Granada en bicicleta con la Canyon Aeroad CF 7.0 Di2

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A ti que lees esto probablemente te pase como a nosotros, y es que concebir un viaje de ocio en el que la bicicleta no esté presente, no te resulta nada fácil. Tanto nosotros como en nuestro entorno somos conscientes de que a menudo nuestra afición requiere mucho tiempo y depende de los objetivos dedicación. Pero la afición al ciclismo no tiene porque estar reñida con la vida “familiar”. La escapada de la que os vamos a hablar es un claro ejemplo de ello.

Pues como veremos, en tres días se pueden hacer muchas cosas y como habréis podido intuir pedalear es una de ellas.

Nos gusta exprimir nuestras bicis de test al máximo. Hace unas fechas publicamos el test de la alemana Canyon Aeroad CF 7.0 Di2, y ella es la protagonista de esta escapada. Para ello elegimos un destino especial, la ciudad de Granada.

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Hablar de Granada es hablar de historia, de amalgama de culturas. Pero si hay algo característico de tan especial lugar es La Alhambra. No en vano es el monumento más visitado de nuestro país.

Para nuestra escapada tuvimos la suerte de contar con un “centro de operaciones” excepcional con una ubicación privilegiada. Y es que situado a las puertas de la Alhambra y el Generalife nos alojamos en el Hotel Guadalupe, un lugar ideal para descansar y conocer a la que muchos consideran como la ciudad más bonita de España, tras nuestra visita desde luego no podemos negar algo así.

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Con una estancia de tres noches en la ciudad teníamos la oportunidad de disfrutar de dos días de bicicleta. Tras acomodarnos el día de llegada el objetivo de nuestra primera jornada ciclista estaba claro…

:: Conociendo Sierra Nevada

A los cicloturistas nos gustan los retos y más cuando una cima como Sierra Nevada ha jugado un papel protagonista en nuestra gran carrera, la Vuelta a España. Una ascensión que se sitúa por encima de los 2.000 metros y que es cita obligada para los cicloturistas aficionados de la zona. La excelente ubicación de nuestro centro de operaciones nos permitía comenzar la aventura del primer día sobre nuestra Aeroad desde la misma puerta del Hotel Guadalupe. Así las cosas tras un último repaso al itinerario previsto era el turno de cargar las pilas con un completo y variado desayuno y de comenzar a dar pedales. Como el objetivo de este viaje es aunar el turismo de ocio y la práctica de nuestro deporte la idea era que nuestras salidas no fueran de larga duración para poder hacer visitas turísticas y disfrutar de momentos de ocio en la ciudad.

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Ya sobre nuestra Aeroad comenzábamos nuestra salida con un terreno favorable en sus primeros kilómetros. Llegamos a Cenes de la Vega por la carretera de la Sierra GR-420 dirección a la población de Pinos Genil. En esta localidad comienza el terreno ascendente que no abandonaremos ya hasta coronar la cima en Pradollano. Desde Pinos Genil ya comenzamos con una interesante ascensión por la carretera SE-39 que nos lleva hasta la A-395, carretera que ya no abandonaremos hasta coronar. La A-395 es en la mayor parte de su trazado una carretera ancha, de excelente firme, con buen arcén y que durante nuestra salida no contaba con un tráfico exagerado, no teniendo sensación de inseguridad en ningún momento. La verdad es que hasta coronar la dureza de esta salida viene marcada por los kilómetros de ascensión y el desnivel acumulado. Sin pendientes exageradas es una subida en la que es fácil mantener un ritmo y cadencia con el que encontrarse agusto y centrarse en disfrutar del entorno. Las vistas a medida que vamos ascendiendo son un regalo para nuestros sentidos.

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Como hemos dicho es una zona muy “deseada” por los aficionados y en la que es fácil encontrarse con compañeros de ruta. En nuestro caso pudimos compartir kilómetros con algún ciclista local y con un aficionado francés que venía a conocer la zona con su bicicleta. Puesto que la vuelta al hotel la haremos por el mismo trazado y este será casi en su totalidad descendente nos tomamos la licencia de forzar los últimos cuatro kilómetros de la subida hasta Pradollano donde una vez coronados llegaba el tiempo de descansar y de gozar de unas excelentes vistas y respirar aire puro. Para los más aventureros existe la posibilidad de ascender hasta el Veleta. En nuestro caso un pinchazo anterior y la imposibilidad de reparar una segunda incidencia como esta nos hizo abortar el intento de ascensión al Veleta. Tras el descanso y el avituallamiento improvisado la vuelta al Hotel Guadalupe nos permitía disfrutar de la conducción de la Aeroad. Una bici que se ha mostrado una excelente escaladora y que por su parte en el rápido descenso hasta la ciudad de Granada requiere algo de atención en su tren delantero. Cualquier ciclista con algo de experiencia disfrutará “pilotando” una bici como esta. Llegados al hotel, con poco más de 70 kilómetros era tiempo para darnos una ducha, y reponer lo perdido con una excelente comida.

:: Al centro de Granada… en bici.

