«Lo bueno de visitar una ciudad en bicicleta, es que puedes parar y hacer fotos o tomarte algo en cualquier bar»

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No hay nada como moverse en bicicleta por una gran ciudad, y si es para hacer turismo, mejor aún.

Hoy en día adentrarse en coche en el centro de una gran ciudad supone mil y un quebraderos de cabeza.

Primero has de tener coche, dinero para pagar los diferentes impuestos, seguros, carnets, y demás.

Lo siguiente es tener para pagar el combustible, ya sea gasolina o diésel, y si es eléctrico o a gas, prácticamente igual.

Una vez todo lo anterior en regla, prepárate para algún que otro atasco, alguna que otra multa por meterte en zona peatonal o «solo para residentes», y como no, encuentra aparcamiento.

Si ves algo interesante por el camino, como una tienda, un monumento, o simplemente pararte a comprar una botellita de agua, da unas cuantas vueltas a la manzana para encontrar donde estacionar.

Eso sí, no olvides sacar el ticket del parquímetro, o tus 50€ con descuento por pronto pago no te los quita nadie.

Seguramente veas cosas interesantes en tu trayecto, o incluso las hayas buscado antes y quieras verlas y echarte una foto para Instagram o para el recuerdo. Pero no podrás para ni fotografiarlas como es debido.

«La mejor parte del ciclismo es que puede detenerse y tomar fotografías»

@Auntiekay28

Así lo ha experimentado una nueva ciclista urbana londinense, quien decidió ir a visitar su ciudad en bicicleta por primera vez para hacer un poco de turismo activo.

Las bicicletas no solo son saludables, también evitan infinidad de emisiones de CO2, sonoras, atropellos y apenas ocupan espacio en la vía pública. Que decir que no pasan la mayor parte de su vida ocupando calzada aparcadas.

Puedes ir por carretera, por los diferentes carriles bici y vías ciclistas, y hasta por la acera paseando tranquilamente.

Te puedes parar, echarte fotos, sentarte, tumbarte, tomarte algo en una terraza, entrar en cualquier comercio y como no, candarla y darte un paseo por el parque.

Las ventajas son infinitas en comparación con cualquier otro vehículo motorizado como un coche o una moto, y más en una ciudad como Londres.

Y si no lo crees, basta que lo compruebes por ti mismo, aunque más tarde tengas que volver en metro o autobús, haciendo uso del conocido transporte intermodal.