Las bicicletas eléctricas mataron el ciclismo, y también el planeta

Las baterías eléctricas y de donde sacar tanta electricidad, el nuevo problema al que nos enfrentamos.

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Las bicicletas eléctricas mataron el ciclismo, y también el planeta
El bocata de chorizo, la mejor batería que existe, aunque sea con este pan.

Bicicletas eléctricas. Objetos de deseo tanto de aficionados al ciclismo como del neófito que siempre quiso montar en bicicleta pero por H o por B nunca pudo.

Sí, también están aquellos que, sin la ayuda del motor eléctrico, les sería imposible practicar su deporte favorito. Aunque aquí el deseo se convierte más bien en «necesidad», pese a que luego se disfrute a partes iguales.

Pocos recuerdan aquellas primeras campañas publicitarias, cuando las marcas de bicicletas que comenzaban a meter el hocico en el mundo de las dos ruedas electrificadas nos la metieron con calzador, afirmando que eran la bici ideal para personas con problemas físicos, y que también ellos tenían derecho a practicar ciclismo.

Deportistas con problemas de corazón, alguna lesión crónica, o con algún tipo de problema que les impedía salir a montar en bicicleta convencional, sobre todo por la montaña.

Pero años mas tarde la realidad es bastante diferente.

Las bicicletas eléctricas, tanto de carretera como de montaña, lejos de ser de ser aquella maquina que supuestamente facilitaba y democratizaba el ciclismo como nos ofrecían, se han convertido en un objeto de deseo.

¿Necesitas una bicicleta eléctrica?, ¿o es que en realidad deseas una bicicleta eléctrica?

Son divertidas, y mucho. Además te permiten recorrer más kilómetros en menos tiempo, o llegar más alto, más lejos, incluso subir por donde antes te tocaba caminar o simplemente ni te planteabas ir porque no podías subir pedaleando por aquel camino.

¡Qué de beneficios verdad!

Y sí, a mi también me gustaría tener una bicicleta eléctrica, sería la ostia, pero una cosa es el deseo y otra muy distinta la necesidad.

La típica frase de, «cada uno hace con su dinero lo que quiera», suena pedante, casi como yo. Pero que las e-bikes son para clientes pudientes, es otra de las realidades hoy en día. Me gusta como suena, clientes pudientes.

Por otro lado, cada vez se ven más bicicletas eléctricas en el mercado de segunda mano, y es que también es conocido que la vida útil de las mismas, sobre todo de sus baterías y motores, es bastante limitada.

Puedes utilizar esta calculadora de Bosch para determinar la autonomía y vida útil de una batería de bici.

¿Sabes a cuántos euros te sale el kilómetro recorrido con tu bicicleta eléctrica?

Todo depende del uso que le demos a la bicicleta, tanto de la cantidad de kilómetros que hagamos con ella, como del tipo de kilómetros y exigencia que le pidamos a la bici.

No es lo mismo hacer 1.000 km al mes que 3.000, ni que los hagamos en su mayoría en cuestas empinadas con la potencia del motor a tope, incluso que pesemos 120 o 70 kg. Existen muchos factores que acortan o alargan la vida útil de una bicicleta eléctrica.

Bien, según los propios fabricantes, las baterías actuales de las Ebikes suelen durar unos 30.000 km, a partir de ahí su capacidad se ve reducida como mínimo un 20%.

Esto quiere decir que si podíamos hacer con una carga completa 60 km con la ayuda en el pedaleo, tras esos primeros treinta mil, podremos hacer solo 48 km.

Pero esta regla, como ocurre con la autonomía máxima «ficticia» que nos pone en el catálogo cuando vamos a comprarla, no se suele coincidir, es decir, es bastante menos.

¿Cuánto cuesta una batería de una bicicleta eléctrica?

Depende de la marca y modelo, pero de 500 euros es raro que baje.

Hagamos la cuenta de la vieja con una estimación según lo que el fabricante nos ofrece, que como digo no suele ser real.

Si salimos cinco días a la semana y de media hacemos unos 50 km por día, por redondear, los cálculos serían estos:

5 salidas a 50 km/salida = 250 km/semana x 4 semanas = 1.000 km/mes

30.000 km / 1.000 km = 30 meses de vida útil en el mejor de los casos.

Es decir, dos años y medio de vida de la batería antes de que comience a hacer aguas.

Si nuestra bicicleta nos ha costado 5.000 euros, el kilómetro nos saldría:

5.000 € / 30.000 km = 0,16 euros el kilómetro

50 km x 0.16 = 8,3 euros por cada salida

Pero no voy a pillarte con los datos (y ojo que seguro me equivoco, pues soy más de letras aunque no lo parezca), una cosa es que la batería comience a morir a partir de los dos años y otra que la bicicleta «entera» no sirva. No es lo mismo tener que gastar 5.000 € una vez y cada dos años 500 € en una batería nueva. Y ojo, que luego has de añadir todos los gastos «extra», cubiertas, cámaras, liquido tubeless, cadena, piñones, puños, etc etc.

Cada salida en bicicleta en realidad es un dineral.

Entonces las cuentas serían con un cero menos, siempre que cueste ese precio la batería de repuesto:

500 € / 30.000 km = 0,016 €/km

0,016 x 50 km = 80 céntimos de euro cada salida hasta que la batería comience a sufrir.

Ya si tu batería cuesta más o tu bicicleta es de las que son de cinco cifras, pues la cosa sube bastante.

¿Dónde van a parar todas esas baterías usadas?

Si cada vez se venden más bicicletas eléctricas, de todo tipo, ciudad, montaña, carretera, gravel…, y de media cada 2,5 años comienzan a dar problemas, estamos antes una pescadilla que se muerde la cola muy similar a la que nos enfrentamos con los coches eléctricos.

Sí, lo eléctrico es mejor, menos contaminante (aunque también contamina, no te engañes), pero en nuestro caso estábamos hablando de que una bicicleta convencional contaminaba en su proceso de fabricación, pero no en el de su uso. Es decir, emisiones prácticamente cero durante su vida útil (en el caso de la automoción no existen coches eléctricos de 0 emisiones, es un timo más de los fabricantes).

Ahora siendo eléctricas, y las expectativas de que este mercado supere con creces al de ventas de bicicletas convencionales, cada vez habrá más ciclistas nuevos y no nuevos que se electrifiquen, que necesiten cambiar de baterías cada cierto tiempo sin contar las de las nuevas bicicletas que se fabrican cada día.

Fabricar una bicicleta conlleva una serie de emisiones contaminantes nos guste o no, pero no su utilización, al menos con las «pulmonares«. Sin embargo una e-bike contamina infinitamente más en su fabricación, en su utilización, y también en la carga de su batería, pues la electricidad no cae del cielo por arte de magia como la lluvia (como echo de menos a M. Rajoy).

Por cierto ¿Quién coño inventó eso de bicicletas «pulmonares«?

Todos somos muy ecologistas, muy protectores, muy concienciados, somos incluso ciclistas, pero eso nos da igual mientras podamos tener más y en menos tiempo. Más kilómetros, más altura, más lejos, más rápido, e incluso, más caro.

Como con el virus, aún sigue habiendo muchas personas que piensan que el cambio climático son los padres.

¿En serio necesitas una bicicleta eléctrica para disfrutar de la bicicleta?

Yo en cuanto pueda me compro una, aunque sea a plazos. Lo tengo clarísimo.

Para otro capítulo, las competiciones de E-bikes, las prohibiciones de su uso en ciudad y montaña o la discriminación de «la grupeta eléctrica» con quien no quiere o no puede dar el cambio.