Enemigos potenciales del ciclista: El peatón zombie

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el peligro de los peatones para los ciclistas

Casi siempre se habla y se discute mucho sobre la convivencia entre coches y ciclistas, nosotros mismos dedicamos los dos primeros artículos de esta sección al peligro que entrañan para el ciclista las puertas de los coches y los giros de los camiones.

Pero hay un tercer protagonista con el que también debemos tener especial cuidado, es el llamado peatón distraído o peatón zombie.

Cuando circulamos en bicicleta por la ciudad en principio toda nuestra atención se centra en el tráfico, esto es normal porque es el peligro que percibimos más cercano

Pero hay situaciones inesperadas en la que un peatón o un grupo de estos pueden hacernos pasar un mal rato, darnos un susto o provocar un accidente.

Una de las situaciones más comunes es encontrarnos de repente con una persona que cruza por mitad de la carretera sin prestar atención a lo que está sucediendo en la calzada.

Esto se debe muchas veces a la que la gente cruza de oídas, es decir como no escuchan el motor de un coche y van distraídas (zombie) no se fijan en nuestra presencia.

En el mejor de los casos podremos esquivarlas al tiempo que les increpamos.

Otra situación similar a la anterior a la que hay que prestar mucha atención, es cuando el tráfico se ha parado porque el semáforo esta en rojo e intentamos acércanos a la primera “línea de salida”.

Este momento también será aprovechado por algunos peatones para cruzar la carretera entre los coches sin tener que acercarse al paso de cebra.

Sin darnos tiempo a reaccionar, surgirá de entre los coches un peatón que impactará irremediablemente contra nuestra bicicleta, a partir de aquí cualquier escenario es posible.

Por último, una de las situaciones de peligro más comunes de este tipo las encontramos en los carriles bici. 

Como su propio nombre indica son carriles destinados a los ciclistas, pero que tienen una atracción especial para los peatones y paseadores de perros inconscientes.

En este lugar podemos ver multitud de atropellos y caídas debido a dos cosas, exceso de velocidad del ciclista e inconsciencia del peatón.

Amigos ciclistas se nos acumula el trabajo, de momento solo tenemos que estar atentos a los coches en movimiento, a los coches estacionados que pudieran abrir sus puertas, mucho ojo con camiones y autobuses que pretenden girar y por si fuera poco también especial atención con los peatones que andan despistados por el mundo y esto solo acaba de comenzar, el próximo día más.