Diésel o eléctrico, los frenos de los coches contaminan más de lo que crees

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El polvo de las pastillas de freno que no ves pero respiras.

Después de el timo del coche eléctrico, con el que hemos recibido numerosas críticas por parte del sector automovilista «a pilas», os mostramos un nuevo estudio referente a lo que contaminan los frenos de los coches.

El King’s College de Londres, con la doctora Liza Selley y el doctor Ian Mudway a la cabeza, han demostrado que el polvo que desprenden las pastillas de freno de los vehículos a motor, coches, furgonetas, camiones, motocicletas, etc, puede llegar a ser bastante más perjudicial incluso que el humo que genera un coche diésel.

El componente más perjudicial para la salud de los humanos que se desprende al frenar es el Vanadio, un metal presente en las pastillas de freno y que se dispersa por el aire en forma de polvo.

Respirarlo puede provocar la inflamación de los pulmones y reducir la inmunidad de nuestro cuerpo, provocando diversas infecciones respiratorias.

Estas infecciones pueden ser desde neumonía, pasando por bronquitis o un simple mucosidad nasal.

Las pruebas se realizaron con el polvo generado en una fábrica donde se prueban diversas pastillas de freno para automóviles.

Liza Selley relaciona diversas enfermedades que sufren las personas que viven en las grandes ciudades, las cuales muchas veces suelen tener tos o aparentes resfriados, los cuales provienen de respirar constantemente y a diario este polvo en suspensión junto con el humo de los motores de combustión.

Como vemos, un coche eléctrico está lejos de ser «Cero Emisiones«, pues por el momento y a pesar de contar muchos con frenada regenerativa, siguen utilizando frenos de disco.