¿Existen los ciclistas arrogantes?

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Ciclistas urbanos parados a la derecha de un carril bici urbano provisional mientras esperan a que el semáforo se ponga en verde junto a los coches. - Archivo

Existir seguro que existen, pero seguramente muchos no sabríamos definir a ciencia cierta de que se trata cuando se habla de un «ciclista arrogante«.

Según la Real Academia de la Lengua Española, la famosa RAE, el adjetivo arrogante se utiliza para definir a alguien que «muestra soberbia y trata con desprecio a los demás«.

Si nos ceñimos a esta descripción de la palabra arrogante, posiblemente sí que existan muchos ciclistas de este tipo, pero no sería cierto ni correcto definir a ninguno de ellos como «ciclista arrogante», sino más bien como «persona arrogante».

«Podría darse el caso de que en la vida real una persona sea lo más maravillosa del mundo, pero cuando se sube a una bicicleta, se convierte en la persona más odiosa del planeta.»

Posiblemente te venga a la cabeza a alguien cercano o que conozcas, y aunque suelen ser casos aislados, podría darse el caso de que en la vida real una persona sea lo más maravillosa del mundo, pero cuando se sube a una bicicleta se convierte en la persona más odiosa del planeta.

Todo puede ser, pero como no podemos ir caso a caso, lo trataremos como un conjunto o grupo de ciclistas, y no como un espécimen único.

El término se utiliza bastante en países de habla inglesa (arrogant cyclists), y su significado allí viene a ser el mismo que los países hispanohablantes, véase España.

Dejando tópicos a un lado, y para ir mas al grano y dejarnos de tanta definición generalista, se denomina «ciclista arrogante» a aquellos ciclistas, que aún cumpliendo la normativa de cada lugar o carretera a rajatabla, ya que principalmente se aplica a ciclistas de carretera o urbanos, no facilitan el uso en la calzada o vía al resto de usurarios, llámese conductores, peatones, patinetes eléctricos o cualquier otro aparato para desplazarse.

Un ejemplo práctico muy sencillo que te sacara de dudas en un segundo es el del ciclista que circula por el centro del carril, estando esto permitido y siendo obligatorio como en la ciudad de Madrid, pero viendo que hay una cola de coches detrás suya y pudiéndose echar a un lado para que estos pasen, prefieren mantenerse firmes, normalmente discutiendo con los conductores y de mal humor, a facilitar el paso a los vehículos mas rápidos.

Aquí llega el momento de meter en la ecuación a los «haters». No te conviertas en uno de ellos por favor, iberobike no está a favor ni en contra de nadie, ni de una postura ni de otra, ni tan si quiera nos hemos inventado el término de «ciclista arrogante» (puedes buscarlo en google con mas de 400.000 resultados en castellano y más de 11 millones en inglés), solo te exponemos una situación que se da, que existe y que está presente en todas las carreteras del mundo.

En la mayoría de ciudades y carreteras, la norma general es circular lo más a la derecha posible sin poner en riesgo nuestro pellejo, ya sea por la suciedad de las cunetas, el mal estado del asfalto o el famoso «dooring» con los coches aparcados. Pero circular por la derecha a veces no es lo más seguro, y así lo han demostrado algunos estudios.

Es por ello que en ciudades como Madrid, los ciclistas deben y tienen la obligación de circular por el centro del carril y adecuándose a las circunstancias del tráfico, pueden cambiar de carril para tomar una dirección u otra cuando sea necesario. Pero claro, hablamos de Madrid, donde los anti carriles bici, cabreaos, opinan que hay demasiados ya, y los que están a favor, opinan que hay pocos y muy mal diseñados, por lo que no queda otra opción que circular por la carretera, entre coches, atascos, humo y jugándose el pellejo en cada esquina.

Pero ese es otro tema, volvamos a los ciclistas altaneros (otro de sinónimos utilizados por la RAE).

En ocasiones, el ciclista está obligado a circular por el centro del carril

Cuando se tiene derecho y obligación de circular por el centro del carril, o por el arcén en parejas, a sabiendas de que se está entorpeciendo el tráfico, aquí ya entra la opinión personal de cada uno.

Cierto es que si se deja espacio para que los coches pasen echándonos un poco a un lado, corremos más peligro de ser atropellados que si no les dejamos hueco para pasar. Pero es de aquí de donde viene gran parte del famoso «odio al ciclista«, ya que pudiendo (cogiendo este «pudiendo» con pinzas») echarse un poco a un lado sin tener que frenar o entorpecer su marcha en bici para dejar pasar a los coches, motos y otros vehículos más rápidos, deciden mantenerse firmes, fuertes, y en muchos casos soberbios, por el medio de la calzada o en parejas a un lado de la calzada o arcén.

Algo que chirria o que es una pena, es el tener que montar en bici, ya sea por ocio o para desplazarnos, y tenerlo que hacer malhumorado, discutiendo con los conductores frecuentemente o esperando a que alguien haga algo para poder decirle lo mal que lo hace. Discutir no es sano, y montar en bici para hacerlo no llega a cuadrar del todo en el espíritu ciclista.

Existe otro caso muy similar que ocurre únicamente en los carriles bici o vías exclusivas para ciclistas. En este caso, el supuesto ciclista arrogante se cree dueño, amo y señor de dicho carril bici, pensando que es exclusivamente para el ciclista de pura cepa y no para pasear (montar en bici) con los niños a 10 km/h o desplazarse en patines o en patinete eléctrico.

En estos casos, aunque cada carril bici tiene su normativa y señalética propia, y muchas veces espacio para todos, el ciclista soberbio impone su ley sobre los que según él, no tienen el nivel, ni físico ni de habilidad suficiente para hacer uso de su carril bici.

Volviendo al comienzo, no nos hemos inventado el termino ni la situación, pues como comentábamos, basta que hagas una búsqueda en google del mismo para darte cuenta de que está más presente de lo que imaginas, y estamos casi seguros de que o bien se te ha presentado una ocasión así en tus propias carnes o las has vivido muy de cerca.

Siendo correctos, siempre debemos cumplir y respetar las normas, sobre todo de tráfico, pues nuestra vida y la del resto de usuarios depende de ello, además de la buena armonía y convivencia. Se amable, saluda, y si alguien te facilita el paso o realiza cualquier acción para mejorar la tuya, no hace falta decir que, «es de bien nacidos ser agradecidos».