Dopaje: No podrá volver a competir en la vida. Una transfusión de sangre…

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Archivo.

Ganador de dos etapas del Tour de Francia y segundo en la clasificación general del Giro de Italia en la temporada 2008, terminó en el hospital tras realizarse una transfusión de sangre.

Un positivo en aquel año hizo saltar las alamas, y tras confirmarte este, llegó la primera sanción.

Riccardo Riccó cumplió una condena de 20 meses impuesta por la Federación Italiana de Ciclismo tras confirmarse su positivo por «cera», una nueva generación de EPO muy común en aquella época, no pudiendo competir en bicicleta de carretera durante ese periodo.

Ingresó en el hospital con insuficiencia real y fiebre tras una transfusión

En 2011, el italiano Riccardo Riccó acudió al Hospital de Modena, al norte de su país, con una insuficiencia renal grave y fiebre alta.

Tras ser atendido por los médicos, el ciclista admitió haberse realizado una transfusión de sangra almacenada durante casi un mes en una nevera.

El equipo belga Vacansoleil-DCM, en el que militaba por aquel entonces, decidió expulsarlo tras conocerse la noticia, pese a que Riccó negó lo comunicado a los sanitarios tras salir del hospital.

El caso pasó entonces a la Agencia Nacional Antidopaje Italiana (NADO), quienes investigaron el caso durante años.

Inicialmente se le impuso una nueva sanción ejemplar hasta el año 2024, la cual se encontraba cumpliendo en el exilio, en la isla de Tenerife, hasta que este lunes llegó la sanción definitiva.

En su día Riccó declaró que no se trataba de una transfusión de sangre, sino de una solución de hierro sanguínea recetada por los médicos.

Pero parece que no convenció al jurado de la Agencia Nacional Antidopaje Italiana, quienes este lunes han confirmado la sanción de por vida del ex-ciclista profesional Riccardo Riccó.