Enemigos potenciales del ciclista: La puerta de los coches

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Siempre pensamos que los peligros que acechan a los ciclistas vienen a toda velocidad por mitad de la carretera o por otros vehículos en movimiento, y esto no siempre es así.

Muchas veces nos encontramos con coches parados o estacionados, a la espera de que un incauto ciclista se aproxime a sus dominios, y en el momento más inesperado y más inoportuno, la persona que está en el interior abra la puerta de dicho coche, ya sea pasajero o conductor.

Llegados a esta situación se pueden dar varias situaciones.

Como siempre, la mejor manera de evitar sustos es el sentido común y respetar las normas de circulación.

Aunque como veremos, también hay otros puntos en los que debemos fijarnos.

La primera de ellas, es que te dé tiempo a reaccionar, desvíes tu trayectoria y propines un sonoro insulto a la persona que abrió la puerta sin mirar, y todo quede en eso (lo más deseable).

Otra variante de esta peligrosa situación, es que al desviar de forma tan inesperada tu trayectoria, ocasione que algún conductor que circule cerca de ti, también se asuste, esto puede desembocar en cualquier cosa, que se quede en varios frenazos, algún golpe, etc.

Hay que evitar los giros bruscos, tanto al volante como al manillar.

DISTANCIA_SEGURIDAD_CICLISTA

Finalmente sino nos da tiempo a desviar nuestra trayectoria, o bien nos empotraremos con la puerta o saldremos volando por encima de la bicicleta

En cualquiera de las dos situaciones saldremos como poco, magullados.

Estas situaciones que hemos descrito son más comunes de lo que pensamos.

Cualquiera que haya ido en bicicleta por la ciudad seguro que se ha visto envuelto al menos en la primera de ellas.

Para evitar este tipo de accidente es necesario poner toda nuestra atención como ciclistas cuando circulamos, y evitaremos acercarnos a la línea de coches que están aparcados, al menos debemos de dejar medio metro de distancia para evitar que al abrir la puerta nos puedan dar con ella.

En muchas ciudades, como en el caso de Madrid, los ciclistas deben de circular por el centro de los carriles de la calzada, no pegados a su derecha como ocurre en la carretera.

Hay que saber diferenciar entre vías urbanas y vías interurbanas (donde no hay coches aparcados y suelen existir arcenes).

Por otro lado, como conductores también debemos prestar atención a la hora de abrir las puertas y mirar hacia atrás girando la cabeza a ver si viene alguien, y no solo mirar por el retrovisor, porque siempre existe un punto ciego que no controlamos.

En la ciudad de Nueva York, este tipo de accidentes son tan comunes que han creado una palabra para definir estos accidentes, “doored” o «dooring».

No tiene traducción al castellano, pero seria algo parecido a “puertear”.

Amigos ciclistas a seguir pedaleando, pero tener cuidado no os vayan a «puertear».