  El trazado urbano de Granada no favorece mucho el uso del coche. Para nosotros no es problema. Nos gusta la bici y con ella nos fuimos por la tarde a descubrir el centro. Para ello cogimos nuestro mapa de la ciudad y… lo dejamos guardado en un cajón. Nada mejor que perderse en una ciudad como Granada y descubrir sus rincones, callejuelas, el Sacromonte, la acera del Darro, diferentes perspectivas de la Alhambra… sin duda alguna una opción muy interesante que hará que nos enamoremos aún más de la ciudad. Hay mucho que ver y mucho que hacer en Granada.

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:: Calar Alto, techo de la Sierra de los Filabres.

Para nuestra segunda salida barajábamos varias opciones por la zona. Desde Granada teníamos diferentes alternativas para seguir exprimiendo la Aeroad. Pero precisamente por el origen de nuestra bici tomamos la decisión de ir a conocer a un coloso, Calar Alto, el  techo de la Sierra de los Filabres. La tranquilidad del entorno en el que nos encontrábamos permitia un descanso reparador y nos dejaba con las pilas cargadas para otra nueva pequeña (o gran) aventura. Más de 100 kilómetros de coche nos separan desde Granada hasta el inicio de esta espectacular ascensión. Así que tocaba madrugar. Sarna con gusto no pica, dicen. Cuanta razón. Para evitar un tramo de autovía aparcamos el coche en la población de Aulago, que se encuentra ya en el inicio de la ascensión. Tras un calentamiento comenzábamos la subida.

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El paisaje de la sierra de Filabres poco o nada tiene que ver con lo que nos encontramos el día anterior en Sierra Nevada. Vegetación baja y seca es lo que nos encontramos. Además el recorrido de esta subida es de esos en los que a parte de piernas hay que tener cabeza. Siempre con la ladera a nuestra izquierda en la mayor parte de la ascensión observamos el trazado de la carretera que nos va llevando hasta nuestro objetivo. Un asfalto rugoso de los que agarran de verdad hace que se dificulte aún más la ascensión. Es una subida en la que no te puedes esconder, no hay sombras hasta que no llegamos a 1.800 metros y ver como la carretera no acaba nunca tampoco ayuda. Pero precisamente ese punto de dureza es lo que buscamos los cicloturistas y no olvidemos que nuestro objetivo estaba arriba, al final veréis el por que de nuestra elección.

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Cuando nos encontramos en el entorno de los 1.800 metros de altitud la cosa cambia. El asfalto mejora y comenzamos a rodar en zonas arboladas incluso a partir de este punto tenemos parte de terreno menos exigente en el que recuperar. En una mañana de sábado el tráfico es nulo o casi inexistente y durante toda la ascensión apenas nos cruzamos con un par de coches y motos y algunos ciclistas practicando su afición. El silencio es la tónica general de la subida solo roto por un tímido viento y animales salvajes que se agitan a nuestro paso.

La subida es dura y las piernas tras el esfuerzo de ayer no están en su mejor estado. Nos encontramos a 2.000 metros y nuestro objetivo está cerca. Así y tras un prolongado esfuerzo parece que de repente nos topamos con él. El observatorio  hispano-alemán de Calar Alto. Un espectacular complejo en el que la estampa destaca por el conjunto de sus telescopios. Ha costado llegar hasta aquí, pero con la ayuda de nuestra compañera de aventuras la Canyon Aeroad ha resultado más fácil.

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Hasta este punto hemos querido llegar con ella, el observatorio hispano-alemán de Calar Alto es un ejemplo de tecnología y de búsqueda constante por avanzar, un paralelismo que bien podemos aplicar a una marca como Canyon. Con los deberes hechos solo queda disfrutar del entorno (en persona impresiona bastante) y regresar de nuevo hasta Aulago donde el coche nos llevará de nuevo al  Hotel Guadalupe en Granada para poder descansar y seguir disfrutando la ciudad. La salida de hoy no ha llegado a 60 kilómetros pero nada fáciles, os lo aseguro.

:: Bicicleta, ocio, turismo, descubrimientos…

Tres días intensos que nos han permitido hacer de todo. Hemos tenido tiempo para descubrir una ciudad tan especial como Granada, para poder descansar y disfrutar en un entorno ideal, para seguir probando a fondo la Canyon Aeroad CF 7.0 Di2 (gran compañera en esta aventura), para perdernos por los rincones de la historia, conocer dos colosos que consideramos todo aficionado debería hacer, como son Sierra Nevada ascendiendo hasta Pradollano (Veleta opcional) y la ascensión espectacular de Calar Alto. En definitiva la muestra de que ciclismo y pareja y/o familia pueden ser compatibles hasta en pequeñas escapadas como esta que os hemos contado.

De Granada una cosa nos queda claro, volveremos. Sino la habéis visitado no tardéis en hacerlo y en caso de que conozcáis la ciudad merece la pena volver, pasear por sus calles y respirar su aire es algo especial. Es una ciudad que tiene mucho que ofrecer, las posibilidades para nuestras rutas en bici de carretera son muy interesantes.

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Desde Iberobike queremos agradecer al Hotel Guadalupe por darnos todas las facilidades durante nuestra estancia, así como a su personal por el trato recibido, los servicios prestados y en especial a la persona de Javier Álvarez y Desirée por estar tan pendientes y por esa afición al ciclismo que han mostrado. Sin duda alguna Granada es territorio ciclista. Este primer contacto ha sido con ruedas finas pero prometemos volver con nuestra MTB para seguir descubriendo la zona.