La ciudad de Lyon no quiere que el Tour pase por sus calles

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un radar multa a los coches del tour de Francia

El Tour de Francia 2020 pasará mañana por la ciudad de Lyon, pero lo hará a regañadientes y con caras largas.

Su alcalde Grégory Doucet, del grupo de Los Verdes, no ve con buenos ojos la competición ciclista por excelencia, incluso si con ello su ciudad se viese beneficiada económicamente.

Doucet tiene una visión muy crítica con la organización, los miembros y las autoridades del Tour de Francia, y eso que no ha sumado los riesgos de salud por la actual crisis sanitaria.

Resulta que tras el cambio de gobierno el pasado 4 de Julio, el nuevo grupo político ha de aceptar que el paso del Tour de Francia por la ciudad de Lyon, donde llegará en la decimocuarta etapa de mañana y también saldrá desde la misma ciudad en la decimoquinta, ya que el anterior gobierno había firmado el acuerdo.

Este acuerdo costará a las arcas municipales nada más y nada menos que 600.000 euros. Casi nada.

El Tour de Francia es una competición machista y altamente dañina para el medio ambiente.

Pero no es por cuestiones financieras por las que el alcalde de Lyon no quiere volver a ver el Tour de Francia en sus calles.

Para Grégory Doucet, el Tour de Francia es una competición machista y altamente dañina para el medio ambiente.

Según sus palabras, es de las pocas competiciones mundiales que no tienen categoría femenina, al menos en igualdad de condiciones que los hombres.

Después está el punto de la contaminación, los residuos y el deterioro que genera el paso del Tour de Francia allá donde va.

Pese a los esfuerzos de organizador y equipos por reducir cosas como el plástico, o multar a quien arroje cualquier residuo a la cuneta, el Tour es una máquina de generar desperdicios y de emitir gases contaminantes.

En este artículo te contábamos cuanto contamina un equipo ciclista profesional en una temporada.

Los cálculos del Deceuninck-Quick Step estiman que emiten un total de 1288 toneladas de CO2 cada año, equivalente a dar la vuelta al mundo en coche 179 veces, o volar de America a Europa en avión 539 veces ida y vuelta.

Eso sin contar los residuos que generan y todo el material que se usa un par de veces o en una competición, y se cambia por uno nuevo una y otra vez.

La verdad que la famosa caravana del Tour de Francia es cuanto menos desproporcionada.

La mayoría de coches que se utilizan no son utilitarios con motores «eco-friendly» ni eléctricos, y muchos de ellos solo están «de bulto» o para llevar a los invitados.

Por estas y otras razones, está parece ser la última vez que el maillot amarillo y el resto de la caravana del Tour de Francia pasen por la ciudad de Lyon, salvo que las cosas cambien mucho.