Justin Leov en las EWS de Whistler

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Justin Leov EWS Whistler (4)

En el pasado, ya había tenido fines de semana difíciles, ¡pero el que acabo de pasar en Whistler he establecido un nuevo récord!


Cuando llegué a Whistler el lunes, seguía sintiendo molestias en la rodilla, así que empecé por reservar sesiones de fisioterapia en Back in Action, y también sesiones de masajes, acupuntura y tapping.


El jueves por la mañana, cuando volví del calentamiento matinal, tenía previsto trabajar sprints cortos para preparar mis piernas para la carrera, pero me sentía sin energía. Volví al apartamento y me tumbé en la cama después de darme una ducha rápida. Estaba molido, tenía fiebre.

Justin Leov EWS Whistler (5)


El viernes por la mañana, me desperté con un dolor de garganta muy fuerte pero tenía menos fiebre, así que decidí participar en los reconocimientos del día. Recorrí las Especiales 1 y 2 dos veces, luego la 5 lentamente conservando mi ritmo cardiaco por debajo de los 120 latidos por minuto para estresar mi cuerpo lo mínimo. De vuelta al apartamento, noté que la garganta me dolía cada vez más, sentía un hormigueo en los dedos, y además me salió una erupción de granos por todo el rostro.


La noche fue corta y me levanté con muchos dolores. A pesar de todo, me preparé para la segunda jornada de reconocimientos. Recorrí la Especial 3 dos veces. Como la noche anterior y con 40 minutos de subida para llegar, me esforcé por mantener un ritmo cardiaco bajo. ¡No fue fácil en una subida tan empinada!


Me quedaba una Especial para reconocer a la que se accedía desde lo alto de la 5. La recorrí una vez y volví al apartamento. Estaba hecho polvo y todos mis síntomas habían empeorado. La garganta me hacía daño de verdad y mientras la examinaba en el cuarto de baño me di cuenta, horrorizado, ¡de que tenía la boca llena de ampollas! Se había hecho tarde pero sabía que tenía que ver a un médico. Hacia las 22h, Ray, mi team manager, me llevó al Whistler Medical. Pero a esa hora era imposible recibir ni un tratamiento ni una consulta de verdad. Aun así, me hicieron un análisis de sangre del que tendría los resultados al día siguiente. Un médico me aconsejó sencillamente que no corriera el día siguiente. No es la primera vez en mi carrera que me han dicho esto…. A la 1h estaba de vuelta en la cama, sin diagnóstico y sin solución, deprimido.

Justin Leov EWS Whistler


Día de la carrera Me levanté un poco nervioso. No por la carrera, sino por las consecuencias que podía tener en mi salud una jornada que se anunciaba especialmente agotadora. Decidí “apagar” esta señal de alarma mentalmente y concentrarme en la carrera.

Especial 1: Una hora de pedaleo de subida, luego un pequeño calentamiento en bajada para acceder a la salida. Inicié la carrera de forma prudente. El gran número de pilotos que había pasado para hacer el reconocimiento había hundido el terreno. Había agujeros por todas partes, que llenaban el recorrido de trampas. Pasé de forma muy tranquila y acabé con un sabor de sangre en la boca, no la mejor de las sensaciones… Aún quedaban 40 minutos de subida a 30°C para acceder a la salida de la Especial 2. Me hidrataba bien, comía bien y siempre que podía pasaba por la sombra.

Justin Leov EWS Whistler (3)


Especial 2: Muy similar a la 1. Pasos muy técnicos. Era difícil mantener un buen ritmo sobre un terreno tan hundido. Me sentía un poco mejor, pero seguía siendo prudente. El enlace hacia la siguiente Especial era más largo. Se tenía que atravesar el valle y remontar por el otro lado mediante un sendero bastante ancho. Por suerte una buena parte transcurría en la sombra, ya que en esos momentos hacía más de 30°C.


Especial 3: Un recorrido más adaptado a mis capacidades, un poco más abierto que los anteriores, pero también hundido. El hecho de que mi cuerpo resistiera me daba un poco más de confianza y conseguí realizar un buen run. Me motivaba para pasar el obstáculo de la próxima Especial, después de esto sabía que remontaríamos con el telesilla. Tenía que aguantar hasta entonces. El siguiente enlace nos hacía volver a atravesar el valle con una buena hora de subida a pleno sol al final. Nunca había agradecido tanto llevar un casco ligero y ventilado como el Parachute. Bebí dos litros de agua en la cuesta y llegué justo dentro del límite de tiempo establecido a la salida de la Especial. Empezaba a sufrir de verdad, el calor era sofocante y me dolía todo.

Justin Leov EWS Whistler (2)


Especial 4: En mi opinión, la más técnica del fin de semana. Un terreno realmente peligroso. Tenía previsto pedalear de forma prudente e intentar no estropear la bici. La última Especial iba a ser muy larga, era importante llegar con el material en buen estado. Inicié la carrera y, a pesar de todo, tuve buenas sensaciones. Bajé el ritmo en momentos en los que normalmente hubiera atacado, y fui pasando los obstáculos sin problemas. La garganta me ardía como nunca. Me abalancé sobre el agua helada que nos daban en la llegada para refrescarme. Teníamos 30 minutos para volver al paddock y un poco de tiempo antes de tomar el camino de la última Especial (top of the world). En la última Especial, decidí darlo todo. Ya había alcanzado mi objetivo de llegar hasta ahí, no tenía nada que perder. El trazado, menos estrecho que el de las Especiales anteriores, se adaptaba bien a mi bicicleta y a mi estilo de pilotaje. Además, una Especial así de larga podía ser la oportunidad de recuperar una parte del retraso que había acumulado al principio de la jornada.

Justin Leov EWS Whistler (1)


Especial 5: Desde la salida, conseguí encontrar un buen ritmo. Milagrosamente, ya no sentía mis dolores. Intenté pilotar de la forma más limpia y eficaz posible para mantener de forma constante una buena velocidad. Todo iba de maravilla y al cruzar la línea de llegada tuve la sensación de haber realizado una buena carrera. Me costaba creer que había conseguido terminar la carrera. ¡Y aún más que la había terminado quedando sexto en la clasificación general! Inmediatamente después de la carrera, me dirigí al hospital. Los resultados del análisis de sangre indicaban una fiebre aftosa que se cura… ¡con una semana de reposo en la cama! ¡¡Después de un fin de semana como este, era justo lo que necesitaba!! Con esta experiencia agotadora, he aprendido que la mente y el cuerpo juntos pueden desafiar los límites.


También he aprendido que es sumamente importante no darse por vencido en cuanto aparecen las primeras señales de dificultad. Las cosas no han ido como esperaba durante estas últimas carreras, pero así es la competición. No desistir, jamás, y acabará compensando.


Tengo una cita en la Finale Ligure para la última competición de los EWS el próximo octubre. Antes, pasaré por “casa” en Nueva Zelanda y luego volveré a Europa para el Bluegrass Enduro Tour de Castelbuono en Sicilia.