Las leyes para proteger a los ciclistas no sirven de nada por si solas

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Sacar una ley nueva no soluciona nadie si no se comunica personalmente a cada conductor, se le educa y se le multa si no la cumple.

Esta semana hemos visto como se aprobaba el nuevo Proyecto de Ley, en el que se pretende disminuir el límite de velocidad en todas la calles y carreteras urbanas de España de un solo carril a 30 km/h.

Una buena noticia que a muchos conductores, incluidos profesionales del volante, no les ha sentado muy bien.

En principio, la medida es una gran noticia para peatones, ciclistas, usuarios de patinetes eléctricos y personas a las que no les gusta pisar el acelerador.

Pero que se apruebe un a ley que prohíba circular a más de 30 km/h en calles de un carril por cada sentido o de carril único, no quiere decir que los conductores incívicos, y también los cívicos, vayan a respetar tal límite.

Este tipo de calles ya existen en muchos puntos de nuestra geografía, y basta sentarte cinco minutos en una de estas vías y ver que el 90% de los conductores no respeta el límite de velocidad.

Se pueden ver velocidades superiores a 70 km/h en vías limitadas a 30 o 50, y nadie hace nada.

Muchos se creen que van a poner radares de tramo o fijos, pero además de inviable, eso no quita que circulen a más velocidad de la debida.

La ley dice una cosa, la realidad es otra bien distinta

Es mas, si las máquinas, es decir, si los radares son inviables por una sencilla razón de coste e imposibilidad de cubrir los millones de calles de toda España, la otra es que las fuerzas del orden, Policía, Guardia Civil, etc, controlen esas velocidades e interpongan las sanciones pertinentes.

Pero o se da tal orden desde arriba, o mucho tienen que cambiar las cosas para que eso ocurra, pues en la actualidad, muy rara vez se para a un conductor que va a 60 en una carretera de 30, o a 70 en una de 50. Ya ni que decir multarlo…

Por eso, la nueva ley es bienvenida, pero los cafres al volante van a seguir siendo los mismo. Todos con prisas, todos con la razón por delante de que son los dueños de la carretera, y todos con una máquina de matar en sus manos, por no decir bajo su culo

En España falta educación, y esto no es solo enseñar las normas tráfico desde pequeñitos, lo que nos llevaría alguna que otra generación, es decir, 100 o 200 años.

Falta educación en general, incluido en muchos políticos, empresarios, conductores e incluso ciclistas.

Pasar la pelota a las nuevas generaciones siendo los adultos de la actualidad los que estamos dando el ejemplo, es sin duda una pescadilla que se muerde la cola y que en vez de mejorar generación tras generación, empeora.

¿Entonces que se puede hacer para que los conductores respeten las normas de circulación?

Lo primero informar a todos los conductores, que en teoría estarán en alguna base de datos de la DGT (en teoría, porque yo no recuerdo haber dado mi correo electrónico o número de teléfono móvil a la DGT en ningún momento).

Si sale una nueva normativa que afecta a todos los conductores o a toda las carreteras de España, ¿habrá que comunicarlo personalmente?.

Comunicarlo no es que la prensa o la televisión se haga eco de ello, es hacer llegar a cada conductor la nueva normativa. Lo mismo debería suceder cuando sale una señal de tráfico nueva. No me cansaré de repetir que quien se sacó el carnet de conducir hace 40 años no tiene ni idea de lo que significan la mayoría de señales de tráfico.

Lo segundo multas, y no solo ponerlas, sino anunciarlas a diestro y siniestro. El miedo, lamentablemente, es una de las armas más potentes que tienen los gobernantes de controlar a las masas.

Lo siguiente es educar, pero no a los más jóvenes, sino a los cafres del volante.

Si cometes una infracción, en la actualidad pagas y sigues a lo tuyo. Me juego mi bici a que más de la mitad de los que comete una infracción al volante, la paga pero no sabe porque no se puede hacer la maniobra ilegal que ha cometido, sea un limite de velocidad, circular por la izquierda, o adelantar a un grupo de ciclistas cuando viene alguien de frente.

Por eso, aunque se multase a todos los conductores que superan el límite de velocidad de 30 km/h en ciudad, lo seguirían haciendo mientras piensen que nadie les ve. No están educados y poner una multa no suele educar, salvo que esta sea ejemplar. Normalmente cabrean más al ya de por si malhumorado conductor.

De sobra es sabido que hay muchas personas que no deberían haber obtenido el carnet de conducir en su vida, y bastaría con hacer cuatro preguntas técnicas o ver como conduce a diario, para saber que esa persona debería estar fuera de la carretera.

La mayoría de accidentes en ciudad vienen dados por imprudencias, y las imprudencias son voluntarias.

Como digo, bienvenida la nueva norma de no poder sobrepasar los 30 km/h en calles de un carril por sentido, pero todo queda muy bien sobre el papel, veremos el resultado en la carretera.