Los carriles bici, el lugar perfecto para aparcar tu coche

Si aparcas tu coche en un carril bici, cuanto meno eres un caradura.

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Los carriles bici, el lugar perfecto para aparcar tu coche
Si solo se reduce el espacio dedicado al coche, los problemas no harán más que incrementarse. Las ciudades cambian, el ser humano no... - @CBinvaders

Las ciudades evolucionan, el ser humano no (por no decir que involuciona…).

Si te mueves por tu ciudad o pueblo en bicicleta con asiduidad y tienes la suerte de poder hacerlo por un carril bici, seguramente también tengas mil y una batallitas que muchos no se creerían que pueden ocurrir en una vía diseñada en exclusiva para las bicicletas.

Todos nos quejamos, de todo, parece que va en nuestro ADN, pero cuando uno se queja con razón, no hay más que añadir.

Quitar espacio al coche para dárselo a los peatones o a los ciclistas no es tan sencillo como muchos se imaginan, sobre todo los políticos que se deciden a hacerlo.

Los coches son los mismos (bueno, cada vez hay más), y son los amos ahí fuera. Si no encuentran su espacio, el que han tenido durante décadas, lo van a exigir de una manera u otra.

No vale con hacer un carril bici y que este se autorregule

Hasta que ese coche y ese conductor no cambie la máquina con motor de matar y contaminar por otro medio de transporte más sostenible, aunque no sea una bicicleta, el problema seguirá presente.

Luego ya entra la cara dura de cada uno o lo que quiera que se le pase por la cabeza al realizar una acción como la que puedes ver a continuación en Badalona.

Y es que hay que tener poca vergüenza, por decirlo finamente, de estacionar el coche sobre un carril bici sin ni si quiera pestañear.

Tanto que se habla de que la policía en la carretera y la DGT solo están para recaudar, en estos casos parece que o la multa es muy pequeña y no interesa perder el tiempo o estamos tan acostumbrados a hacer y ver esto, que ya ni si quiera se sanciona

Todo suma, por tonto y pequeño que parezca. Si se quieren obtener resultados positivos, hay que empezar por limar las cosas pequeñas que se hacen mal para poder llegar a las grandes.