El MIT ha desarrollado una bicicleta autónoma que no necesita ciclista. El «Uber autónomo» versión bici

El sistema autónomo de bicicletas podría reducir las flotas de bicis y patinetes de alquiler en las calles de las grandes ciudades además de mejorar el servicio.

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El MIT ha desarrollado una bicicleta autónoma que no necesita ciclista. El
La bicicleta autónoma que no necesita ciclista diseñada por el MIT, se convierte en triciclo cuando se desplaza por si misma.

Sí, al igual que hay coches eléctricos sin conductor, existen las bicicletas autónomas sin ciclista.

Uno de los últimos proyectos presentados en sociedad sobre las bicicletas sin ciclista que se mueven por Inteligencia Artificial, ha sido desarrollado por el famoso MIT.

El Massachusetts Institute of Technology ha creado una bici autónoma a la que ha bautizado como «MIT Autonomous Bicycle Project».

Pedir una bicicleta igual que pides un Uber o un Cabify, y que esta venta hasta el lugar que nos encontremos, ya es posible

Seguro que conoces las aplicaciones móviles como UBER o Cabify, con las que puedes pedir un coche a la puerta de tucas, del trabajo o en medio de la calle a cualquier hoy y cualquier día de la semana.

No solo eso, sino que sabes el tiempo que tardará en llegar, cuanto te costará el trayecto y hasta quien conduce el coche, entre otros datos.

En algunas ciudades, han estado funcionando y funcionan estos servicios, pero con coches sin conductor.

Aplicando el mismo sistema a bicicletas (y también patinetes eléctricos), el MIT no solo ha desarrollado una bici que se puede mover de forma autónoma.

También ha estudiado las ventajas que supondría este tipo de bici autónoma en los sistemas de alquiler de bicicletas de las grandes ciudades.

La bici vendrá hasta donde estemos. Cuando terminemos, irá en busca de otro cliente o a recargarse por si sola

Los «bike sharing» o alquileres de bicicletas, tanto municipales como privados, tienen algunos problemas no resueltos que traen de cabeza a sus responsables y diseñadores.

Alguno de ellos, no solo traen de cabeza al propio sistema de alquiler, también al usuario.

Y es aquí donde la bici autónoma podría mejorar notablemente el servicio de alquiler de bicis.

Al pedir mediante nuestro teléfono móvil una bicicleta para que venga hasta el punto donde nos encontremos, sabremos la hora exacta a la que llegará.

De esta manera, no tendremos que ir de estación en estación buscando una en el caso de las que se encuentran ancladas en estos puntos.

Si la bici de alquiler es de las que se puede dejar en cualquier lugar, igualmente no tendremos que ir caminando por la calle en busca de una, si no que esta vendrá a nosotros.

La bici que nos llegue, será totalmente funcional, ya que muchos usuarios a veces llegan a una estación o una bici localizada en el mapa en una calle, y esta se encuentra averiada o sin batería.

Las bicicletas y patinetes autónomos que se necesitarían en las calles sería mucho menor

La mejora del servicio según los estudios del MIT es sustancial, no solo en ahorro de tiempo para el usuario, si no en número de bicicletas que se necesitan para dar el servicio.

Si pedimos una bici y llega hasta donde estemos, podemos emplear ese tiempo para nuestro beneficio, y no teniendo que ir caminando en busca de una.

Por otro lado, no hacen falta tantas bicicletas en las calles, pues según el Massachusetts Institute of Technology, con las bicicleta autónomas, podrían reducirse las flotas en 3,5 veces en el caso de bicis en estaciones de recarga y hasta 8 veces menos en las que no necesitan estaciones.

Como podrás ver en el vídeo, las bicicletas autónomas diseñadas por el MIT, pueden moverse por si solas convirtiéndose en triciclos.

Una vez llegan al usuario, esta se pliega para quedar en dos ruedas de nuevo, y es el ciclista quien pedalea y a maneja por la vía publica.

Más datos, por si no había quedado claro, es que el gasto en bicicletas o patinetes sería menor si fuesen autónomos.

No harían falta furgonetas para distribuirlos cada día o recargarlas, ya que realizarían solas estas tareas.

Las calles y aceras tendrían más espacio, pues no se necesitarían tantas unidades.

Y un largo etcétera de «beneficios» a priori, que la bicicleta autónoma podría traer en el futuro.