El Tourmalet y los Pirineos en bici reclinada

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La bici reclinada es una bicicleta ideal en llano y bajada, pero tiene fama de ser difícil de llevar en subidas y puertos de montaña cuesta arriba.

Ya sabía que se podía subir casi todo en bici reclinada, pero se tenía que demostrar.

Así fue cómo decidí emprender la subida de los puertos de los Pirineos y especialmente la ascensión del mítico Tourmalet.

Me quedé una semana recorriendo los Pirineos subiendo los puertos siguientes:

  • Col du Portillon (1283 m)
  • Col de SuperBagnères (1800 m)
  • Col de Portet d’Aspet (1069 m)
  • Col du Tourmalet (2115 m)
  • Col du Portillon (1283 m)

Saliendo de Bagnères de Luchon (630 m), es una subida de 10 km y 660 m de desnivel (pendiente media 6,6%), con tramos a 14% y un kilómetro a 11,5%.

Antes de salir no había mirado el perfil del puerto y me parecía un puerto fácil e ideal para prepararme a subir puertos más exigentes.

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Los primeros kilómetros empiezan con una pendiente suave que ayuda a coger el ritmo. Hace bochorno, los ríos y cascadas que cruzan la carretera dan un poco de fresquito.

Llegan las primeras dificultades, la carretera se vuelve más empinada, la subida se hace más difícil con un repecho imposible, pero lo achaco a la falta de entrenamiento. Sólo fue al volver al camping que me di cuenta de que la pendiente alcanzaba los 14%.

A media subida, un rellano permite descansar y recuperar fuerzas antes de los 6 últimos kilómetros a casi 9% de desnivel.

La pendiente es constante, no hay más remedio que coger un ritmo que permite mantener la velocidad y el equilibrio.

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Llego al Col du Portillon, cansado pero feliz de haber superado mi primer puerto de los Pirineos en bici reclinada. Sigue una bajada fenomenal, la bici reclinada permite alcanzar una velocidad increíble, con la posición más adecuada para bajar sin cansancio.

Desde Bagnères de Luchon (630 m), es una subida de 18,5 km y 1170 m de desnivel (pendiente media 6,3%), con varios tramos a más de 10%. Este puerto está clasificado como fuera de categoría en el Tour de France.

Ese día también hace bochorno, el falso llano y las subidas moderadas de los primeros kilómetros parecen indicar una subida fácil. Pero después de cruzar un río, ya vienen las primeras rampas fuertes.

El ritmo pausado permite disfrutar de la belleza del paisaje, rodeado de montañas todavía nevadas, con el Pic Perdiguère culminando a 3222 m. Algún que otro rellano nos da un pequeño descanso, antes de llegar a los pendientes más fuertes de los últimos kilómetros, con curvas de herradura y preciosas vistas al circo montañoso.

Un fuerte viento sopla en la última linea recta que parece infinita. Llegado a Superbagnères (1800 m), el frio no me invita a quedarme mucho tiempo, sólo el tiempo de sacar una foto, y listo para la bajada. Otra bajada fantástica, a la vez rápida y suave, bajar 18 km en bici reclinada es una pasada, una sensación de bajar por un tobogán gigante.

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Col de Portet d’Aspet (1069 m)

Subo este puerto después de la etapa del Tour de France. Aunque sea un puerto secundario, los 5 últimos kilómetros tienen una pendiente media de 9,5% e incluso un tramo a 17%. Espero el tiempo necesario para que el tráfico sea fluido en el puerto después de los corredores. La subida es corta, se trata de mantener un ritmo regular durante la ascensión y aguantar en el tramo a 17%.

Después de la subida a SuperBagnères, parece una subida bastante fácil, aun así es una buena preparación para subir el Tourmalet.

Col du Tourmalet (2115 m)

Ha llegado el gran día, nos vamos a subir el Tourmalet!!!

Subimos este puerto antes de la etapa del Tour de France. Desde las 9h de la mañana ya están instalados los aficionados con sus camping-cars, caravanas, mesas y sillas.

Mi hija me acompaña en esta subida, también en bici reclinada. Salimos de Sainte Marie de Campan, impresionados por subir un puerto de leyenda, y por los 17 km de subida que nos esperan (1257 m de desnivel), con una pendiente media de 7,4%.

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Los 5 primeros kilómetros empiezan con una suave pendiente, entre falso llano y repechos, que nos sirve de calentamiento.

Después de cruzar el pueblo de Gripp, las rampas se hacen más fuertes, nos quedan 12 km a 8,7% de desnivel. La subida es constante, ya no encontramos muchas zonas de descanso.

Los espectadores del Tour de France nos animan durante la subida, nos sacan fotos, y se quedan perplejos al vernos subir en bici reclinada.

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Seguimos subiendo a un ritmo lento y regular (6 km/h), nos adelantan muchos ciclistas “verticales”con rendimiento superior, la diferencia esencial proviene del peso (15 kg para las bicis reclinadas, frente a los 7 o 10 kg de la bici vertical). Aun así, tengo buenas sensaciones, sólo tengo las piernas cansadas, sin ningún otro dolor ya sea de espalda, cuello, hombros o trasero.

También se agradece poder subir relajado, sin perder el aliento y sobretodo el hecho de poder disfrutar del maravilloso paisaje que nos rodea, como el Pic du Midi que con sus 2877m sobresale encima de las montañas.

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Después de superar 2 rampas a 12%, llegamos a La Mongie, último pueblo antes del Tourmalet.

Nos quedan 4 kilómetros, los más duros, el cansancio se hace notar en las curvas de herradura, especialmente en el último kilómetro a 10% y su rampa final a 13%. Pero ya se ve la cima, hurgamos en nuestras reservas y finalmente coronamos el Tourmalet!

Lo hemos conseguido! Después de 3 horas de subida, ya estamos encima del gigante de los Pirineos, cansados pero felices, el paisaje es fantástico, el esfuerzo vale la pena!

No faltamos a la ceremonia de la foto delante del monumento a Octave Lapize, el primer ciclista en coronar el Tourmalet en 1910.

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¿Quién decía que no se podía subir en bici reclinada?

Más información en www.vida-bike.com