Escuchando conversaciones ajenas mientras me tomo unos churros con chocolate…

Cuando no puedes evitar sintonizar la antena y escuchar conversaciones ajenas...

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Vale, no han sido solo dos churritos (porras) con chocolate, pero ahora me voy con la bici de vuelta. ¿Alguien me creerá con ese llavero ahí?. Eso ya es cosa tuya...

Los sábados por la mañana es día de ruta en bicicleta y churros con chocolate. Bueno, y algunos domingos también…

Pero no, la conversación no va de desayunos, ni de salidas en bicicleta los fines de semana.

Podríamos decir que trata de viejas, pues los dos personajes principales que podrás leer o escuchar en en este artículo, son dos lindas abuelitas.

Viejas o abuelitas no como uso despectivo, sino como adjetivo para describir a las dos señoras que estaban sentadas en la mesa contigua a la mía, por cierto con el doble de churros que yo cada una. Ya me siento algo mejor…

Mientras chupaba la grasa de las porras impregnada en mis dedos (aquí llaman churros a las porras…), me llegaron algunas palabras sueltas sobre velocidad, coches, taxis, multas, código de circulación, y me dio por mover un poco la antena.

Las dos señoras estaban echando pestes sobre un taxista que les hizo una carrera hace unos días.

Según las palabras de las dos lindas señoras, el recorrido, urbano y de no más de tres kilómetros, el taxista tardó 20 minutos.

Un disparate decían, ya que no hay tráfico ni semáforo alguno en esas calles, siendo más bien rectas con alguna que otra rotonda de las que se toman sin girar el volante ni poner intermitente.

Una de las viejas le contaba a la otra su indignación mientras esta se relamía el chocolate que le caía por el labio inferior, comentando, que incluso le llegó a decir al taxista en repetidas ocasione si podía ir más rápido.

¡A 30 km/h, a 30. Más despacio no se puede ir con un coche!

Una vieja a la otra…

Según la conversación que mantuvo con el taxista, este le intentó explicar a la vieja que a veces la policía se pone con el radar por la zona y que la ley no permite circular a más de 30 km/h.

La vieja le decía a su amiga «¡A 30 km/h, como vas a ir a 30 con un coche!».

La experta señora le soltaba frases como:

– «¿que ley dice eso?. Lo que regula la velocidad es el Código de Circulación y usted va por debajo de la velocidad mínima que se puede circular».

– «No se puede ir mas lento»

– «Hemos ido con mi marido en coche por aquí a 60 km/h y no pasa nada, todo el mundo va más rápido ¿no lo ve?»

¿Cuál es la moraleja de esta conversación entre viejas escuchada por un curioso comiendo churros un sábado por la mañana?

Sencillo, en este mundo hay personas, que pese a tener la peor de las famas como son los taxistas, intentan cumplir las normas. Cosa rara si…

Luego está la otra gran mayoría, que primero desconoce las normas, y segundo, le importa bien poco conocerlas, pues hace lo que ve, lo que hace el resto, es decir, lo que le sale de las pelotas.

Pacificación de las ciudades para evitar accidentes con peatones y ciclistas dicen. Me rio yo de la pacificación.

Ni unas lindas viejecitas comiendo chocolate con curros respetan las normas de circulación, y encima incitan a otros incumplirlas.