Lo que hará la UCI cuando se detecte el primer positivo por Covid-19 en el pelotón ciclista profesional

Nos esperan unos meses realmente inciertos, en el que un pequeño desliz, del cual no tenemos mucho control, podría terminar en catástrofe total para el ciclismo profesional.

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Lo que hará la UCI cuando se detecte el primer positivo por Covid-19 en el pelotón ciclista profesional
¿Qué ocurrirá si se detecta un positivo por coronavirus dentro del pelotón de ciclistas internacionales? La UCI está estudiando las posibles situaciones.

Las dudas siguen en el aire tanto de aficionados como de los propios equipos ciclistas profesionales.

La nueva temporada de ciclismo profesional en carretera, algo parecido a la «nueva realidad» de la que tanto se habla en los medios de comunicación, comienza en Europa el próximo 1 de Agosto con la Strade Bianche, en apenas dos meses.

Para entonces, los diversos organismos internacionales, entre los que se encuentra la Unión Ciclista Internacional, deberán tener un plan de actuación ya no rápido, rapidísimo, si no quieren que un solo positivo, o lo que es peor, un posible positivo por el virus, termine con todos los nuevos planes de disputar las grandes pruebas pospuestas para final de verano.

Y es que no son pocos los expertos que ya han anunciado hace tiempo de que las competiciones de ciclismo de carretera tienen un alto riesgo de contagio de sus participantes.

El contacto físico es frecuente, pero el contacto mediante la respiración y diversos fluidos es continuo durante muchas horas al día, y en el caso de una gran vuelta, durante tres largas semanas.

Pedalear en bicicleta de carretera en pelotón supone, salvo a los 5 o 6 de cabeza, ir respirando restos del mismo aire que los ciclistas que van delante nuestra exhalan, que además lleva a nuestra cara a gran velocidad, y multiplicado por la cantidad de ciclistas que tengamos delante.

Aunque se ha estudiado de mil y una formas como afecta el aire a un ciclista cuando va a rueda de otro o dentro de un grupo, es imposible pensar que el aire que exhalan lo de delante no llegue de alguna u otra manera a los de atrás.

Luego hay otros factores fuera de las horas de bicicleta que también suponen un alto riesgo no solo de contagio, sino de propagación, pues pasarán por infinidad de ciudades, pueblos, aldeas, hoteles, restaurantes, gasolineras, etc.

La caravana de una competición de un día como la Strade Bianche o la Milan-San Remo, se multiplica por los días de una competición de varios días como la Vuelta a Polonia o el propio Tour, Giro o Vuelta.

¿Y cuándo se detecte el primer positivo en competición?

Mucho tendrán que cambiar las normas y leyes actuales, o al menos adaptarlas a la situación de carrera, pues en el caso de que se realicen controles a diario, que ya supondría un gran esfuerzo por parte de quien le toque realizarlos, si salta un positivo por el virus, según estamos hoy en día, no solo la persona afectada debería ponerse en cuarentena dos semanas, sino todos los que han estado en contacto con dicha persona.

En una competición, como mínimo, los otros 170 ciclistas que compiten.

Esto supondría el fin de la competición. La UCI no se ha pronunciado al respecto aún, y aunque quedan dos meses, todo el mundo está expectante de saber bajo que estricta normativa se van a desarrollar las nuevas competiciones ciclistas.

Suponemos que la última palabra la tendrán los gobernantes de cada país, y dependerá de la situación del mismo cuando llegue el momento de la competición.

Como ya hemos visto, en otras latitudes fuera de Europa ya se han celebrado competiciones ciclistas con grandes pelotones sin ningún problema ni medida distinta a la de años anteriores sin pandemia.

Claro está, que la situación sanitaria de estos países no es la misma que la nuestra.

En cualquier caso a comienzos de Agosto veremos, si todo se desarrolla sin muchos altibajos en las primeras competiciones ciclistas internacionales, si finalmente tendremos Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta Ciclista a España.

Nos esperan unos meses realmente inciertos, en el que un pequeño desliz, del cual no tenemos mucho control, podría terminar en catástrofe total para el ciclismo profesional.

La presión actual de organizadores y equipos, junto con la UCI y otras organizaciones interesadas, tendrán mucho que decir al respecto, y sobre todo, esperemos que lo económico no premie sobre la salud de corredores y el resto de personal de carrera.