Los coches sin conductor decidirán si atropellar a un ciclista o chocar contra un camión

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camionero casi impacta de frente contra ciclista

Cuando nos ponemos a los mandos de un coche sabemos que es muy posible que en algún momento tengamos que reaccionar de forma repentina ante algún evento inesperado, cómo puede ser que se cruce un ciclista de forma repentina en nuestro camino o que un peatón cruce por una zona prohibida.

En este caso entran en juego nuestros reflejos y la técnica que tengamos en el volante ante este tipo de situaciones, pero para nada interviene la «moral«.

En un evento de este tipo en el que todo sucede en milésimas de segundo el cerebro no tiene tiempo de procesar si esto esta bien o esta mal, simplemente reacciona intentando evitar el daño. Pero no hay tiempo para procesar toda la información que le esta llegando en ese momento.

Este dilema en cambio si aparece en los ordenadores «inteligentes» de los coches autónomos sin conductor. La inteligencia artificial es capaz de analizar ingentes cantidades de información y tomar una decisión en fracciones de segundo.

Un ejemplo muy simple pero muy ilustrador es el de la máquina clasificadora de tomates. Es capaz a una velocidad de vértigo desechar los tomates verdes que caen por una cinta transportadora y aceptar los rojos.

No hay fallo, hace exactamente lo que se le pide, deja pasar los rojos y elimina los verdes, cosa que para un ser humano es imposible de ejecutar a esa velocidad.

Puede parecer algo banal, pero a partir de aquí es donde entra en juego el dilema de la ética en la toma de decisiones que deberán ser programadas en los coches autónomos, donde el tomate verde o rojo se transforma en la vida de un ciclista o la del propio conductor.

Los coches autónomos sin conductor son ya capaces de analizar millones de datos en tiempo real mientras circulan por la carretera, gracias a todos los sensores, cámaras y datos previamente cargados en el sistema.

El problema que se encuentra actualmente sobre la mesa y sobre el cual no han sido aún capaces de dar a día de hoy una respuesta, es que decisión tomará un vehículo autónomo cuando se encuentre ante dos opciones en las que alguien siempre pierde la vida.

La maquina es capaz de prever las consecuencias de la decisión que se tome, y aquí ya entramos en el terreno de la ética, el problema es que estos principios éticos, varían a lo largo y ancho del mundo.

De forma general se podría decir que en lo único que nos ponemos de acuerdo es que la vida humana esta por encima de la vida animal, es decir entre atropellar a un ciclista o a un perro, todos estamos de acuerdo que el peor parado debería ser el perro.

Entre atropellar a un solo ciclista o atropellar a un pelotón, la mayoría opta por salvar al mayor número de personas.

Y la última condición en la que se podría hablar de un consenso global es salvar al ciclista que circula de forma correcta, frente al ciclista que circula de forma incorrecta.

Es decir si el vehículo autónomo se encuentra en una situación en la que debe optar sin más remedio entre atropellar a uno o a otro, optaría por el ciclista que circula por la rotonda en sentido contrario como en este ejemplo.

El problema es que cuando empezamos a incorporar variables que las máquinas son capaces de analizar como son; genero, edad, situación económica, educación…etc el consenso deja de existir.

Para estudiar estos dilemas morales, la revista Nature ha realizado la encuesta más grande jamas creada sobre este tipo de dilemas denominada Máquina Moral.

Para este experimento se presentaron 13 escenarios diferentes en los que la muerte era inevitable

Esta encuesta se realizó a 2,3 millones de personas en todo el mundo, y en las opciones se introducían las variables edad, sexo, educación, etnia, etc.

Los resultados han revelado que no somos capaces de ponernos de acuerdo, y que entran en juego elementos como la religión, historia política, familias, etc.

En lo que están de acuerdo todos los expertos en materia de coches autónomos es que los accidentes en la carretera se reducirán de forma significativa cuando se generalice su uso.

Pero este tipo de dilemas es algo que marcas de coches como Audi se están tomando muy en serio.

La ética de los vehículos autónomos

Audi ya dispone de un grupo de estudio dedicado en exclusiva a la ética de los vehículos autónomos, y tienen claro que será vital llegar a un consenso social sobre los riesgos que estamos dispuestos a asumir.

El coche de Google que ya lleva unos cuantos años circulando sin conductor por las calles de EEUU, tiene muy presente la protección de los ciclistas en la carretera, para ello ha desarrollado una serie de dispositivos y algoritmos capaces de prever la trayectoria de los ciclistas en la ciudad.

Este es uno de los principales problemas con los que se encuentran las marcas de coches que están desarrollando coches autónomos como Uber o Tesla.

Para estos fabricante de coches autónomos les es muy complicado lidiar con la realidad de los ciclistas en la ciudad, una veces nos comportamos como vehículos y otras como peatones, subiéndonos a las aceras o pasando por pasos de cebra montados sobre la bicicleta.

ABUS Game Changer

Esta claro que no podemos dejar todo en manos de los coches autónomo, los ciclistas tenemos que poner de nuestra parte respetando las normas de tráfico, eso no es cuestión de inteligencia artificial, sino de sentido común.