El macabro asesinato en una empresa de distribución de bicicletas

159
El macabro asesinato en una empresa de distribución de bicicletas
Bicicletas Jamis, una de las marcas que posee la empresa donde trabajó durante más de 20 años la fallecida.

El pasado miércoles 27 de octubre, una llamada de un trabajador de una empresa dedicada a la distribución de material ciclista, alertaba sobre las 08:15 horas de la mañana, que había encontrado una mujer muerta en el interior de las instalaciones.

Tras acudir a G. Joannou Cycle Co., la empresa en cuestión dedicada a la distribución y propietaria entre otras de Jamis Bikes, los agentes se encontraron a una empleada de la misma tendida en suelo con un fuerte golpe en la cabeza.

La empleada en cuestión, Jeanette Willem, llevaba más de 20 años en la empresa, y las cámaras de seguridad mostraron que aquella misma mañana, minutos antes, sobre las 7:39, el mismo empleado que llamó al 911 tuvo una corta conversación con la fallecida.

Fue asesinada de un martillazo en la cabeza

Las primeras investigaciones desvelaron que la causa de la muerte, el fuerte golpe en la cabeza, fue provocado por un martillo. Además, le habían desaparecido las tarjetas de crédito y la de la empresa.

Como principal testigo, y también sospechoso tras ver las imágenes de las cámaras de seguridad del lugar, se encontraba el compañero de trabajo que había llamado al 911, Christian V. Giron, de 24 años de edad.

La policía registró su apartamento, encontrando en el interior la ropa que vestía cuando supuestamente asesinó a su compañera, además de una de las tarjetas de crédito desaparecidas.

Tras esto, el ya detenido, confesó el crimen, del que no se han dado más datos del motivo.

El resto de tarjetas de crédito las había tirado en un contendor cercano a G. Joannou Cycle Co., mientras que el martillo lo había ocultado bajo un remolque.

Según el informe policial, Christian V. Giron tuvo una conversación con la fallecida a primera hora del pasado miércoles sobre las 07:39, instantes antes de cometer el crimen.

Tras el golpearla con el martillo, le quitó las tarjetas fue a su casa, a menos de 7 kilómetros del distribuidor de Jamis Bikes. Allí se cambió de ropa y por el camino tiró las tarjetas y oculto el arma homicida.

Regresó a su centro de trabajo y llamó a la policía.