Llámame tonto #2: 55€ más por salir delante en una marcha cicloturista

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Llámame tonto #2: 55€ más por salir delante en una marcha cicloturista
Web del Desasfio Lagos de Covadonga

Partiendo de la base de que la gran mayoría de marchas cicloturistas en España están en decadencia desde hace años, y a la vez cada vez hay mayor número de ellas y más participantes en cada prueba, no nos cabe duda de que estamos ante un escenario que, o estalla, o revienta.

Marchas como la Quebrantahuesos, El Soplao o el Desafío de Lagos de Covadonga, por poner algunos ejemplos, con miles de ciclistas recorriendo carreteras o caminos a la vez, se han convertido en un negocio redondo para los organizadores de este tipo de eventos ciclistas.

Pero vamos a centrarnos en una en concreto, pues lleva días dando vueltas por diversas redes sociales y publicaciones online con un tema que a parte de controvertido, nos viene que ni pintado para resumir la salud de las marchas cicloturistas en nuestro país.

La inscripción para el próximo Desafío Lagos de Covadonga viene a costar 60€ para la Gran Fondo de 110 km, y 50€ para la Medio Fondo de 93km (10€ por 17km más, no está mal).

Teniendo en cuenta el límite de participantes de este año, el cual se completará seguro, se pueden sacar estas cuentas de la vieja con el dinero de las inscripciones:

  • 4500 participantes GF x 60€ inscripción = 270.000 euritos
  • 2000 participantes MF x 50€ inscripción = 100.000 euritos
  • TOTAL INSCRIPCIONES = 370.000 euros

Bien, hasta aquí todo parece «correcto» ¿no?

Cuando vas a realizar tu inscripción en «Los Lagos», la cual incluye un maillot «gratis» de la marca Santini, con los colores y logotipos de Movistar y Navastur, existe una opción de realizar por tan solo 55 euros más, una inscripción PREMIUM.

Estando en el año 2020, al igual que todos sabemos que es un youtuber o un late night, también sabemos que significa cuando a cualquier producto le ponen la coletilla de «Premium» (siempre al menos con la P en mayúsculas recuerda).

Este extra en la inscripción normal de la Gran Fondo o Medio Fondo nos da derecho a una serie de actividades y privilegios solo al alcance de los bolsillos más holgados.

Efectivamente, cada uno hace con su dinero lo que le apetezca, y siendo actividades extra, pues no interfieren en las de los participantes de a pie o de segunda.

Al más puro estilo Ryanair

Pero algunos de estos servicios que entran dentro de la Experiencia Premium al pagar 55 más, siendo claros, son un tanto discriminatorios, por decirlo finamente.

Entre ellos destacan dos, al más puro estilo Ryanair, y son los siguientes:

  • No esperar colas al recoger el dorsal
  • Hueco en la parte delantera de la salida

Esta «Experiencia Premium» también incluye una fabulosa fabada asturiana, masajes, zona de descanso y comida, y un desayuno el día de la prueba.

Por 55€ es hasta barato, pues todos sabemos lo que cuesta un masaje o una buena fabada, pero la cuestión no es si es caro o es barato.

El tema viene por la discriminación de la gran mayoría de los participantes y por esos 100 afortunados, que billetes en mano, se colocarán en la parte delantera del pelotón por el mero echo de pagar.

Hoy en día, todos sabemos que beneficiar a unos y discriminar a otros por cuanto dinero tengan no esta bien visto.

El pasado año un aficionado que acudió a esta misma prueba, relató, que saliendo en la parte trasera del pelotón, y habiendo recorrido tan solo 10km de marcha a 25 km/h de media, ya se encontraba fuera de control, y que cuando llegaba a los avituallamientos, no es que estos estuviesen «vacíos», sino que la organización ya había levantado el campamento.

Salir atrás todos sabemos lo que supone. Tapones interminables, tener que pasar a muchos que salen delante y van a menor ritmo, caídas, enganchones, colas infinitas en los avituallamientos, polvo en el caso del mountain bike, y un largo etcétera de esta masificación del ciclismo popular.

La inscripción Premium está limitada a cien participantes, cien privilegiados que a golpe de talonario se evitarán los problemas que el resto de participantes tendrán que afrontar.

