Enseñar a los nuevos ciclistas que los senderos no se mantienen por si solos

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Si la naturaleza es capaz de engullir carreteras, pueblos y ciudades cuando no se realiza un mantenimiento adecuado, un sendero es mucho más delicado y necesita de un mantenimiento regular.

Sonriendo, cruzando valles y montañas mientras sentimos la brisa en la cara, tomando alguna que otra curva peraltada, o ese salto oculto en un lateral del camino que tanto nos gusta, hasta llegar a un lugar especial donde la vista se pierde en el horizonte y más allá.

Hay muchas más sensaciones que vivimos cuando pedaleamos o bajamos en bicicleta por los senderos que tanto nos gustan, y cada día esa sensación suele ser diferente, pero siempre satisfactoria.

Montar en bicicleta en pistas y caminos «anchos», también es especial, pero no nos engañemos, los senderos tienen algo más…

El mountain bike sin los senderos non sería mountain bike

Por su diseño, existen caminos y senderos que se mantienen en el tiempo prácticamente inalterables, pero esta utopía, rara vez podemos encontrarla.

Al igual que alguien en su día comenzó a caminar o limpiar el monte para llegar de un punto A a otro punto B con más facilidad, también hay personas que se dedican a mantener dicho camino.

Existe una falsa creencia, en todos los niveles sociales, de creer que los caminos y senderos se mantienen y renuevan por si solos.

Lógico es, que cuantos más usuarios pasen por un sendero, más mantenimiento necesitará este.

Pero también se dan los casos de justamente lo contrario.

Hay lugares tan remotos y poco transitados, donde antaño existían senderos y caminos que unían casas, pueblos y ciudades (además de otros lugares de interés), que con el paso de los años, se han ido perdiendo.

Un sendero no existiría si alguien no lo crea, pero sobre todo, si alguien no lo mantiene

No hace falta que te contemos el caso de Zona Zero, seguro que al lado de casa también ha ocurrido lo mismo.

Los senderos no nacen por generación espontánea, ni mucho menos se mantienen en condiciones por el mismo motivo.

Hay personas, ya sean senderistas, ciclistas o la propia admiración a veces (esto último si que es raro), que se encargan de cortar la maleza cuando crece, de quitar árboles caídos, piedras sueltas, hacer drenajes de agua cuando se forman charcos y de en definitiva, mantener los caminos.

Hoy en día, con el auge del mountain bike a todos los niveles, hay que recordar a los nuevos, a la vez que las normas básicas para no ser un ciclista de mierda, que los caminos y senderos no existirían si alguien no los crea, y tampoco sobrevivirían sin que alguien los mantenga.