmente hablando.

España, país donde solo se suele controlar y protestar cuando hay dinero de por medio, y donde parece que últimamente todo da igual, tanto laboralmente, como política y socialmente, aún no se ha dado cuenta de que el problema de todos los males de nuestro país y del planeta somos nosotros mismos.

Y es que es ver el vídeo, escuchar esos estridentes pitidos (que por si no lo sabías, está prohibido utilizarlo en zonas urbanas o salvo emergencias), junto con los globos volando por todas partes entre coches atascados, y pensar, ¿hasta donde llega la estupidez humana?.

Como diría un amigo, los turolenses hacen cosas…