  • 100 participantes Premium x 55 € = 5500 euritos extra

Como una anécdota de como se hacían las cosas hace alguna década, recuerdo las salidas de la Clásica de Valdemorillo, donde no había cajones de salida por categorías, es decir, se salía todos a la vez como si de una marcha ciclistas se tratase.

Pero recuerdo una en concreto, no se si fue en el 95′ o el 96′. Por aquella época, los árbitros de la Federación de ciclismo eran los seres más odiados que te podías encontrar cada Domingo en las carreras.

Aunque no todos, pero si la gran mayoría, te trataban como si fueses ganado.

Bien, tanto si había separación por categorías como si no, a los cajones de salida, salvo los 10 primeros del ranking, el resto debía entrar por una puertecita donde dicho árbitro se encontraba y era el que te daba paso o no según el le parecía.

Si veía a alguno que iba con demasiada ansia, empujando, gritando, o haciendo algo raro que no le agradase, el árbitro le decía literalmente «tú el último», o «tú adentro, y tú no».

Para evitar que te mandase a la punta de atrás y entrar el último en el cajón lo mejor era ir despacito, dar los buenos días y poner cara de no haber roto un plato en la vida. Solía funcionar.

Y así, volviendo a la Clásica de Valdemorillo de 1995 (o 96′), recuerdo, con la lección del año anterior bien aprendida, calentar todo lo que pude y más, cada ida y venida de las series, mirar con el rabo de un ojo, sin que ellos me viesen, a los jueces o árbitros de la Federación Madrileña de Ciclismo, y con el otro puesto en algunos de los «pros» para ver cuando salían disparados para la puerta de entrada al único cajón de salida.

Llego el momento y cuando llegue a dicha puerta ya había decenas delante de mi. Creo recordar que eran más de mil participantes.

Pero poniendo la mejor de mis caras de niño bueno, el árbitro me dio paso antes que otros que tenían cara de ansia y andaban a empujones enganchando pedales y manillares unidos a «eh, eh, ten cuidao».

Y allí me coloqué, en la primera línea de salida de la Clásica de Valdemorillo. A un lado no recuerdo muy bien si era Luis u Óscar Garcia, y al otro, ese si que lo recuerdo como si fuese ayer mismo, Fernando Ocaña.

Esto, que no es más que una anécdota graciosa que me ha venido al a cabeza con el tema de los cajones para privilegiados, espero que nadie se ofenda.

Bien, pues codo con codo con los pros de aquella época, con mi compañero de equipo un par de filas más atrás (aquel día no debía tener cara de niño bueno), llegó la cuenta atrás:

«¡Dos minutos para la salida!»

Los nervios, los resoplos y la mirada al frente de todos y cada uno de los participantes en la primera carrera del año se dejaba notar en el ambiente, frió de cojones eso sí.

Y la anécdota en cuestión llegó cuando a Ocaña, le dio por mirar a un lado y ver que codo con codo tenía a un cadete con una bicicleta de 60.000 pesetas con horquilla rígida y un maillot con publicidad del bar del pueblo de al lado.

Me miro con una cara de pocos amigos, y en vez de decir un suerte o ánimo, me soltó «ten cuidao a ver si me vas a tirar».

Válgame dios que fácil me lo puso. Mi cara de bueno era a la hora de entrar al cajón, pero una vez dentro, esta la dejaba fuera para la próxima carrera y ponía la de guerra con el cuchillo entre los dientes.

Según me dijo esas palabras, y sin dejar pasar ni un segundo a darle oportunidad de que siguiese en su concentración mirada al frente, le dije sin pestañear, «ten cuidado a ver si me vas a tirar tú a mi».

¿Insolente?, puede ser, pero siempre me jodió y me sigue jodiendo las personas que se creen superiores o con mas derechos que el resto.

Bien, terminado con esta anécdota, tener dinero o pedirlo para salir delante en una marcha cicloturista, que ni si quiera es competitiva, no creo que sea lo más correcto para un deporte de compañerismo y buenas éticas como es el ciclismo.

Si empezamos, o mejor dicho, continuamos con estás prácticas, perderemos totalmente el norte y la esencia de nuestro deporte.