Desde el otro lado del charco: Dichos y diretes

96

«Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias. Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien».

mtb_al_otro_lado_del_charco-2

(M. Gandhi)

Últimamente he leído bastantes reflexiones sobre varios temas y cuestiones relacionadas con la consecución de resultados y cómo alcanzar el propio éxito.

Y dando vueltas a varios «dichos y diretes» he vuelto a cruzarme con otra analogía que siempre está en boca de consultores y «expertos» en éxito personal (o como dicen los entendidos: coaching, personal branding o alguna terminología similar).

Esta otra analogía es de sobra conocida por todos y no es otra que la que da pie la eterna pregunta de si: ¿El vaso está medio lleno o medio vacío?.

Y que como digo, es utilizada de forma socorrida por estos «expertos» para ilustrar la importancia de ser positivos en la vida, que siempre hay que ver la cara amable de las cosas, que las crisis son oportunidades y bla, bla, bla.

Así que, vamos a tratar de dar una vuelta de tuerca a tan pragmática cuestión para averiguar la verdadera importancia de conocer la respuesta a este dilema universal, si es que realmente importa algo conocer la respuesta a esta cuestión.

Vaya por delante que a mi nunca me ha preocupado conocer la respuesta a tan metafísica pregunta, sinceramente me importa un bledo.

Al igual que a la mayoría de vosotros, supongo. Pero sí es cierto que desde otra perspectiva y dándole un enfoque más racional nos puede servir de ejemplo para ilustrarnos en cómo a veces nos obcecamos con cuestiones y problemas que están fuera de nuestro alcance, entorpeciendo nuestra propia marcha y por consiguiente haciéndonos ir más despacio hacia nuestra meta, pues nos resta energía que deberíamos emplear en solucionar problemas y situaciones que sí son importantes de verdad en nuestro camino hacia el éxito y por tanto intrínsecas a nuestros objetivos.

Cuestiones tan poco vitales como las del vaso son piedras que suelen meterse en nuestro zapato y que cuesta sacarlas si no actuamos objetivamente. A veces nos creemos en posesión de la razón divina y nos creemos capaces de solventar todos los males del universo, sobre todos los ajenos.

mtb_al_otro_lado_del_charco-4

Si nos ponemos en situación, no me negaréis que a veces y más cuando estamos con la cuadrilla en el bar disfrutando de unas cañas (ya más bien medio vacías que medio llenas) como quien no quiere la cosa nos hemos puesto a solucionar los problemas del mundo en un momento.

¿O no es verdad? Como si tuviéramos solución a todas las cuestiones planteadas acerca de todos esos males del universo que nos acechan.

La mayoría de las ocasiones nuestra arrogancia nos puede y creemos que sabemos todo y de todo. Eso si, solo encontramos soluciones a los males de otros, nunca a los propios. Y es que nos encanta meternos en charcos ajenos.

mtb_al_otro_lado_del_charco-3

Muchas veces nos encontramos, asumimos o tratamos de solucionar problemas que francamente no nos incumben y que más bien son situaciones creadas por terceras personas, haciendo de ellas un problema para nosotros, cuando en realidad no lo son.

No nos olvidemos que nosotros somos nuestro peor enemigo en la mayoría de las ocasiones (nuestro ego nos puede). Y es que en nuestro día a día, hay situaciones parecidas a las del vaso en la que sostenemos dilemas que poco aportan en nuestro enriquecimiento.

Cuando lo que realmente debería de importarnos es por qué estamos haciendo de un vaso con un poquito de agua un mar de dudas que realmente poco nos aporta personalmente o profesionalmente y que son como piedras que nos lastran en nuestro camino.

Y es que nos pasamos más tiempo del necesario tratando de resolver cuestiones que poco tienen que ver con nuestros problemas reales y por ende con nuestros objetivos y metas.

Ahora hagamos un ejercicio, mentalmente también vale, por supuesto.

Seguro que si hacemos la prueba de dar un vaso con el preciado líquido por la mitad a alguien de nuestro entorno para que lo sujete con la mano mientras le planteamos la consabida cuestión, observaremos como al cabo de un rato dicha persona se cansa de sujetarlo sin haber podido contestar de una manera coherente y racional a la dichosa preguntita.

Ese es el punto que hay que tener en cuenta, ¿Cuánto tiempo somos capaces de sostener el dichoso vaso mientras tratamos de contestar la famosa pregunta?, ¿Cuanto tiempo dedicamos cotidianamente a sostener vasos llenos (o medio llenos) de cuestiones y problemas que poco van a favorecernos en nuestro enriquecimiento personal?, ¿Cuanta energía innecesaria derrochamos cotidianamente en cuestiones banales que no nos aportan nada? 

Esta es la verdadera reflexión que debemos hacernos y que nos debe importar: Pensad en toda la energía y tiempo que perdemos sosteniendo problemas que no hemos generado o que simplemente son insignificantes en nuestra búsqueda del éxito personal.

Solo tenemos dos manos y si las ocupamos sujetando vasos con problemas ajenos no nos quedarán manos libres para sostener nuestros propios vasos de problemas y contratiempos, que son los que nos interesan realmente.

mtb_al_otro_lado_del_charco-1

Y es que en muchas ocasiones las respuestas a la mayoría de males del universo o bien se nos escapan de nuestra sabiduría y control o bien no son esenciales ni importantes para seguir nuestro camino hacia la meta que nos hemos marcado, pero que si por contra, perdemos el tiempo sujetándolas en nuestras manos seguro que nos mermará energía que bien podríamos dedicar a otras cuestiones de más valor y más relacionadas con nuestro Plan de Éxito Personal.

La mayoría de veces perdemos fuerzas tratando de solventar problemas que realmente son ajenos a nosotros, muchas veces nos involucramos más de la cuenta en cuestiones que no nos aportarán ningún beneficio salvo el de alimentar nuestro propio ego.

Por eso, es más importante saber cuando dejar de tratar de resolver esas cuestiones estériles y dejar de buscar las respuestas correctas a ellas, pues francamente es una perdida de tiempo y energía para nosotros.

Por otro lado, y de cara a esas cuestiones que sí son intrínsecas a nuestro plan de éxito personal y por tanto éstas son las que sí nos importan, no debemos de olvidar que en la mayoría de las ocasiones, ante un mismo problema, hay más de una solución.

Y es que cualquier problema o cuestión bien planteada y desarrollada puede conducirnos hasta la solución más óptima independientemente del camino que hayamos seguido hasta su resolución.

¿Cuantas veces cuando éramos estudiantes hemos solucionado un problema de matemáticas por la «cuenta de la vieja» por que la formulita en cuestión se nos olvidó? Ya que, como todo en la vida, las cosas no solo son blancas o negras, por eso mismo, nos debería de importar bien poco si el dichoso vaso está medio lleno o medio vacío, salvo si como en el caso antes mencionado contiene nuestra cerveza preferida, en ese caso sería distinto.

mtb_al_otro_lado_del_charco-5

Recordad que lo verdaderamente importante para progresar es tener claro el camino a seguir y tener la fortaleza suficiente para afrontar todas las cuestiones, problemas y piedras que a su paso nos puedan salir.

Solo las cuestiones relacionadas con nuestro plan personal deben captar nuestra atención y solo estas son a las que debemos destinar nuestras energías. Pues son las que de alguna manera nos ayudarán a coger experiencia, confianza y fuerzas para seguir paso a paso hasta el final.

Un abrazo.

Ángel García