El otro gran problema del que no se habla al llenar las calles de bicicletas

El problema que presentamos hoy no son los coches, aunque este sigue presente, este problema son las propias bicicletas, o mejor dicho, los ciclistas.

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El otro gran problema del que no se habla al llenar las calles de bicicletas
Un ciclista urbano circulando por una calle de la ciudad de Madrid - Archivo

Desde hace algunas semanas, estamos viendo como la bicicleta está tomando cada vez más protagonismo en nuestras calles y carreteras.

Aún por confirmar, pues la gran mayoría de coches siguen de momento aparcados, si el boom de la bici como medio de transporte termina de cuajar, o volveremos a las andadas de antes de la pandemia de coger el coches hasta para ir a por el pan.

El problema que presentamos hoy no son los coches, aunque este siga presente. El problema que presentamos son las propias bicicletas, o mejor dicho, los propios ciclistas.

Los problemas deberían aumentar «por medias», pero no es el caso

Es lógico, que si antes teníamos en un día normal, por poner una cifra, 1000 ciclistas urbanos moviéndose por una gran ciudad al día, si ahora hay 5000, cualquier dato estadístico que analicemos, debería al menos aumentar en cifras (por no decir directamente multiplicarse por cinco).

En el tema atropellos, realizar la media no funciona, pues como decimos, la mayoría de coches siguen sin moverse: las restricciones de movilidad, la mayoría de comercios aún cerrados, las escuelas o muchos trabajando desde casa, o sin trabajo…

Pero el problema que presentamos hoy son los propios ciclistas

Si antes de cada 1000 ciclistas, 100 se saltaban alguna norma de circulación en su trayecto urbano, ahora con 5000 ciclistas al día, esta cifra ya no debería ser 100, sino 500 saltándose alguna norma.

Este es un dato realizando la «cuenta de la vieja», que bien la podríamos dar por válida y «aceptarla», pues sigue siendo solo el 10% de los ciclistas que no respetan las normas de circulación.

Pero la regla de tres se rompe por una sencilla cuestión.

De ese incremento de ciclistas urbanos de 1000 a 5000, la gran mayoría no son «viejos ciclistas reciclados». La gran mayoría se trata de, «nuevos ciclistas».

¿Quienes son los nuevos ciclistas?

Sin meter a todos en el mismo saco, pues estamos haciendo estimaciones, los nuevos ciclistas son personas que nunca antes se habían movido en bicicleta por la carretera (o el carril bici, el cual también tiene normativa de circulación).

Muchos de ellos, además de no haberse montado en una bicicleta por la ciudad antes, tampoco tiene carnet de conducir, por lo que desconoce la gran mayoría de normas de circulación vial.

Si seguimos sumando. Dentro de ese incremento de nuevos ciclistas, están personas que aun conociendo la normativa, se la saltan a la torera, incluidos ciclistas habituales.

Esto puede ser debido a muchas causas, pero las principales, para no hacerte pensar mucho, suelen ser la falta de respeto, la falta de sentido común.

Por lo que la cifra de personas en bici que no respetan las normas básicas de circulación en carretera, se multiplican exponencialmente, y no basándose en la regla de tres.

Ese 10% «marginal» que teníamos hasta ahora, que ya nos hacia bastante daño, es seguramente mayor.

¿Que podemos hacer para que este nuevo tipo de ciclistas no perjudique al colectivo?

Educación.

Pero no la debemos impartir los ciclistas que sí conocemos y respetamos las normas, ya que como hemos visto en alguna ocasión, basta que le indiques amablemente a alguien que tal cosa no se debe realizar así, para que te conteste de mala manera o incluso te lleves algún que otro «disgusto». Aunque algunos usuarios si suelen estar por la labor de «aprender» y hacer las cosas bien.

Son las instituciones y autoridades las que ante esta nueva ola de nuevos ciclistas, deben de tomar medidas para educar y enseñar las normas básicas de circulación.

Entre ellas, podrían estar:

  • La Dirección General de Tráfico
  • Federaciones de Ciclismo
  • Policía Local
  • Policía Municipal
  • Ayuntamientos
  • Protección Civil
  • Comunidades Autónomas
  • Escuelas y Universidades
  • Asociaciones ciclistas
  • Etc

Y sí, los tiempos son los que son, es decir, los difíciles de «pandemia y crisis», pero Internet y las redes sociales sirven también para «algo más».

No hace falta dar cursillos presenciales, ni si quiera online, ni que todo un grupo de personas o profesionales dedique tiempo y dinero a ello.

Las normas están ahí, solo hace falta transmitirlas una y otra vez de una forma amena.

Bastaría con crear sencillas guías, mensajes continuos en redes sociales, en medios de comunicación, campañas publicitarias, etc…

Se debe seguir potenciando aún más el uso de la bicicleta como medio de transporte, y de la mano, deben ir este tipo de campañas de concienciación y educación vial.

Ojalá el boom de la bicicleta se consolide como medio de transporte en muchas ciudades, pero se deben tomar ciertas medidas para que la convivencia, coche-peatón-ciclista no termine en mal puerto.

En este vídeo que puedes ver un poco más abajo, grabado por un solo ciclista hace solo algunas horas, podemos ver que muchos usuarios de bicicletas que estamos viendo estos días dentro de núcleos urbanos, no respetan las normas de circulación.

En el podrás apreciar que los hay de todo tipo, algunos de ellos sí parecen ser «ciclistas habituales».

Si esto es solo lo visto por un ciclista, imagina la de casos similares que habrá por todos los rincones de las ciudades.