Esta navidad, respeta al ciclista en la carretera. En una bicicleta va una vida

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En la carretera, siempre debemos tomar las máximas precauciones con el más débil. Frenar o perder un minuto para poder adelantar con seguridad no cuesta nada. Detrás de un ciclista hay mucho más que una bicicleta.

Aunque no lo parezca, en unos días estaremos ya en las queridas Navidades.

Este año, como todos sabemos, no serán unas navidades típicas para muchos, pero mirando hacia el futuro, debemos pasarlas lo mejor posible y disfrutarlas.

Las bicicletas no se detienen ni desaparecen en invierno, y posiblemente las mismas sean uno de los regalos estrella entre mayores y jóvenes.

Pese a que la mayoría de tiendas y fabricantes de bicicletas siguen con cierto desabastecimiento, el mercado de segunda mano es tan extenso que no hay excusa para regalar felicidad, para regalar una bicicleta a quien la necesite.

Este vídeo lo creamos hace ya más de cinco años, y nos gustaría que siguiese compartiéndose por todo el mundo:

Cada ves habrá más bicicleta en la carretera y en la montaña

No es un secreto que las ciudades del mundo, la forma de moverse y la de mantenerse en forma están cambiando a pasos agigantados, y tanto unos como otros deberemos adaptarnos a los nuevos tiempos.

Para ello, cumplir las diferentes normas es esencial, tanto en carretera, como en ciudad o en los senderos.

En el monte, la bicicleta suele encontrarse en la punta de la pirámide siendo el «mas fuerte» y por ende el que mayor dañó puede causar. Por ello respetar a los paseantes, senderistas y animales, es primordial.

Ya sabes, cede el paso, detente si es necesario, saluda y no corras riesgos innecesarios, sobre todo cuando puedes encontrarte alguien de frente.

Pero en carretera la bicicleta no cuenta con ese «beneficio», siendo los más débiles si no contamos a peatones o patinetes eléctricos.

Los ciclistas también son conductores, tienen carnet y también familia

Todos sabemos que hay cierta cantidad de ciclistas, sobre todo urbanos, que no respetan las normas de circulación o que incluso van por la acera.

Pero no hay excusa para no respetar a cualquier ciclista en la carretera, y las prisas a las que nos vemos sometidos en esta sociedad nunca deberían estar por delante de la vida de una persona, de un ciclista.

La vida es larga, aunque digan lo contrario, pero puede esfumarse en un suspiro, en un error.

En carretera, cuando veas un ciclista, disminuye la velocidad, quédate detrás a cierta distancia esperando si es necesario, como mucho, perderás un minuto, o cinco, pero cuando sea seguro podrás sobrepasarle, respetando el famoso #1m50. Ambos solo habréis perdido eso, unos segundos.

Suena crudo, pero, qué prefieres, tener que frenar un poco y llegar dos minutos «tarde», o cometer el error de ir con prisas, estresado, cabreado, y llevarte una vida por delante y posiblemente arruinar la tuya.

Esta premisa debería de estar siempre en la cabeza de cualquier conductor, y no solo en Navidad.

Pero siendo estas unas navidades «especiales», hagamos que sean unas navidades sin muertes ni accidentes innecesarios. Si te encuentras con un ciclista en la carretera, o en tu ciudad, levanta el pie del acelerador, mira a tu alrededor, respira y sonríe. Incluso le puedes soltar el típico «¡Vamos Indurain!» cuando le adelantes con seguridad.