Las empresas cambian furgonetas por bicicletas de carga por razones de más peso que el medio ambiente

Poco a poco los empresarios van viendo los beneficios de utilizar bicicletas de carga en detrimento de furgonetas, incluidas las eléctricas.

Las bicicletas de carga van cogiendo cada vez más fuerza en todos los rincones del planeta, y en muchos casos, eliminan de un plumazo a las famosas furgonetas blancas de reparto.

El transporte de mercancías en las ciudades se está transformando a un gran ritmo, y cada vez son más las empresas que adoptan esta nueva forma más sostenible de transportar mercancías.

Paralelamente a los «riders» y las aplicaciones móviles que permiten a personas por cuenta ajena trabajar repartiendo comida y pequeña paquetería con sus bicicletas normales, las cargo bikes permiten a grandes empresas y profesionales, transportar voluminosas y pesadas cargas sin complicaciones.

El ahorro de tiempo, dinero y espacio cambiando una furgoneta por una bici de carga, pesa mucho más que el ahorro de emisiones

Las ventajas de las bicicletas de carga son muchas, pero en la que menos se fijan estas empresas para dar el salto y dejar de lado las furgonetas, camiones y coches para repartir, es precisamente en el medio ambiente, y esto, es algo muy positivo aunque suene a todo lo contrario.

Aunque podríamos ponernos a comparar las emisiones entre este tipo de bicis y una furgoneta eléctrica, siendo mucho peor por goleada esta última por razonas obvias, en lo que se fijan la mayoría de empresarios a la hora de invertir en bicicletas de carga, es en el ahorro considerable de dinero.

Ya no solo a la hora de comprar un vehículo que es mucho más barato, también en el gasto que provoca para las cuentas de la empresa su uso y mantenimiento.

No necesitan ni gasoil ni gasolina, y aún siendo eléctricas, el gasto energético es infinitamente inferior al de una furgoneta eléctrica.

Con una bicicleta de carga puedes ir por carriles bici, carretera y aparcar en la propia puerta del destino, incluso dentro del mismo

Se ha demostrado, que en muchos casos, las e-cargo bikes son mucho más rápidas que una furgoneta eléctrica pequeña, incluso repartiendo material de construcción, y tiene su lógica.

Ya existen en el mercado bicis capaces de transportar más de 300 kg y cargas bastante voluminosas.

Con la ayuda de los motores eléctricos, el ciclista se puede concentrar en manejarla y mover las cargas sin demasiado esfuerzo, llegando desde el almacén hasta la misma puerta de su destino.

No necesitan perder tiempo en atascos o buscando aparcamiento, muchas veces encontrándolo lejos del destino y teniendo que utilizar carros y otros artilugios para llegar al cliente.

Si las bicicletas de carga tuviesen un 10% de las subvenciones que el coche eléctrico, veríamos muchas más en nuestras calles

Pueden circular por calles residenciales, de bajas emisiones y en algunos casos, por zonas peatonales.

Se pueden guardar dentro de comercios y empresas tras terminar la jornada de trabajo, ahorrando espacio.

El mantenimiento es mínimo, idéntico al de una bicicleta convencional.

Se pueden hacer mayor número de repartos o trayectos diarios, siendo más eficiente económicamente hablando que otros vehículos.

Si los gobiernos diesen un 10% de las ayudas que dan a la automoción y a los compradores de coches y furgonetas eléctricas, para la compra de bicicletas de carga, las emisiones se reducirían considerablemente.

Por eso, cada vez son más las empresas que están desterrando, al menos parcialmente, sus furgonetas blancas de reparto y se están haciendo con bicicletas de carga. A priori, son todo ventajas.

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