Dos ciclistas salvan de un apuro a un conductor de una furgoneta camper

Dos ángeles de la guarda aparecieron en bicicleta de montaña para ayudarle.

3026
Dos-ciclistas-salvan-de-un-apuro-a-un-conductor-de-una-furgoneta-camper
Muchos amantes de la bicicleta y la naturaleza también lo son de las furgonetas camperizadas. Con ellas puedes viajar y descubrir lugares increíbles y llevar tu casa y tu bicicleta siempre contigo.

Las máquinas, cuando menos te lo esperan, te pueden sorprender, y normalmente las sorpresas no suelen ser nada agradables. Pero ahí siempre estarán los humanos para arreglar los pequeños problemas que puedan darnos.

Este fin de semana, Fernando, un leonés amante de la naturaleza, viajar en furgoneta y también del ciclismo, se encontraba pasando unos días de descanso por sus queridos montes de León.

Como en tantas otras ocasiones, salió de fin de semana con su Volkswagen Multivan, esta vez sin bicicleta Fuji Two 7 de 29″, pues una pequeña lesión en una mano le impedía montar en bici.

La idea era disfrutar a pie algunas de las rutas que ofrecen los bellos montes de León, en concreto la de La Cervatina, la cual realizó el viernes.

Al atardecer, y junto a su querida furgoneta camper pasó la noche en el área del Albergue de Maraña.

Una sorpresa no muy grata

A la mañana siguiente le tocaba el turno al Pico Yordas, y hasta el lugar de partida de la ruta de senderismo se dirigió conduciendo su T4 camperizada.

Pero cuando se encontraba a tan solo 300 metros del aparcamiento y transcurridos unos tres kilómetros conduciendo por la pista de acceso, su querida furgoneta se paró de golpe.

Que te de un pequeño fallo en las luces del salpicadero, que ande poco o suene algún ruidito inesperado, ya suele asustar bastante, más estando en medio del campo. Pero que el vehículo se pare de golpe, eso ya da miedo.

Aunque estaba en un camino de tierra, señalizo por delante y por detrás la furgoneta con los correspondientes triángulos, pues además de coches también suelen pasar ciclistas en bicicleta de montaña y se encontraba en medio de una bajada.

Dos-ciclistas-salvan-de-un-apuro-a-un-conductor-de-una-furgoneta-camper

Tras ojear aquí y allá y abrir el capó de la furgoneta, Fernando pudo ver que el manguito del turbo del motor se había roto.

Todo el mundo que pasaba por allí le preguntaba si necesitaba ayuda, pero nadie pudo arreglar la avería para al menos poder salir a la carretera o llegar al taller más cercano.

Tras varios intentos fallidos con herramientas prestadas, cinta americana, bridas y demás, la desesperación comenzaba a notarse.

Dos ángeles de la guarda en bicicleta

Si saber que hacer, en medio del monte y con la furgoneta que no quería arrancar, llegó la solución, o a menos la esperanza.

Dos ciclistas de montaña que se encontraban realizando una ruta en bicicleta por la zona se pararon a preguntar si necesitaba algo.

Fernando les explico lo que ocurría, y tras echar un vistazo rápido al manguito dañado, los dos ciclistas se ofrecieron a arreglárselo, pero tenía que esperar a que terminasen su ruta en bici y llegasen a casa.

Los dos ciclistas vivían a unos 15 kilómetros de donde él estaba parado, en concreto en el pueblo de Lois.

Fernando aguardó su llegada con la esperanza de que pudiesen solventar la avería, o al menos remolcarle hasta el pueblo más cercano.

Un poco de cinta, unas bridas y mucha maña

Los ciclistas tardaron unas dos horas en volver en su coche, pero Fernando no desesperó.

Para arreglar el manguito había que quitarlo, así que les llevó bastante tiempo en esta tarea. Tras repararlo con cinta americana especial y algunas bridas, volvieron a colocarlo en su sitio, pero la furgoneta seguía sin arrancar.

Tras revisar el resto del motor, se dieron cuenta de que había otra pequeña avería. Un cable del filtro del gasoil estaba dañado. Pero nada que estos dos ciclistas no pudiesen reparar con un poco de pegamento Loctite.

Tras varias horas tirado en el monte con la furgoneta camper, Fernando pudo arrancarla de nuevo y conducir hasta su taller, donde ahora tendrán que terminar de arreglarla.

Los dos ciclistas le acompañaron con su coche hasta su destino por si la furgoneta volvía a pararse en el camino.

Fernado Gonzalez quiere agradecer a estos dos ciclistas que le han salvado de una buena sin pedir nada a cambio, y han dedicado su tiempo y sabiduría a arreglarle la furgoneta.

«Hoy ha sido un día malo pero a la vez el mejor, estoy escribiendo y se me saltan las lagrimas.»

«Llegaron dos Ángeles de la guarda en bici que me dijeron que solucionarían el problema. Tras hacer su ruta en btt volvieron con su vehículo y me la arreglaron. Mil mil mil millones de gracias nunca lo olvidaré gracias infinitas.»