El tercer ojo del ciclista de bicicletas eléctricas

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Los grandes fabricantes de motores eléctricos seguro ya están pensando en los nuevos sistemas para comunicarse por comandos de voz con nuestras bicicletas eléctricas.

El tercer ojo ciclista poco tiene que ver con algo espiritual o místico, pero si con un sentimiento interno que algunos «ciclistas eléctricos» comienzan a desarrollar a los pocos días de tener su primera bicicleta eléctrica.

Las E-bikes tienen sus ventajas y también sus inconvenientes, independientemente de si somos detractores o defensores de las mimas.

Pero da igual el tipo de ciclista que seas, o tus intenciones y necesidades a la hora de utilizar una bicicleta eléctrica, al final, todos coincidimos en un mismo punto común, el tercer ojo del ciclista eléctrico.

Seguramente después de leer estos tres párrafos estarás ansioso pensando… «¿pero que dice este chalao?.

Y no es para menos, yo estaría preguntándomelo.

¿Qué es el tercer ojo del ciclista eléctrico?

Como comentaba, hay un punto en común en todos los ciclistas que utilizan bicicletas eléctricas, ya sean de montaña, ciudad, carretera o gravel.

A parte de tener motor y batería, el ciclista que utiliza e-bikes desarrolla un tipo de ansiedad/capacidad que le lleva a controlar por completo la autonomía de su bicicleta eléctrica.

Los cálculos internos que somos capaces de realizar son infinitos, desde los kilómetros que podremos hacer antes de salir de casa, pasando por elegir una marcha más dura o más suave para ahorrar algunos Amperios, ir con un pedaleo más ágil o más lento e incluso pensar cuanto peso llevamos en la mochila y que nos restará autonomía al final del día.

Quedarse sin batería en la bici, ese gran problema

Y es que quedarse sin batería en medio de la nada es sin duda una de las experiencias que más intentan evitar muchos ciclistas, sobre todo de montaña.

Esta sensación es muy similar a la de quedarse sin batería en el teléfono móvil y no poder cargarlo.

Cuando vamos llaneando y el motor corta la asistencia a 25 km/h, es el único momento en el que nuestro tercer ojo descansa, no asi nuestras piernas.

Este nuevo ojo siempre, aunque tenga su propio pensamiento, siempre está mirando a un mismo lugar. Este no es otro que la pantalla colocada en el manillar y donde podemos ver las famosas barritas o el porcentaje de batería que nos queda.

Si vamos a realizar una ruta de 20 km, la tensión es mínima, salvo que no tengamos la batería cargada a tope. Pero si el día va a ser largo, con muchas cuestas y si encima vamos acompañados, el ojo no quitará la vista del medidor.

¿Existirá siempre esta «tensión» con las bicicletas eléctricas?

Salvo que comiencen a desarrollar esas famosas baterías «infinitas» que cada dos por tres algún fabricante descubre, el problema del tercer ojo siempre estará presente.

Esta tensión podría aliviarse cuando las diferentes marcas que comercializan los motores eléctricos consigan hacer hablar a la pantallita.

Pero esto no evita el problema de «y si me quedo si batería.», solo lo aliviarán pues no tendremos que estar pendientes de la pantalla, habrá un «Sirimano» o un «Alexbosch» que nos irá cantando al oído «un palito menos, le queda tan solo un 12% de batería, podrás recorrer unos 7 kilómetros manteniendo estos Vatios«.

Bueno, voy a enchufar la bici, que el fin de semana está ya aquí y no me gustaría quedarme a mitad de camino sin batería mañana.