El fontanero que rompió el estigma de la furgoneta blanca por una bicicleta de carga eléctrica

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Desde que este fontanero compró su bicicleta de carga eléctrica, ha dejado casi por completo de utilizar su vieja furgoneta para trabajar.

Las furgonetas blancas, independientemente de su tamaño y capacidad, siempre se han relacionado con el trabajo, ya sea de envío de mercancías como de cualquier otro oficio autónomo.

Existen aún muchos estigmas en la sociedad, sobre todo en la española, como los de calificar a las personas que circulan en bicicleta, patinete o monopatín a las 8 de la mañana por la carretera (o a cualquier hora), de locos, o de estar haciendo deporte o divirtiéndose mientras ellos van en coche al trabajo con sueño, malhumorados y directos al atasco.

Quien más o quien menos, conoce los beneficios que supone tanto para la sociedad, como para las propias personas individualmente, el utilizar la bicicleta como medio de transporte.

Es fontanero, pero la gente cree que vende helados en su bicicleta de carga

Hoy os traemos la historia de Martin Broer, quien ha pasado por todos estos estereotipos sociales y ha roto ese estigma de la furgoneta blanca y el conductor malhumorado, cambiando el rol por completo.

Broer es un fontanero de la ciudad de Derby, en el corazón de Inglaterra, quien desde hace algún tiempo, ha cambiado su contaminante, lenta y costosa furgoneta blanca, por una bicicleta de carga eléctrica.

Según cuenta en un vídeo en la BBC, su vida ha mejorado infinitamente, además de los beneficios para su pequeña empresa familiar, «The Boiler Service«.

Gracias a las subvenciones para comprar una bicicleta de carga eléctrica que su ayuntamiento ofrecía, y después de haber probado una el verano pasado, se decidió a comprar la suya propia.

Desde que llegó a su vida, el 95% de los desplazamientos laborales los realiza en su bici, dejando la furgoneta para cuando tiene que transportar cualquier material demasiado pesado o voluminoso.

Cambiando su furgoneta por una bici de carga Broer ahora tiempo, dinero y gana en salud y felicidad

Según cuenta el propio fontanero, el cambio ha sido sin duda acertado.

Ahora no tiene que estar dando vueltas intentando encontrar aparcamiento, normalmente lejos del domicilio al que debe acudir, ni pagar parquímetros, o perder tiempo y dinero en atascos, o repostar el depósito cada dos por tres.

Otro de los beneficios es que en muchos lugares, su furgoneta ya no tiene permiso para acceder debido a las restricciones del tráfico en el centro de las ciudades.

«Nunca me gustó el estigma asociado a ser un ‘el hombre de la furgoneta blanca’: ser agresivo y gordo, maloliente y usar un chaleco»

Martin Broer

Con la bicicleta de carga eléctrica, en muchas ocasiones puede incluso meterla dentro del domicilio del cliente, y si no aparcarla frente a la puerta en un lugar que no moleste al resto de usuarios.

Además, cada trayecto que realiza pedaleando se siente mejor, tanto física como mentalmente, y gracias al motor eléctrico, cuando no quiere realizar mucha fuerza o el día se hace muy largo, basta con darle un poco más de potencia.

El único inconveniente que le ha visto a la bicicleta de carga eléctrica, es que mucha personas le pregunta si vende helados.